Clima tóxico en Australia: una tenista abandonó por el humo, pero la organización no cede

Sebastián Torok
lanacion.com

Melbourne, bellísima ciudad australiana, amanece teñida por una bruma espesa. No es el cielo plomizo con lluvia londinense, claro. Lo que tiñe el paisaje es el humo de los desesperantes incendios forestales que están, desde hace semanas, provocando daños gravísimos en el país (28 personas muertas, una incontable cifra de animales fallecidos, millones de hectáreas quemadas). Las partículas de aire alcanzan el nivel más alto en la escala de contaminación y los rascacielos se pierden en el humo. Las redes sociales del estado de Victoria emiten alertas de salud, se recomienda que nadie esté al aire libre y que se proteja a las mascotas.

En Melbourne Park, el escenario del Abierto de Australia, primer grande de la temporada de tenis, la alarma está encendida. Se atrasan los partidos de la primera rueda de la clasificación, pero no los se cancela. Los jugadores compiten, como pueden. Les arden los ojos, les pican las gargantas. Hasta que sucede algo grave en el court 3: la eslovena Dalila Jakupovic (180ª de la WTA; 28 años) está 6-4, 5-6 y sacando con ventaja ante la suiza Stefanie Voegele (117ª; 29), pero empieza a sentirse mal, a toser; se pone de rodillas sobre el cemento azul. La asiste el umpire; luego, una médica. Voegele le coloca una toalla con hielo en el cuello. Jakupovic, ayudada, se va de la cancha; se retira. Es la primera víctima del aire tóxico en el certamen.

"Realmente tuve miedo de desmayarme: así es peligroso para los atletas. Nunca tuve problemas de salud, pero no lograba respirar y caí", reveló Jakupovic. Su caso provocó, de inmediato, una gran indignación entre los jugadores ya instalados en Melbourne. "¿Federer y Djokovic recibirían el mismo trato?", se preguntó el estadounidense Noah Rubin (249º). "No es justo que los organizadores pidan a los jugadores salir a la cancha en estas condiciones. No es saludable. Pensé que no jugaríamos, pero no tuvimos elección. Estoy shockeada", lamentó Mandy Minella (Luxemburgo; 140ª). Un alcanzapelotas colapsó en el partido entre el esloveno Blaz Kavcic y el británico Jay Clarke, en el court 13. La canadiense Eugenie Bouchard necesitó de asistencia médica durante su primer partido de la clasificación antes de vencer a You Xiaodi. El australiano Bernard Tomic se frotó los ojos antes de su partido y pidió una pausa médica al padecer problemas para respirar, antes de perder contra Denis Kudla. "¿Por qué debemos esperar que pase algo para actuar?", dijo la ucraniana Elina Svitolina, 5ª.

El Abierto de Australia instrumentó políticas para mitigar el calor extremo que afecta a Melbourne durante el verano, pero la calidad del aire es un "problema nuevo" y los organizadores están lidiando con el protocolo en medio de la crisis del país por los incendios. "Es una nueva experiencia para todos cómo manejar la calidad del aire y tenemos que escuchar a los expertos", argumentó el director del torneo, Craig Tiley. Melbourne Park tiene distintos equipos que monitorean los niveles de calidad del aire y, según la organización, consultarán a médicos, meteorólogos y científicos de la Autoridad de Protección Animal para discernir si es seguro jugar. El torneo de Grand Slam ostenta tres estadios con techo retráctil y aire acondicionado; también posee ocho courts cubiertos en el centro nacional, en un sector contiguo a Melbourne Park.

Las redes sociales se convirtieron en las plataformas donde los tenistas se desahogaron. El francés Lucas Pouille, que no actuará en Australia por una lesión, publicó: "No hago más que leer que es peligroso jugar en estas condiciones y veo a compañeros quejarse. No puedo juzgar porque no estoy allí, pero, ¿por qué acudís a la cancha?". Diego Schwartzman tomó el tuit y lo celebró con emojis de aplausos. En Kooyong, lugar de las tradicionales exhibiciones previas a Australia, Maria Sharapova y la alemana Laura Siegemund pactaron terminar su partido antes de tiempo al entender que no era saludable continuar. "Comencé a sentir una tos incómoda, pero estuve enferma algunas semanas, así que pensé que tenía algo que ver con eso. Entonces escuché a Laura decirle al umpire que ella estaba pasando por lo mismo que yo", expresó la rusa.

El segundo día de clasificación empezó igual que el primero, con retrasos por la contaminación del aire. Predicen que la mala calidad se mantendrá durante días. El lunes australiano (el domingo a la noche en la Argentina) se pondrá en marcha el torneo, siempre y cuando la situación no empeore. Se verá.

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