El club de Grecia que se fundó en 2017, casi no tiene hinchas y se hace fuerte con seis argentinos

Fernando Vergara
·10  min de lectura

El Episkyros fue un juego de pelota de la Antigua Grecia al que la FIFA reconoció como una de las primeras formas del fútbol. Hacia el año 2000 antes de Cristo la antigua civilización helénica desarrolló esa destreza, que también tenía similitudes con el rugby y el fútbol americano. Se sabe, los griegos daban una gran importancia al deporte y al ejercicio físico. Visceral, pasional, a veces violento en sus tribunas, más acá en el tiempo se reconoce que el fútbol en este país se vive de manera intensa. Y siempre propenso a entregar peculiaridades, la última novedad de la Superliga de Grecia es el Volos NFC: un club modesto, repleto de argentinos, que se fundó en 2017 y en dos años pasó de la tercera a la primera división.

Volos es una institución que prácticamente no tiene hinchas y que ostenta como pilares a seis futbolistas nacidos en este país: Nicolás Martínez, Franco Ferrari, Salvador Sánchez, Rodrigo Colombo y Julián Bartolo. Hace apenas un puñado de semanas al listado se sumó Fausto Grillo, ex defensor de Vélez. Esta es la base para ser una de las revelaciones del actual campeonato.

Murió el padre de Juan Martín del Potro

El estadio donde juega el equipo es el Panthessaliko. El recinto (con capacidad para 22.000 espectadores) fue inaugurado el 30 de julio de 2004, de cara a los Juegos Olímpicos. Allí, claro, recibió partidos de fútbol tanto masculinos como femeninos. "Jugamos en la cancha de la ciudad, que es municipal. Honestamente, es inmenso el estadio, porque van algunas personas a vernos, pero son hinchas que quieren ver fútbol. Y se acercan más cuando llegan a la ciudad los equipos grandes para enfrentarse a nosotros", explica Martínez, de 33 años y formado en las inferiores de Vélez.

Volos es una entidad con sus raíces todavía muy nuevas y vale la pena trasladarse al 2017 para conocer su origen. En ese año el empresario griego Georgios Spyridopoulos decidió absorber al Pydna Kitros y así creó una nueva institución. Tras comprar la plaza en la tercera división, el gran sueño que surgía era llegar a lo más alto para medirse con Olympiacos, PAOK y AEK Atenas, por ejemplo. Aunque jamás imaginaron que sería tan rápido. Apostaron por el entrenador español Juan Ferrando y por un crecimiento paulatino basado sobre futbolistas jóvenes. Siempre con varios argentinos en sus filas, el ascenso resultó fulgurante y en un par de años treparon a la máxima división.

"Hablamos de un club muy nuevo, que apenas ha jugado unos 100 partidos. Es humilde y bien organizado. A nosotros nos hacen sentir cómodos. Es una especie de familia y se los ve más unidos que otros clubes grandes de Grecia" explica Martínez, hermano del "Burrito" Juan Manuel."Es cierto, es pequeño, aunque tienen expectativas para seguir creciendo. Apuntamos a seguir en primera y soñamos con terminar en posiciones para entrar a alguna copa europea", se suma Ferrari, rosarino de 28 años que surgió en Tiro Federal. "Personalmente, me han cumplido con todo lo que estipulaba el contrato. Es un club interesante y con muchas comodidades en el día a día para trabajar. La gran meta es llegar a tener chances de clasificar a la Europa League. Es el gran objetivo de la temporada", aporta Colombo, de 28 años, que llegó a Grecia procedente de Independiente Rivadavia, de Mendoza.

Hoy la salida laboral está fuera de la Argentina aunque me duela decirlo. Nuestro país viene en picada y lamentablemente quienes deben ayudar a levantarlo lo hunden cada vez másSalvador Sánchez

Curiosamente, los dos clubes con mayor tradición en la ciudad, Niki Volos y Olympiakos de Volos, militan actualmente en la tercera división tras diversos problemas financieros. Inclusive, Olympiakos vivió una debacle tras ser sancionado por arreglo de partidos. Así, en 2017, bajo la sombra de los "grandes" de Volos nació la tercera institución de la ciudad. Pequeña, es cierto, pero con pasos firmes.

A 320 kilómetros de Atenas y a 219 de Tesalónica, Volos (150.000 habitantes) es la capital de la provincia de Magnesia (Tesalia) y uno de los mayores puertos comerciales de Grecia. Es considerado uno de los sitios más hermosos de este país. "La ciudad es preciosa, muy tranquila y con playas. La gente también vive a un ritmo lejano al de las capitales. Yo había vivido en Salónica, la ciudad más grande después de Atenas, y es totalmente diferente. Ahora estoy en una casa en las afueras, frente al mar, y tengo mucha paz para vivir con mi familia", describe Martínez.

Palmeiras - River, por la semifinal de la Copa Libertadores: horario, TV y formaciones

Volos se sitúa en el punto más profundo del golfo que lleva ese nombre, al pie del monte Pelión (la tierra de los Centauros). Montañas, bosques, playas y mar se combinan para dar lugar a un paisaje de ensueño. Sánchez (25 años, procedente de Chacarita) es otro de los encargados de describirla. "Me encanta. Tiene costa de punta a punta. Es limpia, ordenada y principalmente tranquila. La parte céntrica tiene muchos comercios y lugares para pasar un buen rato y sobre la costa hay un café al lado del otro. Una vista al mar que la hace increíble. Y toda la bahía está rodeada por montañas", asegura. "La gente también es muy cordial. Lo que más me sorprendió de Volos es la seguridad con la que podés andar por la calle. A cualquier hora del día vas muy tranquilo, sin problemas", añade Bartolo, de 24 años, que hasta mediados de 2020 jugó en Acassuso.

