Pelea a puñetazos entre dos equipos de 'cheerleaders' adolescentes antes de un partido de baloncesto

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Cheerleaders de los institutos East St Louis y Trinity Catholic enzarzándose en una pelea. Foto: YouTube - City of Champions TV.
Cheerleaders de los institutos East St Louis y Trinity Catholic enzarzándose en una pelea. Foto: YouTube - City of Champions TV.

Las diferencias culturales entre los distintos rincones del planeta se muestran en todos los ámbitos de la vida, y por supuesto el deporte no solo no es una excepción, sino que supone uno de los reflejos más evidentes. Por ejemplo, en lo referente a la animación y al apoyo a los competidores. Mientras en Europa y en América latina tendemos a ser más espontáneos y dejar que la gente se organice libremente en peñas, barras (a veces demasiado bravas) o grupos de ultras y de hooligans, los estadounidenses, siempre tan amantes del espectáculo, han institucionalizado a las cheerleaders.

A nosotros, en este lado del Atlántico o del río Bravo, esos conjuntos de señoritas (que son las que se ven, aunque en realidad también hay muchos hombres implicados) con vestidos de colores llamativos que cantan y bailan coreografías impecables mientras agitan sus pompones siempre nos ha parecido uno de los rasgos más estereotípicos de los gringos. Desde fuera lo vemos como una de sus tantas excentricidades, con una mezcla de desdén, por su artificialidad y su toque ligeramente sexista, y de admiración o incluso un poco de envidia, por ser capaces de disfrutar del deporte de forma exclusivamente festiva, sin la violencia que tantas veces sufrimos en nuestra propia tierra.

O eso pensábamos. Porque hay excepciones que nos devuelven al mundo real. Los espectadores del partido de baloncesto de institutos entre East St. Louis Flyers y Trinity Catholic se quedaron estupefactos cuando vieron que las animadoras de uno y otro equipos interrumpían sus danzas para enzarzarse en una pelea a puñetazos. En el vídeo se puede ver el momento exacto en el que se desencadena la batalla, a partir del minuto 1:55 de grabación.

Los hechos pillaron por sorpresa a todo el mundo, ya que ocurrieron en territorio neutral: en la cancha de otro instituto, el Alton, de la localidad de Godfrey (Illinois), que había organizado un torneo intercolegial de baloncesto masculino el pasado 1 de febrero. Es habitual en estos casos que antes de los partidos las animadoras protagonicen una especie de duelo en el que se reten unas a otras con movimientos provocadores y palabras más o menos altisonantes buscando el favor del público. A veces estos enfrentamientos dan lugar a cierta tensión, pero como en el fondo no son más que los prolegómenos al partido “real”, suelen quedar ahí.

Esta vez, sin embargo, se les fue de las manos. A una de las chicas del Trinity Catholic (de azul marino, a la izquierda) no le sentó nada bien alguno de los gestos de su oponente del East St. Louis (de naranja), así que en lugar de mantener su posición, se fue a por ella. Enseguida empezaron los empujones, agarrones, golpes y carreras por toda la pista. Tras un buen rato de confusión las fuerzas de seguridad, además de los entrenadores y personal de los equipos, tuvieron que entrar para separarlas y llevarse a cada grupo por su lado.

Los hechos son especialmente graves porque se trata de institutos, es decir, que las chicas involucradas en la pelea son adolescentes. Ambos centros educativos han reaccionado suspendiendo los grupos de cheerleaders durante, al menos, lo que queda de temporada. Algunos padres no están enteramente de acuerdo porque lo ven injusto, al acusar a uno de los dos equipos de iniciar las hostilidades (como era de esperar, los de cada High School responsabilizan a las rivales).

Además, Trinity, que depende de la archidiócesis de San Luis (estado de Misuri), ha anunciado que intentará establecer contactos con East St. Louis (una escuela pública de la ciudad homónima en Illinois) para poner en marcha un programa de reconciliación y colaboración futura para evitar nuevos altercados. Según cuenta el medio local BND, no se informará de la identidad de las jóvenes implicadas ni de las sanciones individuales que puedan recibir debido a su condición de menores de edad. Por su parte, el sheriff del condado de Madison, que tiene jurisdicción sobre el lugar donde ocurrieron los hechos, indica que ni se registraron heridos ni se presentó denuncia alguna.

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