"Ceibos está planteado como un negocio, pero va a dejar como legado una enorme inserción al rugby"

Alejo Miranda
lanacion.com

CORDOBA.- Que un equipo de rugby argentino tuviera un CEO era impensado hasta hace poco. No para todos. Fernando Riccomi lo soñó y hoy lo vive como una realidad. El empresario rosarino está al frente de la pata comercial de Ceibos, el equipo argentino profesional en la nueva Superliga Americana de Rugby, un entramado sin precedentes que componen también la Unión Argentina a cargo de la parte deportiva y la Unión Cordobesa como base de operaciones.

Ceibos tendrá su bautismo de fuego el viernes, cuando a las 21 se enfrente a Olimpia de Paraguay en Tala de Córdoba, la sede elegida para albergar al nuevo equipo. Ceibos es una prolongación de Argentina XV, una especie de versión B de Jaguares que permite ampliar la base de la franquicia del Súper Rugby y de los Pumas.

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"Desde 2012 que vengo siguiendo el rugby profesional, sabiendo que esto venía. No tenía idea por qué lado iba a ser. Pensar que el rugby no fuera profesional en la Argentina, por el nivel de juego que tenía, era como tapar el sol con las manos", dice este hombre del club Los Caranchos de Rosario, al que llegó como padre, se involucró como entrenador y llegó a ser presidente. "Cuando se presentó esta opción en Sudamérica hace dos años empecé a preguntar. Yo venía estudiándolo. Había que entender cuál era la lógica del desarrollo y del negocio para que esto pudiera concretarse".

-¿Y cuál es la lógica del negocio?

-La lógica es que esto no es un partido de rugby, es un espectáculo. Un espectáculo donde se juega al rugby, pero es mucho más completo. El mejor ejemplo es el Super Bowl. Si al rugby lo entendemos de esta manera en lugar de ser un deporte que lo juega el 10% de la sociedad, no digo que iguale al fútbol, pero con que duplique su base la realidad sería otra.

-¿Se puede sostener una franquicia profesional en un deporte que no tiene tanta convocatoria?

-La realidad me va a demostrar si tengo razón o no. Yo me imagino que sí. Si dentro del show vos tenés un espectáculo musical muy fuerte, con artistas muy conocidos, probablemente vos atraigas en una primera etapa a gente que se arrime a un food truck, a un recital, a unos fuegos artificiales, a un show que no necesariamente tenga que ver con la pelota ovalada, y que después se interiorice con esto. En Caranchos teníamos al lado a un ocupa, que era un ciruja, literalmente. Lo empezamos a incorporar, que viniera a cortar el pasto y a hacer distintas cosas, hasta que se consiguió una camiseta blanca y se convirtió en el hincha número 1, iba a ver todos los partidos. Un día le pregunté, si no jugaste nunca, ¿qué te gusta? 'Mirá toda la gente, el ruido, la música, estos grandotes que se c. a palos'. Desde otro lado que uno nunca se hubiera imaginado, el rugby le resultaba atractivo. Lo mismo puede pasar con otra parte de la sociedad. Además de los valores fenomenales, que no los encontrás en otro lado. En Colombia, por ejemplo, lo utilizan como una red de contención social. Ceibos está planteado como un negocio, pero va a dejar como legado una enorme inserción al rugby.

-O sea que no apuntarán al público exclusivamente de rugby.

-Parte de esto es lo que va a pasar en Córdoba. Si vos podés meter 4000 a 8000 personas en cada partido quiere decir que no toda esa gente es originaria del rugby. Seguramente lo que va a pasar es que el que fue, diga 'llevemos al nene o a la nena a jugar'. Y no lo va a llevar necesariamente al Tala, sino al club que tenga más cerca.

-¿Cómo se atrae a la gente que no es del rugby?

-No es fácil, pero vos vas a tener dos formas de ver a Ceibos. Pagás la entrada o te hacés socio de Ceibos. En ambos casos cuesta aproximadamente 500 pesos. El costo de un recital de una de las figuras que estamos negociando para llevar no baja de 2500 pesos. Aunque sea que el espectador venga porque sea negocio. Así se arranca. No hay ningún negocio que sea rentable del día cero. Si la Argentina levanta, que sería lógico después de un ciclo económico complicado, si rebotás vas para arriba en ingresos, en sponsors, en valor de entrada, en un montón de cosas. El que pega primero, pega dos veces.

-Usted realizó una inversión, que se dice que es de un millón de dólares.

-Eso es parte del acuerdo de confidencialidad.

-. la cuestión es: ¿cómo recupera esa inversión?

-Lo único que está vedado de los ingresos son los derechos televisivos y el naming del torneo. Eso le pertenece a Sudamérica Rugby. Fue World Rugby la que decide la búsqueda del desarrollo del rugby en otros mercados. Son muchos los países que están tocando el timbre para participar. Es una apuesta difícil y arriesgada, y no tengo ninguna garantía de éxito. Vamos a tener éxito si todos acompañamos. Si empezamos con disputas mezquinas, no.

-Cuando se anunció la creación de la Liga hubo muchos interesados en tener la franquicia argentina. ¿Por qué termina recayendo en usted?

-Lo que se buscó es una combinación con un privado. Fue una de las premisas que puso Sudamérica Rugby. La UAR tomó estas bases e hizo una licitación. Había que presentarse de la mano de una unión provincial. No podía presentarse cualquiera por su vía.

-¿Qué gana Córdoba apostando por Ceibos?

-Córdoba recibe el legado que tiene que ver con la promoción del deporte, infraestructura, coaching, desarrollo de jugadores, y recibe una parte económica en la medida que Ceibos sea rentable. Córdoba acompañó desde el primer momento. La primera reunión se la hicimos con Félix [Paéz Molina, presidente de la UCR] y Ariel Mammana [vicepresidente de la UAR] antes de la concentración juvenil en Santa Fe el año pasado en el bar de una estación de servicio. Cuando vengo a Córdoba a explicar lo que queríamos hacer, me encontré con todos los presidentes, vicepresidentes y consejeros de todos los clubes. Había más de 30 personas. Todos interesadísimos y con la particularidad de que todos querían que Córdoba fuera la sede. La propuesta más viable fue la del Tala y nadie quedó dolido. Este club se está matando porque esto salga bien. Y todos se encolumnaron detrás, empujando. Y las ventajas que van a tener son enormes.

-El rugby argentino todavía no demarcó los límites entre amateurismo y profesionalismo. ¿Cómo ve esta convivencia?

-No hay ninguna parte del mundo donde no conviva el amateurismo con el profesionalismo. Hay perfecta combinación entre las dos cosas. No hay una dicotomía entre profesionalismo y amateurismo, son absolutamente complementarios. En el momento en que se entienda que gracias al profesionalismo vos tenés una gran exposición del rugby y más con la cantidad de gente que esperamos ver en cancha, va a provocar que más gente empiece a jugar al rugby. Como en cualquier empresa, hay empleados que se destacan y van a tener una responsabilidad mayor, y lógicamente una remuneración mayor. Nada puede impedir que un chico que la pase increíble juegue hasta los 40, forme un hermoso grupo, adquiera valores, acompañe a sus hijos a jugar, a que después vaya disfrutar de un juego por televisión de otro que hace las cosas mejor que él. Si no, va a pasar lo mismo que les pasaba a los Pumas cuando recién se abrió el profesionalismo. Esto es mejores, con mejores, contra mejores. Hay que entender que el rugby amateur y el profesional son las dos caras de la misma moneda.

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