Caos en la llegada de Cruz Azul y Pachuca al estadio Hidalgo

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Édgar Luna, enviado

PACHUCA, Hgo., mayo 19 (EL UNIVERSAL).- Los aficionados al fútbol siguen descontrolados ahora que se han abierto de nueva cuenta los estadios. Ya sea en los hoteles de concentración o en las canchas, el público rompe los protocolos, acercándose de más a los futbolistas y estos lo acatan las reglas que ha impuestos la Liga Mx, donde no debe de haber "selfies" ni autógrafos a la gente.

En el hotel de concentración de Cruz Azul, la gente de aglomeró desde ayer martes por la noche a cantarles y hoy los despidió cuando subieron en el autobús para dirigirse al estadio Hidalgo. En el lobby del hotel, algunos futbolistas cementeros dieron autógrafos y se tomaron fotos con los más "privilegiados", los que tuvieron acceso al hotel o se hospedaron en él. A la salida al autobús la gente se brincó la cadena y se acercó a un metro de los celestes.

La llegada del Pachuca fue un caos, con las barras formando un pasillo para cantar alrededor del camión, quemar cohetes y prender humo de colores. Muchos jóvenes, pero también niños estuvieron presentes, algunos de ellos asustados por tanta explosión. Ya en la explanada del estadio, una bandera cementera fue quemada por aficionados locales sin que nadie de la autoridad hiciera algo al respecto.

En cuestión de boletos los revendedores desde un kilómetro antes de llegar al estadio Hidalgo se acercaban a los vehículos para ofrecer las entradas. Los boletos se acabaron desde el lunes, pero ellos tenían gran parte, vendiéndolas a 1500 pesos, casi el doble de su precio.

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