El caramelo envenenado del trono del Barcelona

Agencia EFE
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Barcelona, 2 nov (EFE).- A la espera de que la Comisión Gestora presidida por Carles Tusquets convoque elecciones, del escenario electoral del Barcelona va expulsándose la niebla para empezar a mostrar una imagen cada vez más nítida, a pesar de que la actual situación económica del club amenaza con comportar muchos disgustos al nuevo ocupante del trono azulgrana.

Jordi Farré, Víctor Font, Toni Freixa, Lluís Fernández Alà y Agustí Benedito ya han confirmado que se presentarán a las elecciones, el expresidente Joan Laporta está esperando el momento idóneo para anunciar su salto al ruedo y Xavier Vilajoana, uno de los directivos dimitidos con Josep Maria Bartomeu, podría presentar su proyecto esta misma semana.

Mientras tanto, el exvicepresidente institucional del club Emili Rousaud, quien Bartomeu escogió para ser su 'delfín' antes del estallido del 'Barçagate', se está reuniendo con algunos de los nombres mencionados y con algunos otros para formar una candidatura unitaria y transversal que pueda afrontar con fortaleza la preocupante situación económica e institucional que vive la entidad.

Pero el viernes, en una entrevista con EFE el mismo Rousaud admitió de la dificultad de su empresa a causa de los egos de unos y otros y admitió que también trabaja con la posibilidad de tirar adelante una candidatura liderada por él mismo sin el consenso de otros precandidatos.

Los nombres de Jordi Roche, expresidente de la Federación Catalana de Fútbol y quien se relacionó con el expresidente Sandro Rosell, y de Joan Rosell, presidente de la CEOE, van perdiendo fuelle con el paso de las semanas, sobre todo después de que la fecha aún inconcreta de las elecciones se haya precipitado respecto la previsión inicial, que apuntaba al próximo verano.

Algunos de los posibles precandidatos no entienden que otros aspirantes al trono del FC Barcelona se hayan postulado oficialmente de una manera tan rápida teniendo en cuenta la preocupante situación económica que atraviesa la entidad azulgrana. Y eso les hace levantar suspicacias sobre hipotéticos intereses empresariales, mediáticos y, sobre todo políticos, que puedan esconder detrás.

Estas han sido alimentadas por declaraciones como las de Joan Canadell, el presidente de la Cámara de Comercio de Barcelona, quien aseguró en SER Catalunya que el independentismo estaba intentando crear una candidatura unitaria que defendiera esta ideología política en el Barcelona como sucedió en las elecciones que él venció en 2019 en otra de las instituciones relevantes de Cataluña.

Y, sin ir más lejos, Sandro Rosell ha mostrado públicamente en diferentes ocasiones su preocupación por los intereses extrabarcelonistas que puedan haber en las candidaturas y su disposición a actuar para evitar que el club caiga en las manos de alguien que quiera utilizarlo para sus fines.

Hasta quienes ya han hecho pública su precandidatura a la presidencia del club azulgrana dudan de los intereses de sus iguales, pero estas suposiciones chocan con la negativa de todos ellos de esconder detrás algo que no sea el puro interés en servir al Barcelona de la mejor manera posible.

Sea como sea, lo que está claro es que quien consiga hacerse con el trono no empezará el mandato de una forma cómoda. Muy probablemente arrastrará pérdidas económicas de la junta directiva saliente en este ejercicio 2020-2021, sobre todo teniendo en cuenta que la pandemia del coronavirus sigue limitando de una manera contundente la capacidad de generar ingresos del club, y deberá hacerse cargo de una deuda de 820 millones de euros.

También deberá hacer frente a la imperiosa necesidad de reducir la masa salarial de los jugadores, la cual por el momento la comisión gestora está negociando para que se rebaje de forma temporal hasta que el club mejore su situación económica y pueda hacer frente a los compromisos económicos pactados en los contratos.

Además, el nuevo presidente tendrá que decidir si tirar adelante o no el préstamo de Goldman Sachs para financiar el Espai Barça y será el encargado de volver a ilusionar a Leo Messi con un proyecto deportivo estimulante que evite su marcha del Barcelona.

Pero todos los precandidatos aseguran con tranquilidad y convencimiento que poseen la capacidad de afrontar este escenario.

Sergi Escudero

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