Al detenido más famoso del asalto al Capitolio le sale un imitador en Roma

M. J. Arias
·3  min de lectura

Comerciantes y hosteleros exigen la reapertura de sus negocios y el fin de las restricciones. Y no solo en España. Este martes, en Italia, grupos de ellos se echaron a la calle en distintas ciudades para protestar por las restricciones por el coronavivus que, argumentan, les están ahogando económicamente desde hace más de un año. En Roma, frente al Parlamento, varios cientos llegados de distintas partes del país se concentraron en señal de protesta en una concentración que comenzó de forma pacífica y acabó envuelta en disturbios cuando algunos intentaron saltar las barreras de seguridad. De los protagonistas de una jornada de protestas, hay uno que ha conseguido, debido a su atuendo (y al hecho de no llevar mascarilla), destacar sobre el resto. Era su objetivo.

GUÍA | Los pasos que tienes que seguir para poder ver un vídeo de Youtube no disponible por tus preferencias de privacidad

Se trata de Ermes, el propietario de un restaurante en Módena, al norte del país, que se presentó en Montecitorio ataviado con un atuendo similar a Jake Angeli, el detenido más célebre del asalto al Capitolio estadounidense en pasado mes de enero y conocido como el 'chamán'. Precisamente aprovecharse de esa fama a nivel internacional fue la razón para la que este hombre de 51 años se manifestó con un gorro de búfalo emulando al seguidor de QAnon.

“Llevó abierto desde enero, porque así doy de comer a mis empleados. He escuchado llorar a las hijas de uno de mis trabajadores”, decía ante las cámaras del diario La Repubblica sin mascarilla. Contaba a los periodistas que se acercaron a preguntarle por su curioso atuendo que la solución que propone es, básicamente, desobedecer la normativa COVID y abrir. “Si abrimos todos juntos como he hecho yo, el Gobierno no puede hacer nada, no puede hacernos cerrar a todos”, ha lanzado como consigna. 

Con la bandera tricolor italiana pintada en la cara, Ermes ha explicado a la agencia de noticias Ansa que el objetivo de acudir disfrazado como lo hizo el conocido asaltante del Capitolio era dar visibilidad a sus reivindicaciones. “Necesitamos que esta manifestación dé la vuelta al mundo, como ocurrió con Estados Unidos”, sentencia.

Padre de una chica de 20 años, asegura que tanto él como el resto de comerciantes y propietarios de restaurantes están “desesperados” porque “nadie nos ha escuchado nunca”. Y lamenta en sus declaraciones haber tenido que vestirse “de payaso para captar la atención”.

En su crónica de la concentración ante el Parlamento, desde Ansa recogen la presencia de militantes de la extrema derecha, a los márgenes, “silenciosos pero vigilantes”, que se sumaron a la concentración del movimiento #IoApro (‘#YoAbro’). Por la noche, tras los disturbios, “fuentes de la investigación y de inteligencia explicaban que algunos grupos se han infiltrado entre los comerciantes, con el objetivo de explotar el malestar social”. 

En las imágenes de la protesta de este martes en Roma (como las del vídeo bajo estas líneas) se puede apreciar que un considerable número de participantes en la misma no llevaban mascarilla o la llevaban mal puesta, bajo la barbilla. 

EN VÍDEO | Choques en Roma entre fuerzas del orden y manifestantes contra los cierres