El colapso emocional de Ibai Llanos destruye el mito de ser feliz trabajando sin descanso en 'lo que te da la gana'

Gonzalo Aguirregomezcorta
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Ibai Llanos confesó que está recibiendo ayuda psicológica. (Getty Images)
Ibai Llanos confesó que está recibiendo ayuda psicológica. (Getty Images)

El tiempo suele dar la razón a quien la tiene. Esto ha quedado demostrado en el caso de Ibai Llanos y la polémica que surgió en julio de este año respecto de una entrevista publicada en El Mundo que puso patas arriba las redes sociales. El titular lo decía todo: “Hago literalmente lo que me da la gana”. De esa manera, este bilbaíno convertido en uno de los comunicadores más influyentes en la actualidad, evidenció un estilo de vida envidiado por muchos. Vendió que trabajar sin límites y apenas descanso haciendo lo que a uno le gusta es un placer. Expresó que la pasión laboral - la suya es hacer streamings y crear contenidos - justifica sus lujos a pesar de trabajar “200 horas al mes”. Según su realidad, lo que algunos perciben como explotación laboral, era en su opinión lo más cercano a la libertad.

Aquellos que pusieron en duda su discurso fueron expuestos por Llanos en redes sociales, especialmente una usuaria a la que ridiculizó frente a sus millones de fans por poner en duda los valores que estaba promulgando el youtuber.

Según confirmó recientemente en su cuenta de Twitter, Llanos lleva cuatro meses yendo al psicólogo para realizar terapia con el fin de mejorar su “salud mental” debido a la falta de descanso que ha tenido en los últimos años. Es así como el tiempo ha dado la razón a aquellas personas que no abogaban por su discurso y le advirtieron de los malos hábitos que estaba promulgando. Más importante aún es que el propio protagonista de esta historia se ha dado cuenta de que ha gripado, lo ha compartido con sus seguidores y está buscando un remedio: contar con más descanso de cara a 2021. Por primera vez, aquellos que viven cegados por el éxito profesional de Llanos y le quieren emular han aprendido que no es oro todo lo que brilla.

Llanos ha sido víctima de un vertiginoso mundo digital que juega con la actividad mental de aquellas personas que se suben al tren de la inmediatez. Sin horarios, sin descanso, sin límites y con el insaciable caramelo del éxito siempre cerca. Es goloso imaginar una vida con los gastos pagados y con miles de euros de beneficio. A quién no le apetece residir en una mansión con amigos mientras genera vídeos que son vistos por millones de personas que adulan un estilo propio. Tutearse con el Kun Agüero, Leo Messi y demás celebridades del balompié y otros oficios es un lujo, como lo es el que te digan constantemente lo bueno que eres. Si cada streaming es un pelotazo, si cada vídeo una máquina de hacer dinero y siempre hay que encontrar la manera de superarse a sí mismo y a los competidores, ¿por qué parar?

Sencillamente porque detrás de ese éxito hay una empresa que exprime la excelencia, la singularidad y la atracción de alguien como Llanos, o porque los niveles de dopamina que generan este tipo de estrellas del streaming son tan altos que estamos ante casos de adicción donde frenar es implanteable hasta que se toca fondo. ¿Acaso el querer siempre más es parte de la condición humana? ¿Será que nuestra generación es insaciable? ¿O es que separar hobby y profesión es un imposible? La ansiedad provocada por el uso ilimitado de celulares, juegos online, plataformas, apps y demás herramientas de nuestro tiempo está creciendo a pasos agigantados en la sociedad y no se salvan ni las personas que generan ingresos a base de likes. Todo lo contrario, son los creadores y creadoras de contenido las que están expuestas a unos niveles de estrés enormes.

Ibai Llanos confesó que está recibiendo ayuda psicológica. (Getty Images)
Ibai Llanos confesó que está recibiendo ayuda psicológica. (Getty Images)

La creación de un número determinado de vídeos semanales es una labor tediosa de por sí ya que requiere mucho tiempo de preparación y ejecución, pero sobre todo de brillantez para cautivar a usuarios inconformistas. Además, ese contenido debe ser publicado y en el momento en que se empieza a consumir, comienzan las opiniones. Las habrá de todos los gustos, y sentimientos como la euforia o la profunda inseguridad en uno mismo se relevan con una facilidad pasmosa. Los estados de ánimo fluctúan y la maquinaria de creación de contenido creativo y diferente no cesa. Así pasan los días, navegando entre horas interminables en un mar de potenciales críticas salidas de miles de personas con los colmillos afilados y protegidos por la mampara de Twitter. Hay que estar hecho de una pasta especial ya que los niveles de exigencia tanto interna como externa son muy altos y el precio de este tipo de sobre esfuerzo puede provocar episodios de estrés, ansiedad, ataques de pánico, depresión e incluso acabar en suicidio.

El estadounidense, Byron Daniel Bernstein, fue más conocido como Reckful en el mundo del gaming y el streaming. Coincidió que un día después de que se publicara la entrevista de Llanos en El Mundo, esta estrella de Twitch (plataforma de videojuegos online), se quitó la vida tras llegar a la cima en su profesión y servir como inspiración de nuevos streamers gracias a su éxito en juegos como World of Warcraft o Asheron’s Call. Tenía 31 años de edad y estaba sumido en una profunda depresión. ¿Cuánto tuvo que ver su éxito y devoción en la manera en la que lidió con su condición? A juzgar por lo que otros gamers y streamers dicen de él… mucho.

Los casos de youtubers, gamers y streamers que han padecido depresión o han tenido problemas psicológicos relacionados con su trabajo y la falta de desconexión son numerosos. Xokas es uno de ellos.

“El problema de la depresión, de la ansiedad y del estrés es mucho más común de lo que la gente cree. Siempre pensé que la gente débil era la que tenía estos problemas. Yo siempre tuve la autoestima alta y tuve episodios de ansiedad”, señaló en un vídeo en el que se abrió a sus decenas de miles de fans.

Uno de los más sonados es el de El Rubius, uno de los youtubers más seguidos en España y a nivel mundial con 38,1 millones de seguidores. Al igual que le ha sucedido a otros compañeros, tuvo un cuadro de ansiedad que le obligó a alejarse de su vocación durante varios meses. La exposición en redes sociales y la urgencia diaria de tener que generar contenido provocaron que tuviera un cuadro depresivo.

“Cada vez siento más y más presión y me pongo más nervioso, me cuesta más respirar y me dan bajones. Y eran por esto, por la necesidad de intentar ser la mejor versión de mí el cien por cien de las veces que estoy en cámara”, afirmó en un vídeo publicado en 2018.

La quimera de que libertad es hacer lo que a uno “le da la gana” puede ser muy peligrosa para estos comunicadores y para los que siguen su pauta. Creen que están siendo libres cuando realmente son esclavos de un mundo trepidante, vertiginoso y envenenado que juega con las emociones y con los sentimientos de aquellos que se exponen a ser juzgados mientras le dedican horas y horas a su cometido. Separar lo laboral de lo personal es imposible y, por fin, esta obviedad ha sido confirmada por un Llanos que derrapó en su día y que ahora ha reconocido que recibe ayuda psicológica para encontrar el balance vital y emocional que necesita. El éxito es un arma de doble filo, aunque aquellos que viven obnubilados por el suyo digan lo contrario.

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