Busca "Fanny" llegar a los Juegos Olímpicos

El Universal

Cinthia I. García

CIUDAD DE MÉXICO, noviembre 23 (EL UNIVERSAL).- Stephanie Martínez, de 13 años, es una boxeadora amateur. Su papá la llama "La niña de oro". Ella ha demostrado su disciplina y dedicación, lo que se refleja en sus logros: ha ganado ocho campeonatos y 40 medallas. De las 101 peleas en las que ha participado, triunfó en 95.

"Fanny", como le dicen de cariño, comenzó en este deporte a los siete años por influencia de su abuelo, quien era boxeador. Cuenta que desde pequeña le nació el gusto por esta disciplina, que veía cada sábado acompañada de su familia: "Admiraba mucho a Jackie Nava, porque era muy fuerte. Decía que quería ser como ella, estar arriba de un ring. Siento que desde chiquita ya lo traía en la sangre".

El inicio de su más grande sueño comenzó con una petición a los Reyes Magos: "Fanny" pidió ir a un gimnasio de box para comenzar a prepararse: "Teníamos un costal en la casa. Cuando era chiquita, siempre pasaba y le pegaba, entonces hubo un momento en el que le dije a mi papá que quería ir a un gimnasio, subirme al ring y pegarle a un costal. Él me dijo que después me llevaría, pero yo ya no aguantaba, por eso se lo pedí a los Reyes Magos".

Como cualquier niño, Stephanie disfrutaba jugar con las muñecas o convivir con su familia, que ha sido un gran apoyo para ella, pues desde que empezó y hasta la fecha, su abuelo y su padre la han respaldado, dándole varios consejos, acompañándola a sus entrenamientos y peleas e inculcándole disciplina.

"Mi abuelo siempre me ha dicho que si me gusta el boxeo, la disciplina es lo más importante, porque los sacrificios me van a dar grandes recompensas", comenta. A lo largo de su preparación, ha contado solamente con dos entrenadores. "Fanny" dice que nunca la ha preparado una mujer, pero que le gustaría.

La primera persona que la guió en este deporte fue Víctor Vaquero, en el gimnasio Vaquero Díaz, en Chimalhuacán, Estado de México. El segundo y actual entrenador es Antonio Navarro, con quien diario, a las 18:00 horas, practica en el Club Condesa Box durante dos horas y media.

Tiene diferentes rutinas y no lleva una dieta especial, pero trata de comer saludable. Sin embargo, no ha sido sencillo, pues hay días en los que el cansancio la quiere vencer, pero se mantiene positiva: "Cuando haces algo con el corazón y porque te gusta, nada es imposible".

Para La niña de oro no todo es el box: su gusto por el estudio siempre ha sido alentado por su familia. Ahora está en tercero de secundaria y lo cursa en la escuela Telpuchcalli, en Ciudad Nezahualcóyotl, Estado de México, de donde es originaria. Sus calificaciones son excelentes y lo atribuye a que su padre le exige mantener un buen promedio. Otra de sus metas es estudiar para ser médico veterinario.

Actualmente "Fanny" es respaldada por el Consejo Mundial de Boxeo, lo que le ha permitido incursionar en la actuación y el modelaje. Se dice agradecida y motivada por el apoyo que muchos le han dado; sin embargo, no todo ha sido bueno, pues también le han hecho comentarios negativos.

"En la escuela me han dicho que puedo ser violenta por boxear, pero no, este deporte no te hace violento. También me he topado con [quien dice] que por ser mujer no voy a llegar a ser campeona, porque una mujer debe hacer cosas del hogar".

"Fanny" cree que no hacerle caso a estas críticas es demostrar que "como mujeres podemos en cualquier deporte. Sólo se tiene que estar enfocada en lo que hacemos".

Antes el box se veía como un deporte exclusivo del género masculino, pues las mujeres que deseaban practicarlo eran vistas como "marimachas". En los Juegos Olímpicos de 1904, celebrados en San Luis, Estados Unidos, se incluyó por primera vez la lucha estilo libre y el boxeo como deportes olímpicos.

Un ejemplo de la lucha por la igualdad es Laura Serrano, boxeadora mexicana que se considera pionera del boxeo femenil y quien combatió la ley y ganó, al ampararse contra una prohibición que impedía, desde 1947, pelear a las mujeres en el entonces Distrito Federal. México ha tenido 249 boxeadoras profesionales en su historia.

"La niña de oro" también ha modelado, participa en campañas publicitarias y actúa. "Estuve en la serie 'El César' y fue una experiencia muy padre", asegura Fanny. Después estuvo en la serie "Diableros": "Me encantó y todo fue gracias al boxeo. La actuación y el modelaje me gustan, pero no me quiero dedicar a eso".

Una de sus ilusiones es competir en los Juegos Olímpicos, pues quiere que la gente y su familia se sientan orgullosos de ella.

"Todo lo he conseguido gracias al apoyo de las personas, de mi papá y de Dios. Estoy agradecida con el boxeo, porque me doy cuenta de que el esfuerzo y sacrificio que hago día a día me han abierto puertas en todos lados. Me siento muy orgullosa de mí misma por mi trabajo".

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