Los clubes chinos buscan la gloria a base de chequera

Benjamin CARLSON

Los clubes de fútbol chinos no han dudado en gastar el dinero de sus millonarios propietarios en reforzarse en el mercado invernal para contentar la ambición del presidente Xi Jinping de convertir al gigante asiático en una potencia futbolística.

En el último día del mercado de invierno europeo, que se cierra este lunes, los clubes chinos de las dos primeras categorías del país han gastado en total más de 200 millones de euros en traspasos de futbolistas, según el portal especializado transfermarkt.com, lo que supone un incremento del 60% respecto al año pasado.

Pero los propietarios, según sus detractores, están más interesados en recibir favores políticos que en lo puramente futbolístico.

Las exorbitantes cifras pagadas para hacerse con los servicios de jugadores que rondan la treintena han sorprendido a los observadores. Los tres fichajes más caros del mercado invernal han sido realizados por clubes chinos.

"Una nueva razón explica que los millonarios chinos inviertan en fútbol en China: con ello quieren granjearse un crédito político", afirma Rowan Simons, autor de un libro sobre el fútbol chino.

Esta fiebre por adquirir futbolistas a precio de oro está motivada por la comisión del Partido Comunista dirigido por Xi Jinping, aficionado confeso del fútbol, que proclamó que revitalizar el fútbol "es una obligación para convertir a China en una potencia deportiva en el marco del sueño chino".

En 2011, cuando era vicepresidente, Xi había declarado su deseo de que China -actualmente en el puesto 82 del ranking FIFA- pudiera clasificarse, organizar, y después ganar una Copa del Mundo.

Para ello se estableció un plan "en 50 puntos" desde 2015 tras la orden presidencial: la creación de 50.000 escuelas de fútbol en 10 años, la práctica obligatoria para algunos alumnos de escuelas primarias e institutos, o la separación de la Asociación China de Fútbol (ACF) del Gobierno.

Desde entonces las empresas no han cejado de invertir para cumplir esos propósitos.

"Es lo que quiere su presidente", señala Tony Rallis, agente de jugadores que acaba de participar en el fichaje del australiano Trent Sainsbury por el Jiangsu Suning. "¿Hay alguna diferencia de cuando el Gobierno chino les conminó a comprar granjas australianas o a invertir en África?".

- "Mi parte del pastel" -

En enero, el centrocampista brasileño del Chelsea Ramires, firmó también por el Jiangsu Suning, por una cifra récord de 28 millones de euros.

El goleador marfileño de la Roma, Gervinho, firmó por el Hebei China Fortune por 18 millones de euros, mientras que el Shanghai Shenhua se hizo con los servicios del colombiano Fredy Guarín por 13 millones de euros.

Suning, la popular cadena de revistas de electrónica y electrodomésticos, volvió a comprar en diciembre al equipo de Jiangsu. El Hebei China Fortune es propiedad de un promotor de Pekín, mientras que el Shenua pertenece al grupo Greenland Holding, especializado en el mercado inmobiliario.

"Cuando el Gobierno chino dice que se fija un objetivo, quiere decir 'así os podéis ganar nuestra simpatía", explica David Hornby, director de deportes de Mailman, una empresa de gestión de la marca ubicada en Shanghai.

"Un día después de que anunciaran las reformas en el fútbol, decenas de personas intentaron hacerse con clubes", señala Mark Dreyer, bloguero de deportes que habita en Pekín. "Con toda seguridad, ninguno de ellos tenía relación con el deporte, pero se dijeron: 'Es mi oportunidad, puedo tener mi parte del pastel'".

- Avalancha de dinero -

Pero, para los expertos, esta avalancha de dinero podría resultar contraproducente.

Gao Zhaoyu, especialista chino en deporte en la Universidad de Lausana, señala que los millones desembolsados por los clubes para reclutar jugadores extranjeros no serán utilizados en la formación de jóvenes jugadores susceptibles de integrar la selección nacional.

"Aunque es cierto que en China existe un límite salarial, sólo afecta a los jugadores chinos, y los propietarios de los clubes ignoran esa normativa", subraya. "Algunos clubes europeos también sufren inestabilidad financiera", añade. "Les gustaría poder traspasar jugadores a grandes clubes, lo que comprende a los clubes chinos".

Xi Jinping, predice Rowan Simons, dejará el poder (en principio en 2023) antes de constatar una mejora de los resultados del equipo nacional.

"Esta nueva revolución futbolística iniciada por el poder político durará un tiempo limitado... salvo que su sucesor sea igualmente un aficionado al fútbol".