Cada vez más niños sufren lesiones oculares mientras juegan paintball

Lisa Rapaport

(Reuters Health) - Cada vez más niños reciben atención en los departamentos de emergencia de Estados Unidos por lesiones oculares mientras juegan con pistolas de paintball y bolitas de pintura, según sugiere un nuevo estudio.

Si bien los deportes en equipo siguen concentrando la mayoría de esas lesiones, los autores afirman que los niños son ocho veces más propensos a quedar internados por daños oculares durante el uso de pistolas "sin pólvora" que en otros tipos de actividades.

En el período 1990-2012, las tasas de lesiones oculares por esas armas se duplicaron, aún cuando la de lesiones deportivas en general disminuyeron levemente. Las primeras causaron casi la mitad de las internaciones, según publica el equipo en la revista Pediatrics.

"Estas lesiones ocurren en un instante y tienen efectos crónicos significativos", dijo el doctor Gary Smith, director del Centro de Investigación de Lesiones y Política Sanitaria del Hospital Nacional de Niños en Columbus, Ohio. "Hay que aumentar las estrategias de prevención, en especial de las lesiones oculares por el uso de armas sin pólvora", agregó.

Su equipo analizó información de una muestra representativa de la población menor de 17 años atendida en casi 100 departamentos de emergencias del país: 441.800 recibieron tratamiento de urgencia por lesiones oculares en los 23 años que duró el estudio, equivalentes a 19.209 por año. Esto se traduce en una tasa de 27 lesiones cada 100.000 niños.

Los varones sufrieron tres cuartos de esas lesiones y el 43 por ciento tenía entre 10 y 14 años. La lesión más común fue la raspadura de la córnea, seguida de conjuntivitis y los objetos extraños en el ojo.

La mayoría recibió tratamiento seguido del alta. El 5 por ciento sufrió lesiones graves y quedó internado.

En general, el baloncesto provocó la mayoría de las lesiones deportivas (16 por ciento), seguido del béisbol y el softball (15 por ciento) y las pistolas sin pólvora (11 por ciento).



FUENTE: Pediatrics, online 8 de enero del 2018