Catar espera al otro lado de la incertidumbre

Agencia EFE
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Redacción deportes, 6 nov (EFE).- La compleja situación mundial ocasionada por la crisis sanitaria del coronavirus hace que planificar cualquier evento, independientemente de su relevancia, sea una tarea bastante compleja.

Todo ello debería complicarse aún más si de lo que se habla es de una Copa del Mundo de fútbol pero, lejos de quedarse de brazos cruzados esperando lo que tenga que venir, Catar se mueve con ilusión y previsión pensando que en 2022 podrá cumplir el sueño de albergar la cita.

Tanto es así que el país acoge, desde el pasado mes de septiembre y hasta su conclusión el 19 de diciembre, el desenlace de la Liga de Campeones asiática en tres de los estadios que están llamados a recibir a algunas de las mejores selecciones del mundo en un futuro cercano.

"Estamos encantados de haber podido colaborar con la AFC en esta última etapa del torneo y desempeñar un papel para facilitar el regreso gradual y seguro del fútbol asiático a los estadios en nombre de los amantes del fútbol de todo el mundo", explica Nasser Al Khater, consejero delegado de la entidad organizadora del Mundial de Catar 2022, a EFE.

"Creo que Catar 2022 se ha vuelto ahora aún más importante debido a los acontecimientos recientes. El deporte, y en particular el fútbol, tiene el potencial de unir a las personas en un mundo posterior a la COVID-19. Y como anfitriones de la próxima Copa del Mundo, estamos deseando recibir a más de un millón de aficionados dentro de dos años y darles esperanza para sobrellevar los tiempos actuales con algo que disfrutar", indica.

El formato de 'burbuja' es el que se ha adoptado para el tramo final del torneo continental de clubes. Eso significa participantes aislados del mundo exterior, tests obligatorios recurrentes y labores de desinfección en las diferentes instalaciones entre otros aspectos. Situaciones a las que la organización espera no tener que recurrir en el 2022.

"Esperamos que para entonces la pandemia haya terminado y personas de todas partes del mundo puedan reunirse para celebrar y disfrutar del torneo. También queremos asegurarnos de que la Copa del Mundo sea asequible y accesible para todos a fin de que podamos reunirnos, celebrar nuestra pasión por el fútbol y disfrutar del mejor Mundial de la historia", apunta.

En ese sentido, uno de los grandes retos es facilitar los traslados: "Los dos estadios más cercanos entre sí, Al Rayyan y Ciudad de la Educación, están a solo unos minutos de distancia, y los dos más alejados, Al Janoub y Al Bayt, están a tan solo una hora el uno del otro. Los aficionados disfrutarán de tiempos de desplazamiento mínimos y experiencias de fútbol máximas".

"Además, el Metro de Doha conectará la mayoría de las sedes, proporcionando una experiencia de transporte cómoda y sostenible para los aficionados, permitiéndoles ver hasta dos partidos al día durante la fase de grupos", añade.

La voluntad de facilitar la vida a los seguidores no deja de lado tampoco uno de los factores que más preocupa, el posible calor: "Desde que ganamos la candidatura en 2010, hasta la fecha hemos diseñado e implementado, en colaboración con la Universidad de Catar, un sistema de enfriamiento innovador en tres sedes. La tecnología de climatización se utilizará en siete de los ocho estadios para el Mundial".

"Estamos viendo los beneficios de esta tecnología a día de hoy. Los equipos participantes en la Liga de Campeones de Asia han tenido la oportunidad de probarla, ya que en septiembre todavía hace calor en Catar. Algunos jugadores del iraní Persépolis, que vieron el partido contra Al Sadd SC desde la grada, tuvieron que taparse con mantas, ya que mientras en el exterior la temperatura era de 37°C, dentro del estadio era de 22°C", señala.

Señales de evolución de una Copa del Mundo para la que más del 90% de lo proyectado está ya listo, incluidas infraestructuras como el metro o autopistas que seguirán activas cuando el balón deje de rodar: "Todos los proyectos forman parte del Plan Nacional 2030, que delinea la visión y objetivos de desarrollo del país no solo en áreas de infraestructura, sino también socioeconómicas, culturales y de sostenibilidad", concluye.

Carlos Mateos Gil

(c) Agencia EFE