Buffarini está cada vez más firme en Boca y se queda con un puesto que estaba de remate

Franco Tossi
lanacion.com

Miguel Ángel Russo levantó anímica y deportivamente a muchos jugadores. Y algunos niveles sorprenden por lo elevados que están. No porque los futbolistas en cuestión fueran incapaces de conseguirlo, sino porque parecían estancados. Uno de esos casos es el de Julio Buffarini, que en el 4-1 sobre Godoy Cruz en Mendoza ratificó que atraviesa su mejor momento desde que desembarcó en el club y empieza a proyectarse como para afirmarse por largo tiempo en un puesto, el de defensor lateral derecho, en el que Boca no encuentra un dueño indiscutible desde hace muchos años, a partir del retiro de Hugo Ibarra.

Más de dos temporadas pasaron desde su arribo, tiempo suficiente como para haber mostrado sus condiciones mucho antes. Su desempeño hasta la llegada de Russo había alternado entre lo irregular y lo desconcertante: las tribunas de la Bombonera reconocían su actitud pero también lamentaban fallas y distracciones. Hoy, a sus 31 años, la sensación es diferente: sus actuaciones son completas en defensa y en ataque, en un equipo que se luce en ambos aspectos (24 goles propios y apenas 3 en contra en 10 encuentros oficiales).

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Asentado como titular desde el amanecer del ciclo (no estuvo de entrada solamente frente a Caracas, por Copa Libertadores), hizo un gran aporte ante Godoy Cruz en el debut por la Copa Superliga. Impecable defensivamente y con mucho peso en la ofensiva. Primero, abrió el marcador al tomar un rechazo corto en el área y definir con potencia, y segundo, evidenció que el engranaje con Eduardo Salvio en la banda derecha está muy aceitado, asistiéndolo para el segundo tanto.

"Estoy muy contento por consolidarme en el equipo. Necesitaba hacer la pretemporada como la hice. Gracias a Dios, Miguel me dio la confianza y estoy devolviéndosela en la cancha", dijo la figura en el Malvinas Argentinas, donde Boca jugó su último partido por un buen tiempo a raíz de la suspensión del fútbol por coronavirus. Ese día, el cordobés fue el jugador xeneize más preciso en los pases (47 sobre 50) y el segundo más eficaz en campo ajeno (90%, en 20 toques), según los datos de la empresa Opta.

Hoy se percibe una sensación de tranquilidad por muchos puestos en los que a Boca le costó demasiado dar en la tecla. Como se decía, uno es el de defensor lateral derecho. Desde que en mayo de 2010 Ibarra dejó la institución al cabo de su tercer ciclo, Boca no encontró un reemplazante de largo plazo. Han pasado varios en la década: Franco Sosa, el uruguayo Emiliano Albín, Hernán Grana, el chileno José Fuenzalida, Gino Peruzzi, Leonardo Jara (hoy de regreso en el plantel) y Kevin Mac Allister, llegados desde otros clubes; Leandro Marín, surgido de las divisiones inferiores xeneizes. Incluso, en su tercera etapa como entrenador azul y oro Carlos Bianchi improvisó en algunos partidos a Christian Cellay (lo incorporaron como zaguero) y a Lisandro Magallán, y hasta llegó a afirmar, en tono risueño pero muy gráfico, que en Boca el puesto de número 4 estaba "de remate", algo que no cayó bien entre los que no lograban afianzarse en la función. Tal vez quién mejor rindió en ese lapso sea Facundo Roncaglia, que en la temporada 2011/2012 tuvo un buen rendimiento de la mano de Julio César Falcioni, pese a que era marcador central.

Buffarini no es el único defensor lateral derecho en el plantel actual. Si bien el ex futbolista de Talleres, Ferro y San Lorenzo jugó muchos veces bajo el mando de Gustavo Alfaro el año pasado (fue titular en 38 de 50 encuentros), su irregularidad y las ganas del por entonces entrenador de rotar permanentemente permitieron al juvenil Marcelo Weigandt ganarle la pulseada en una etapa crucial. Eso implicó que Buffarini mirara desde afuera las series de octavos de final (vs. Paranaense) y cuartos (frente a Liga, de Quito) y el primer partido de la semifinal por la Libertadores, contra River en el Monumental. El joven, emergido de la cantera xeneize, parecía ser la solución, pero al final no se diferenció demasiado respecto a lo que ya se había visto. Por eso, en 2020 el chico volvió a actuar en la reserva y "Buffa" recibió el apoyo de Russo.

De todos modos, ese voto de confianza al cordobés tuvo mucho que ver con la situación de Nahuel Molina Lucero, otro lateral del pasado surgido de Boca. Tras estar en préstamo en Defensa y Justicia y Rosario Central, regresó en el último receso. Con un problema: debía renovar el contrato a seis meses de su finalización. Aunque Russo iba a tenerlo en una importante consideración (se rumoreaba que podía ser titular, dado su alto nivel en Arroyito), por ahora no decidió firmar la continuidad. ¿Entonces? El lugar le quedó a Buffarini, que no lo desaprovechó.

Aunque la pausa del fútbol detiene su estupendo momento en Boca, el ex campeón de la Libertadores piensa que es correcto suspender la actividad. "La precaución es lo más importante. Primera está la persona, y después un partido de fútbol. Tenemos que aceptar y tener muy presentes las recomendaciones que van dándonos".

Boca avanza y en cada partido da más garantías. Como encontrar en Buffarini ese lateral al que fue a buscar hace dos años y que ahora parece empezar a solucionar un dolor de cabeza de casi una década.

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