Los colombianos de Boca: la incidencia en el clásico con River y la apuesta de Russo de cara al partido con Santos

Franco Tossi
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Sebastián Villa festeja con baile la igualdad definitiva frente a River y su primer gol en un superclásico.
Fuente: LA NACION - Crédito: Mauro Alfieri

Ya pasó el análisis detallado del superclásico. El agónico empate de Boca, el dominio de River. Pero al equipo de Miguel Ángel Russo le quedan, todavía, elementos para registrar. Y uno de ellos fue la influencia de los tres colombianos que dispuso el entrenador como titulares. Fueron fundamentales, pero también sus actuaciones sirven para explicar por qué el xeneize no pasó del empate. Cada uno sumó y restó puntos en función de los partidos ante Santos, por las semifinales de la Copa Libertadores.

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Entre los trascendidos de la previa se percibía que -por cuestiones físicas y futbolísticas, y la seriedad del partido- Miguel Russo precisaría para el encuentro la presencia de una buena parte de la estructura titular, pese al duelo con Santos por la ida de semifinales de la Copa Libertadores de este miércoles. Y allí estuvieron, entre otros, Jorman Campuzano y Sebastián Villa. Con el agregado de que el armado necesitaría una pieza clave que perdió la titularidad, pero que por su jerarquía difícilmente se lo considere alguna vez como suplente: Edwin Cardona.

Los colombianos, de alguna u otra manera, fueron importantes en el desarrollo del partido. Campuzano fue el causante de que se genere el punto de inflexión determinante en el superclásico. Desde el comienzo del partido estuvo totalmente desbordado. Por un lado, futbolísticamente, a partir de conformar una dupla en la mitad de la cancha con Nicolás Capaldo que no venía funcionando en los últimos encuentros y que tampoco le rindió. River manejó la pelota a su gusto y el doble cinco de Russo vio pasar la pelota de un lado a otro permanentemente.

También, emocionalmente. Quizás, por debutar en un partido semejante. A los 28 minutos de la primera mitad se ganó la amonestación por un codazo en la garganta de Jorge Carrascal, merecedora de expulsión directa. Mantuvo discusiones con diferentes futbolistas de la visita, algo que evidentemente lo alteró más. Hasta que a los 12 minutos del complemento se ganó una nueva tarjeta amarilla por golpear el rostro de Matías Suárez con el brazo. Una expulsión irresponsable y totalmente evitable: fueron acciones a las que en Boca no le encuentran sentido.

"La expulsión nos condiciona. Jugamos mucho tiempo con diez y en este tipo de partidos es una ventaja enorme para el rival. Boca lo tenía controlado y la expulsión es un factor desequilibrante. Así cuesta", sentenció en el análisis el técnico, de 64 años, en la conferencia de prensa.

Y es que a partir de ese hecho fatídico, todo se hizo cuesta arriba para su equipo, que por entonces se imponía por el gol de Wanchope Ábila. Russo debió mover fichas para equilibrar la cuestión: Cardona le dejó el lugar a Leonardo Jara, un jugador más defensivo que, paradójicamente, agigantó la importancia de Campuzano en la estructura titular. Si bien el hombre que vio la roja no tuvo un buen desempeño mientras estuvo en el campo, el correntino no le brindó aquello que puede darle el ex volante de Atlético Nacional, todo un pilar desde enero hasta hoy. Así, los de Núñez consiguieron dar vuelta la historia en una franja de tres minutos (a los 73 y 76).

Un punto aparte es la situación de Cardona. Se esperaba mucho de él. Es ese futbolista que demuestra una importante dosis de calidad, jerarquía, determinación y buen fútbol. Venía de participar en cinco de los últimos ocho goles de Boca en la Copa Diego Maradona (tres tantos y dos asistencias), previos. Pero en el clásico casi no participó.

Él debía encargarse de la elaboración, pero jamás pudo acomodarse: por cuestiones tácticas, debido a la gran falencia que padeció River con las lesiones de Milton Casco y Fabricio Angileri y la improvisación de Javier Pinola como lateral izquierdo, Russo lo recostó sobre la derecha para quitarle las responsabilidades defensivas que hubiese tenido que cumplir en caso de jugar por la izquierda, donde a él más le gusta para conseguir su mejor perfil. Por ende, nunca encontró la forma de sentirse cómodo: no asistió ni remató al arco de Armani, pero tampoco participó para que Boca saliera del pozo futbolístico.

El que sí tuvo un importante rol fue Villa. Porque en el primer tiempo estuvo pendiente de la verticalidad de Gonzalo Montiel, salvando a la defensa xeneize en más de una ocasión: su velocidad sirvió más para el retroceso que para el ataque, apareciendo sobre el fondo para dar por finalizados dos avances peligrosos del visitante.

"Hay que ayudar al equipo. A Montiel le gusta ir mucho al ataque, pero creo que hoy no hizo mayores cosas. Así que estoy contento", remarcó el futbolista, de 24 años, que contabilizó 12 recuperaciones, 5 quites y 2 intercepciones.

Villa pica sutilmente la pelota ante la salida de Franco Armani y sale a festejar la igualdad.
Fuente: LA NACION - Crédito: Mauro Alfieri

En la segunda mitad ya se ocupó mayoritariamente de intentar protagonizar los contragolpes que necesitó su equipo a partir de la expulsión de Campuzano. Un zurdazo dentro del área y un tiro libre parecían ser las únicas dos jugadas con las que el extremo colombiano había conseguido molestar al elenco de Marcelo Gallardo. No obstante, faltando cinco minutos para el final, se reencontró con el gol: corrió al espacio, recibió el gran pase filtrado de zurda de Carlos Tevez y la picó ante el achique de Franco Armani para poner el 2-2 final.

Tras la inactividad oficial que protagonizó por decisión del Consejo de Fútbol, debido a la denuncia penal que permanece activa desde abril, tan solo había conseguido marcar de penal el gol ante Racing que significó la clasificación a semifinales de la Libertadores. El último tanto en acción de juego lo había convertido el 16 de febrero, en la goleada a Central Córdoba (4-0) en Santiago del Estero, en la Superliga.

Boca tomó aire en un superclásico que parecía perdido. Mucho de lo bueno (y de lo malo), parece depender de los colombianos. De cara a los partidos con Santos, por la Copa Libertadores, Russo volverá a apostar por ellos.