Claudio “Chiqui” Tapia, el desconocido que llegó a la cima del poder

Jorge Chusit
Claudio Tapia / Foto: Goal

Luego de casi cuatro décadas “Grondonistas”, el fútbol argentino está sumergido en un caos del que no es nada fácil salir.

Se podrá poner sobre la mesa de discusión que gran parte de ese caos es consecuencia de dicha etapa. Que el autoritarismo y el no delegar funciones, con toda la dirigencia simulando ser tiernos corderitos que seguían sin chistar al quien los guiaba con mano dura, fueron los culpables necesarios de este presente de desorden, confusión y desconcierto.

Atrás quedó el suceso bochornoso de fines del año pasado, cuando se intentó proclamar a un  nuevo presidente y el escrutinio dio como resultado 38 a 38 cuando el número de votantes era impar. Un escándalo de proporciones inconmensurables.

Luego de largas negociaciones, con luchas de poder que enfrentaron a dos sectores de la dirigencia, se llegó a un acuerdo final: Claudio “Chiqui” Tapia, presidente del Club Atlético Barracas Central, de la B Metropolitana (tercera división del fútbol argentino), con el principal apoyo de Daniel Angelici, presidente de Boca Juniors y Hugo Moyano, de Independiente, será quien dirija los destinos del fútbol argentino por los próximos cuatro años.

Los “perdedores” de la pulseada fueron claramente Marcelo Tinelli, vicepresidente de San Lorenzo y quien estará a cargo de la Dirección de las Selecciones Nacional, y Rodolfo D’Onofrio, presidente de River Plate, quien será el responsable de armar y liderar la futura Superliga Argentina.

Pero, ¿quién es Claudio Tapia? Yerno de Hugo Moyano, nació en la provincia de San Juan el 22 de septiembre de 1967. Luego de ser futbolista de Barracas Central y Dock Sud, trabajó en el Sindicato de Camioneros Argentinos.

Su carrera como directivo data del año 2000. Un año después asumió como presidente de Barracas Central, puesto en el que se mantuvo tras cinco mandatos consecutivos.

Este 29 de marzo marcará el punto de inflexión de su carrera dirigencial. Asumir la presidencia de la AFA será su máximo desafío luego de décadas de continuidad en el poder del ya fallecido Julio Humberto Grondona.

No será una tarea nada fácil. El fútbol argentino, sobre todo a nivel selecciones nacionales, atraviesa por el peor momento histórico, con la mayor al borde del abismo en la Eliminatoria Sudamericana (por más que ocupe el puesto de repechaje) y las juveniles sin grandes figuras en el horizonte.

Pero no sólo eso. La AFA tiene graves problemas financieros por solucionar y por más que se la quiera maquillar, la unidad pende de un hilo. Será entonces su principal función fortalecerla y sacar adelante una situación que huele a crisis en todos los aspectos.

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