La calidez y el trato de los ciudadanos de Volos son algunos de los aspectos que más resaltan los argentinos que residen en esta ciudad. "Nos tratan de maravillas. Un ejemplo es la familia del lugar donde yo alquilo. Están todo el tiempo al servicio nuestro, nos preguntan si estamos bien, cómodos, si precisamos algo. Están pendientes a cada minuto y sé que con mis compañeros argentinos sucede lo mismo. Eso hace que todo sea más llevadero. Así se nos hace un poco más fácil el hecho de estar muy lejos de casa", explica Colombo.

La calidad de vida acá es mucho mejor si la comparamos con la Argentina. Y en Volos no existe la inseguridadFranco Ferrari

El fútbol de Grecia actúa como un anzuelo para los argentinos en los últimos tiempos. Históricamente, ambos países han mantenido una relación estrecha, que se profundizó con el correr de los años debido a la crisis económica en nuestro país. Así, la oportunidad de ganar en euros y mejorar la calidad de vida ayudó para el éxodo. Según el último informe que publicó el portal AXEM (Argentinos por el mundo), actualmente hay 35 argentinos en la Superliga griega. "Sin dudas, acá se encuentra una salida laboral muy buena. Las cosas no están bien en la Argentina, entonces cuando surge la posibilidad de poder salir del país uno no lo duda. En Grecia se puede vivir bien", explica Bartolo.

"Además, es una buena salida laboral porque te abre las puertas de Europa. Esta es una Superliga y un torneo de primera división. Nosotros soñamos con esto y es una buena vidriera para mostrarse y escalar en nuestra carrera", se suma Colombo.

"Hoy la salida laboral está fuera de la Argentina aunque me duela decirlo. Nuestro país viene en picada y lamentablemente quienes deben ayudar a levantarlo lo hunden cada vez más. Grecia me dio esta posibilidad y acá estoy, muy agradecido. Amo a mi país y me encantaría poder vivir allá como se vive acá, pero económicamente y socialmente hoy la Argentina está muy mal", enfatiza Sánchez.

Rubén Capria asumió como manager de Racing y ya tiene el candidato para ser el DT

"En lo laboral fue un paso importante, tanto en lo deportivo como en lo económico. La calidad de vida acá es mucho mejor si la comparamos con la Argentina. Y en Volos no existe la inseguridad", subraya Ferrari.

"Aparte, económicamente nos va mejor que en la Argentina porque cobramos en euros y la moneda no se devalúa. En nuestro país uno puede arreglar un buen contrato, pero si el dólar sube ese vínculo pierde muchísimo valor. Grecia tiene sus problemas económicos, desde ya, pero no se notan tanto como en la Argentina. Su gente está más relajada y no acumulan estrés", indica Martínez.

Habitualmente, Grecia no sólo recibe jugadores provenientes de la máxima categoría de la Argentina, dado que también es un destino frecuente para futbolistas que aquí se desempeñaban en el ascenso. "Los clubes griegos más chicos buscan a muchos jugadores de las distintas categorías de nuestro país. Acá son rápidos y veloces, pero en lo táctico son un poco desordenados. Entonces, los sudamericanos les suelen aportar ese orden que precisa un equipo", analiza Ferrari. "Es un gran lugar para dar un salto. Yo llegué a los 26 años, hice una buena temporada y luego me compró Olympiacos por cuatro años. Después estuve a préstamo en varios clubes, pero en lo económico todo me vino bien. Si hay jugadores del ascenso que contaran con la chance de venirse a Grecia muy jóvenes, acá podrían dar un gran impulso en todos los aspectos", detalla Martínez.

Para los argentinos del Volos, la posibilidad de medirse ante las potencias griegas es todo un desafío. Allí aparecen Olympiacos, Panathinaikos, AEK, PAOK y Aris, entre otros. Por detrás, en el actual torneo, da batalla el humilde Volos. "Por ejemplo, acá tuve la posibilidad de enfrentar a Federico Macheda en un empate 1-1 contra Panathinaikos. Hablamos de un delantero que en su momento estuvo en Manchester United y jugó al lado de Cristiano Ronaldo. Por eso valoro la experiencia de competir en una primera división de Europa. Es la realidad: son futbolistas que yo veía lejanamente en la televisión", dice Colombo.

¿Cuál es el aporte albiceleste desde la mirada del entrenador? "Entiendo muy bien la mentalidad de los argentinos. Generalmente, de los once iniciales, casi todos son titulares. Es muy positivo tenerlos. Aprenden, mejoran, se preocupan. Nosotros jugamos un fútbol moderno, europeo, ponemos la línea de defensa más allá del mediocampo y ellos responden muy bien. Honestamente, son futbolistas importantes para el equipo ya que forman parte de la columna vertebral. Estoy encantado con ellos tanto en lo profesional como en lo personal", explica Ángel López Pérez, de 37 años. A pesar de su juventud, el español ya ha dirigido en su país, la selección de Guinea Ecuatorial y Delfín, de Ecuador.

Una costumbre, un recreo, un relax. Por supuesto, el ritual argentino del asado forma parte del grupo de jugadores argentinos en la paradisíaca Volos. Lo explica Colombo. "Nos juntamos una vez por semana a tomar mate y a comer. Y cada vez que podemos, cuando no es muy tarde con el horario, nos reunimos a ver los partidos de la Libertadores, la Sudamericana y lógicamente a la selección en las eliminatorias. Es cuestión de no perder el arraigo con nuestro fútbol".