Ni la censura mediática ha podido parar la moción contra Bartomeu

Albert Ortega
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30 August 2020, Spain, Barcelona: Fans stand in front of the Camp Nou stadium. A dozen or so "Culés", as the Barcelona fans call themselves, appeared on Sunday to protest against the club boss and for Messi's stay with Spanish football club FC Barcelona. Photo: Matthias Oesterle/dpa (Photo by Matthias Oesterle/picture alliance via Getty Images)
Los aficionados del Barça protestan enérgicamente a las puertas del Camp Nou. (Foto Matthias Oesterle/picture alliance via Getty Images)

Hastiado, cansado y engañado. El socio del Barça ha dicho basta. Sin apenas medios para lanzar una moción de censura ni grandes figuras que la avalasen, un grupo de socios ha tomado las riendas del cambio en un club sin nadie al volante. La escandalosa derrota ante el Bayern de Múnich por 2 a 8 activó la cuenta atrás de Bartomeu en el Camp Nou. El intento de fuga del capitán al Manchester City, Leo Messi, dinamitó su mandato. Mientras el presidente depuraba al entrenador, señalaba a las viejas glorias y el secretario técnico salía escaldado; él no movía ni un ápice la fecha de las elecciones de 2021. Todos son culpables, menos el que toma las decisiones.

Pese a los cambios prometidos por el máximo dirigente de la entidad, la realidad es que, un mes después de la debacle, tan solo un futbolista, Ivan Rakitic, ha abandonado la disciplina azulgrana. El Barça está tan atado de pies y manos económicamente que asomarse a la caja de ahorros produce vértigo y pavor. Sin embargo, el inmovilismo de Bartomeu en los despachos se ha visto contrarrestado con la indignación y posterior agitación de la efervescente masa social culé en las redes sociales y en las calles. En este sentido, no deja de tener tintes románticos que, precisamente, sea un movimiento social gestado en las redes el que ponga en el abismo al presidente que trató de manipular a la opinión pública a través de la difamación de sus futbolistas.

Los 20.731 votos representan un ejercicio democrático ejemplar. Un deseo inexorable de poner punto y final a una de las etapas más negras en la historia del barcelonismo. La cifra, por cierto, cobra más relevancia cuando se enmarca en las circunstancias actuales y sirve para calibrar el nivel de hartazgo que vive el socio. A pesar de vivir una pandemia global que restringe movimientos y elude aglomeraciones, sin poder contar con público en el Camp Nou al que persuadir en la entrada y sin partidos en casa para atraer nuevas firmas y concienciar a otros, se ha obtenido el mayor número de firmas en la historia de las mociones de censura del club.

El mérito aumenta al comprobar el ahínco con el que tanto Mundo Deportivo como SPORT han tratado de sepultar la campaña. Tantos años catalogando a la prensa de Madrid como ‘caverna’ para que al final haya sido la prensa afín al régimen de Bartomeu la que busque hacer caso omiso a la noticia más importante de estos días. Y es que mientras las editoriales a favor del presidente se reproducían con celeridad, las portadas explicando el movimiento que se gestaba en las entrañas del club eran inexistentes. Sin rigor periodístico, sin brindar una cobertura mediática necesaria y justa y callando frente al poder.

Los medios de (in)comunicación azulgranas tienen tantas conexiones con el poder que se han olvidado de marcar como prioridad su vertiente informativa. O mejor dicho, han supeditado su función al equilibrio económico. Este mutismo macabro contrasta con la cobertura que los dos medios llevaron a cabo cuando en 2008 se produjo una moción de censura contra el entonces presidente Joan Laporta. Las 9.473 firmas de aquellos días fueron suficientes para situar a Laporta en el ojo del huracán mediático. En 2020, las 20.731 firmas actuales no sirven para colocar a Bartomeu en la diana.

Lo más sencillo es que ustedes mismos vayan y lo comprueben. Portadas dedicadas a amistosos, portadas sobre fichajes inexistentes, portadas sobre el proyecto de Koeman y, de fondo, un silencio atronador que mece los últimos meses de Bartomeu en el cargo. Todos los temas han sido prioritarios hasta que la bola de nieve ha sido tan mayúscula que ni Mundo Deportivo ni SPORT han podido tapar la sublevación de la masa social azulgrana. A Bartomeu le quedan dos caminos: dimitir o tratar de ganar la moción de censura. De nuevo, la pelota estará en el tejado del socio.

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