Cardona conducción: el espejo de imperfecciones de Boca y el peligroso “Juego de la Oca”

Román Iucht
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Edwin Cardona, una ausencia que, Boca no sabe cómo reemplazar.
Prensa Boca

Riquelme, Pergolini, Ameal, Cascini, Bermúdez, Delgado, Battaglia. La actualidad de Boca incluye demasiados nombres que forman parte de su vida cotidiana, pero que en ningún caso se calzan los botines y salen a la cancha a defender el prestigio en tiempo presente. Cuestión de roles o de egos, o simplemente una demostración contundente de dónde está el verdadero PODER, no como verbo en tanto la intención de desarrollar y ejecutar distintas iniciativas, sino como sustantivo para dejar bien claro límites, decisiones, territorialidad y sobre todo idolatrías. Alianzas por conveniencia que crujen con facilidad y que actualizan aquella versión “noventosa” del “cabaret” a tiempos 2.0.

Todo lo que desnudó en Boca la renuncia de Pergolini

Con semejante panorama, hablar del juego puede parecer contracultural. La herida que abrió la eliminación de la Copa Libertadores ante Santos, lejos de cerrarse, se ha fue profundizando con el correr de los meses y algunos hechos puntuales la hicieron aún más evidente.

La lesión de Cardona disparó una cadena de conclusiones incontrastables, ocultas o al menos mejor disimuladas tiempo atrás.

Edwin Cardona
Staff images / CONMEBOL


La clase de Edwin Cardona en la Bombonera. (Staff images / CONMEBOL/)

Ningún jugador es insustituible, pero por características el colombiano hoy es irremplazable. Boca nunca jugará con uno menos, pero es evidente que en el menú de opciones que dispone el entrenador, no hay otro que pueda imitar su rol o siquiera se le parezca. Esa jerarquización del mediocampista, si bien expone sus atributos, al mismo tiempo define las carencias futbolísticas del equipo. Cardona tiene gran pegada, buen pase, condiciones naturales para organizar el juego y remate de media distancia, pero aun con esos méritos siempre será un jugador tan creativo como volátil, tan determinante como episódico. En un equipo que acredita su condición de bicampeón de los últimos dos torneos disputados en el fútbol doméstico, parece exagerada la dependencia de un solo elemento. Pero pasa.

Por que son más los que se quieren ir de los que quieren llegar a Boca

La realidad es que el equipo fue perdiendo identidad y el plantel, recursos. Esa combinación determinó una tormenta perfecta. La salida de Pol Fernández nunca más volvió a ser maquillada. La lesión de Salvio, más allá de sus picos de rendimiento, tampoco encontró alternativas. Las decisiones del Consejo de Fútbol acatadas por el técnico le quitaron continuidad y confianza a nombres como Buffarini, Jara y Mas y la partida “regalada” de Wanchope Ábila le puso el corolario a una suma de decisiones primero polémicas y a esta altura perjudiciales.

Sin Cardona en el campo, Russo probó con tres marcadores centrales y poblando la mitad del campo, pero lo que pareció un buen intento en el clásico se desvaneció días después frente a Talleres. La dinámica del ensayo y error se hizo una costumbre. Almendra volvió a estar en el radar de los convocados sin justificar su presencia y jóvenes como Medina, Varela o Vázquez apuran etapas como consecuencia de la falta de respuestas de sus compañeros, más que por la escasez de nombres. Zárate, Lisandro López, Zambrano o Maroni forman parte de una rotación que denuncia extravío e impaciencia. Hasta Andrada o Izquierdoz, integrantes de la columna vertebral del equipo, exhiben algunas dudas como consecuencia del “efecto contagio”.

Cardona trabaja para volver, después de la lesión que lo marginó.
Prensa Boca


Cardona trabaja para volver, después de la lesión que lo marginó. (Prensa Boca/)

Sin continuidad no hay confianza, sin confianza no hay rendimientos, sin rendimientos no hay estilo y sin él, difícilmente haya resultados. Cada vez más, la dependencia de la jerarquía individual se vuelve ley. Como en el Juego de la Oca, se avanzan casilleros con la misma facilidad con la que se retroceden.

Ausente frente a Defensa y Justicia por cuarto partido consecutivo, en algún momento volverá Cardona. En un club en el que la lucha de egos marca la temperatura ambiente, nunca debe haber imaginado que podía ser tan necesario.