Cómo el reciente hallazgo insólito en un meteorito alimenta la teoría de la panspermia

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Cómo el reciente hallazgo insólito en un meteorito alimenta la teoría de la panspermia
Cómo el reciente hallazgo insólito en un meteorito alimenta la teoría de la panspermia

Existe una “teoría”, mitad hipótesis científica mitad broma, que dice que la vida se originó en el espacio. Que las piezas claves para el origen de la vida tienen su origen en el espacio. Algo que lleva rondando mucho tiempo, pero que con un artículo reciente – en pre-print, es decir, sin haber pasado aún la revisión por pares que se espera en la ciencia – parece respaldarse.

La idea de que la vida pudo venir del espacio exterior es antigua, casi tan antigua como la civilización humana. Ha pasado por muchas formas – dioses sembrando el planeta a través de meteoritos, civilizaciones extraterrestres preparando los planetas para su invasión/colonización, y un largo etcétera – casi siempre como parte de un mito o ficción.

Pero cuando se comenzaron a encontrar moléculas orgánicas en meteoritos, la cosa cambió. En parte, como decíamos, como broma de algunos investigadores; pero otros se lo tomaron muy en serio. Porque, realmente, ayudaría a explicar el origen de la vida.

Eso sí, esta idea tenía un problema. En los meteoritos podemos encontrar moléculas orgánicas, azúcares, e incluso aminoácidos – las piezas con las que se construyen las proteínas – pero siempre en forma de moléculas simples.

Hasta ahora, que han encontrado una proteína completa. No algunos aminoácidos, no: una proteína con todas sus características. Un biopolímero con sus enlaces peptídicos complejos, con su plegamiento y sus cofactores.

Tampoco es que se trate de la proteína más compleja jamás secuenciada. Esencialmente es una sucesión del aminoácido glicina, el más sencillo de los veinte que empleamos los seres vivos. Aparece algún aminoácido más, pero también hierro y litio.

Y se ha formado fuera de nuestro planeta. Probablemente en el meteorito, durante su entrada en la atmósfera – los enlaces entre aminoácidos requieren energía para producirse, y el calor de la entrada puede aportarlo. Pero sin duda, no se produjo en la Tierra.

Entonces, ¿hemos resuelto el problema del origen de la vida? Pues no, en absoluto. Que en un meteorito haya aparecido una proteína es curioso y sorprendente, pero no se puede extrapolar que sea algo común.

Pero, además, si los componentes para la vida hubieran llegado del espacio, aún habría hecho falta que esas moléculas, carentes de vida, se convirtiesen en seres vivos. Un paso para el que tenemos muchas hipótesis, pero ninguna confirmada.

Me enteré leyendo aquí.

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