Carlos Tevez: la conexión entre aquel festejo de la “gallinita” al sabor de volver a eliminar a River

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Casi 17 años pasaron entre una foto y la otra: Tevez, el punto en común entre las dos últimas eliminaciones de Boca sobre River en los mano a mano
Casi 17 años pasaron entre una foto y la otra: Tevez, el punto en común entre las dos últimas eliminaciones de Boca sobre River en los mano a mano

Tuvieron que pasar 6177 días para que Boca pueda volver a superar a River en una serie mano a mano. Fueron 16 años, 10 meses, y 28 días. Una eternidad. Y sin embargo, hay un nombre que une aquella fría noche del 17 de junio de 2004 en el Monumental y la otoñal tarde de ayer en la Bombonera: Carlos Tevez.

Aquel chico que a los 20 años marcó el 1 a 1 parcial a los 43 del complemento y automáticamente fue expulsado por el árbitro Héctor Baldassi por imitar a una gallina en su celebración le dio paso a este experimentado hombre de 37, que trata de disfrutar los últimos capítulos de una carrera muy exitosa.

En ese hipotético listado de cuentas pendientes que puede atribuírsele al Apache, el hecho de poder detener la racha adversa contra River en cruces mano a mano quedó saldado ayer. Y no como una figurita decorativa, sino con pleno protagonismo.

Además de abrir el marcador a los 10 minutos (cabezazo inatajable, previa falta a Maidana no sancionada), el capitán de Boca se erigió como una pieza muy incómoda para el Millonario. Su experiencia fue foco de atención constante para toda la última línea, en particular para ese zaguero, con quien tuvo un duelo especial en varias pelotas divididas, sobre todo tras la jugada previa al 1 a 0. Inteligente, Tevez fue el responsable de manejar la temperatura del partido cuando River mejor parado estuvo.

Fue precisamente él quien poco antes del final del primer tiempo, durante un lapso de claro dominio millonario, fabricó una falta que Ponzio le cometió cerca del área rival. El remate de Sebastián Villa se fue besando el palo derecho del arquero. pasó tan cerca que hasta Miguel Russo lo gritó. También jugó al límite, y se bancó el tremendo patadón de Maidana (puntapié a la rodilla derecha, con la pelota lejos) que debió ser sancionado con expulsión del zaguero.

Es cierto. Tevez pudo haber sentenciado el partido. No tuvo una ni dos, sino tres situaciones clarísimas para convertir en el segundo tiempo, cuando River fue con todo a buscar la igualdad y caminó por la cornisa en cada contragolpe local. Pero en todas chocó con el pibe Díaz, de gran actuación.

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A poco de iniciado el complemento, después de un pase de primera de Pavón, el Apache sacó un fuerte remate desde la medialuna del área que fue muy bien desviado por Díaz. A los 21 ingresó por la izquierda, y el mano a mano lo ganó el arquero debutante. Por último, ya con el juego 1 a 1, a los 40 se dio otra gran chance para el ídolo. Cardona la tiró larga para que Pavón desborde y mande el centro. Carlitos remató de primera, a contrapié y como recomiendan los libros. Pero el joven arquero tuvo una gran reacción y volvió a ahogarle el grito.

Lejos de frustrarse, Tevez pateó el primer penal de la serie. Fue un derechazo fuerte y alto que se coló a la izquierda y lejos de la buena estirada de Díaz, que adivinó la punta hacia donde arrojarse. Tras convertir, el capitán miró hacia las plateas, se llevó el dedo índice a sus labios cerrados e hizo el tradicional gesto de pedir silencio. ¿Sus destinatarios? Los integrantes de la delegación de Núñez.

Tevez pide silencio tras anotar su penal
Tevez pide silencio tras anotar su penal


Tevez pide silencio tras anotar su penal

Con la clasificación consumada tuvo otro lindo gesto. Se acercó a felicitar al arquero millonario, que tuvo un gran debut en la Bombonera, en un contexto totalmente desvirtuado por los contagios masivos de Covid-19 que sufrió River, y le había impedido anotar el segundo. “La verdad que lo fui a felicitar. El arquerito, pobre, estaba en su casa, lo llamaron para jugar esta clase de partidos y lo hizo muy bien. Es para sacarse el sombrero”, destacó.

Pasaron casi 17 años entre aquel festejo de la gallinita y esta nueva sonrisa frente al rival de siempre. Lejos (en Juventus) durante la serie de semifinales de la Sudamericana 2014 y el escándalo del gas pimienta de 2015, luego de su regreso triunfal tuvo tres frustraciones personales en choques directos. Fue una sombra en Mendoza, por la Supercopa Argentina. Tuvo un ingreso electrizante en la final de ida de la Libertadores 2018 (asistió a Benedetto, que luego perdió en el mano a mano con Armani). Entró tarde y con el partido 1-2 en la revancha en Madrid. Y no pudo hacer mucho en la serie semifinal de la Libertadores 2019.

Desde julio de 2015 a hoy, Carlos Tevez jugó 14 Superclásicos y marcó tres goles. Ganó tres (dos en el Monumental), empató 7 y perdió 4. Pero, sin dudas, el que más celebró fue el de ayer. Consciente de que cerró una etapa desdichada para el Xeneize contra su rival de siempre. Y sabiendo que, en caso de que haya sido el último, habrá sido sacándose un peso de encima. Saldando una deuda personal que precisaba dejar atrás.

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