Capitán, goleador y referente: Nicolás Blandi dejó San Lorenzo y se fue a Colo Colo

Fernando Vergara
lanacion.com

Tiempo de probar en otras latitudes para Nicolás Blandi. Etapas de cambio en San Lorenzo. Se va de Boedo uno de los máximos referentes de los últimos años azulgranas, un símbolo que se convirtió en goleador y capitán. La partida del artillero a Colo Colo, de Chile, hace visible que en el Ciclón hoy es momento de renovación, es la hora de probar con nuevos intérpretes. Barajar y dar de nuevo para ambas partes. Así, la posición central en la delantera quedará para Adolfo Gaich.

Si bien la salida de Blandi figuraba dentro de las posibilidades -ya hubo algunos sondeos desde el exterior en los recientes mercados de pases-, la confirmación retumbó fuerte en los pasillos del Nuevo Gasómetro. El delantero de 29 años dejó el Ciclón y ya llegó a Chile para jugar en el Cacique. Finalmente, el goleador pudo arreglar los números de su nuevo contrato y a Boedo ingresarán 1.100.000 dólares por la totalidad de la ficha. Con esto, y por añadidura, el traspaso confirma que Gaich no se irá al Brujas de Bélgica, que realizó una oferta económica que no satisfizo a la dirigencia del club argentino.

Nacido el 13 de enero de 1990, se marcha el hombre de los 64 goles en 162 partidos con la camiseta azulgrana, un espacio donde se ganó el cariño de los hinchas. Pasaron casi seis años desde su debut en San Lorenzo, el 7 de febrero de 2014, contra Olimpo, con Edgardo Bauza como entrenador. Amante de la lectura y la cocina, una de sus grandes aficiones es meterse río adentro para pescar junto con su familia o amigos. Blandi lleva una vida tranquila, sin estridencias. De bajo perfil, prefiere evitar los excesos. Con los de Boedo, entonces, consiguió la Copa Libertadores 2014 y la Supercopa 2016, esta última bajo el mando de Pablo Guede.

Si bien no fue titular en aquella histórica gesta continental, el atacante disputó siete compromisos y marcó un gol frente a Independiente del Valle, de Ecuador, de visitante. Aunque sí dejó una huella imborrable en la goleada contra Boca por 4-0 en la Supercopa 2016. Aquella noche marcó uno de los tantos del equipo que se floreó y celebró a lo grande. Blandi, además, registra pasos por Argentinos, Boca y el Evian de Francia. Con los de la Ribera ganó el torneo Apertura 2011 y la Copa Argentina 2011-12.

Los dirigentes azulgranas entienden lo que significa la salida de un símbolo como Blandi. Desde ya, también está claro para el cuerpo técnico. Por lo que representaba tanto dentro como fuera de la cancha. Su referencia era ineludible. Por ejemplo, de los campeones de América con el Ciclón en 2014, ahora apenas sobrevive Sebastián Torrico en el plantel actual.

Blandi es de esos que cultivan la paciencia como un arte. Exhibe una característica distintiva: es un experto definidor de primera. Sabe esperar su momento. Tolerante consigo mismo, con los demás, y en todos los ámbitos. Forma parte de su sabiduría futbolística, de su ADN: esperanza y perseverancia. Admirador de Hernán Crespo y de Gabriel Batistuta en la infancia, se le hizo costumbre a Blandi convertirle goles a River con la camiseta de San Lorenzo. Se recuerda puntualmente el tanto que le cortó el largo invicto a Franco Armani de 965 minutos de imbatibilidad en 2018.

Para San Lorenzo resolver la situación de Blandi era primordial. El vínculo con el centro delantero caducaba en junio de este año y en la entidad de Boedo, lógicamente, no querían que el futbolista quedase libre. Su salida, también, va en sintonía con otro de los objetivos actuales del club: deshacerse de varios de los contratos más altos y alivianar las arcas económicas. Vale destacar que ya se marcharon, o están por hacerlo, Fernando Belluschi, Nicolás Navarro, Rubén Botta, Ezequiel Cerrutti y Santiago Vergini, entre otros.

Algo es cierto: Blandi venía perdiendo terreno en los últimos meses. Para los entrenadores había dejado de ser un titular indiscutido. Hace un tiempo, consciente o inconscientemente, el goleador puso el foco en Jorge Almirón. "No voy a negar que algunas situaciones molestaron en el plantel, pero no sólo a mí sino a todos los jugadores. Jorge [por Almirón] sabe bien del esfuerzo que hice para jugar algunos partidos y las consecuencias que eso me trajo", dijo. Vale aclarar que Blandi estuvo lesionado durante casi todo el ciclo de Almirón al frente del conjunto de Bajo Flores.

Tampoco tuvo mucha participación bajo la tutela de Juan Antonio Pizzi, que prefería en el ataque a Adam Bareiro e inclusive en otras ocasiones al juvenil Alexander Díaz. "Son decisiones que tomo en beneficio de lo que yo veo más conveniente, no hay otra cuestión que no sea esa", explicaba el DT en aquellos días. Blandi esperaba en el banco de suplentes o fuera del mismo.

Curiosamente, Blandi volverá a reencontrarse en Chile con su amigo Pablo Mouche. Juntos formaron una sociedad que despuntó en Boca con buenas actuaciones y también coincidieron en San Lorenzo, aunque en Boedo no pudieron exhibir los mismos rendimientos.

Nuevos aires para Blandi, aquel chico al que le gustaba estudiar, aunque cuando abría los ojos en su casa de Campana su preocupación era otra. Amaba el sol. Que el clima acompañara era una señal inequívoca que le dibujaba una sonrisa: iba a poder jugar a la pelota. "Vivía todo el día afuera de mi casa, tuve una infancia feliz, rodeado de amigos, en los clubes y con mi familia", le confesó un tiempo atrás a LA NACION. Curiosamente, en las inferiores recorrió varios puestos hasta consolidarse en las divisiones juveniles de Boca: fue volante por la derecha, enganche y en sus primeros días ocupó uno que todavía resulta más complejo figurar: marcador central. Hoy, el Nº 9 abrazó a sus padres Alberto y Hebe y tomó un avión con destino a Chile. Nuevos desafíos.

Qué leer a continuación