Boxeo. La amenaza de Anthony Joshua a Tyson Fury: "Le voy a arrancar la cabeza de los hombros"

LA NACION
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A la vista de un posible combate el año próximo entre los boxeadores británicos Anthony Joshua y Tyson Fury por la decisión de que se unifiquen los títulos mundiales en la división de los pesados, el primero de ellos advirtió en sus declaraciones en las últimas horas que no tiene buenas intenciones cuando finalmente se encuentren en el ring. Y lanzó una frase amenazante: "Le voy a arrancar la cabeza de los hombros cuando ocurra esa pelea".

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El contexto en el cual surgió esa advertencia hacia quien podría ser su próximo rival fue particular. Joshua estaba hablando de su compromiso de ofrecer "respaldo financiero sustancial" a las federaciones nacionales de boxeo amateurs de su país, Gales y Escocia como ayuda a los clubes que necesiten apoyo durante la pandemia.

Es más, Joshua, que defendió sus títulos mundiales de peso pesado de la FIB, la AMB y la OMB al noquear a Kubrat Pulev el 12 de este mes, había hecho una descripción de cómo su gimnasio de boxeo local en Finchley lo había salvado de un camino problemático que podría haberlo llevado a la cárcel. Sin embargo, en medio del llamado al gobierno para que ayude a apoyar el boxeo de base, el púgil volvió a poner la mira en Fury, con un recuerdo de una sesión de entrenamiento entre ellos en 2010 en el Finchley Amateur Boxing Club.

Joshua sugirió que Fury, campeón de la categoría del CMB, "conoce mi uppercut desde que yo tenía 20 años. Créanme, él sabe lo que se avecina. Todo lo que quería era su reloj Rolex, porque dijo antes de aquel entrenamiento que si podía golpearlo o noquearlo, podía quedarme con su Rolex". Y agregó: "Realmente, yo no sabía demasiado. Fue sólo pasión. Ahora que tengo un coeficiente intelectual de boxeo que va con mi pasión, será una gran pelea".

Días atrás, la BBC dio a la luz una entrevista a Jury cuando tenía 22 años, hace una década. Las declaraciones se cruzan como los golpes en el cuadrilátero. "Anthony Joshua está al rojo vivo. Me dio un gran uppercut y si tuviera un mentón débil, me habría noqueado durante un mes. Me considero uno de los mejores pesos pesados del mundo, pero durante tres rounds me dio una paliza. ¡Dios mío, un aficionado me está matando!, fue lo que pensé", decía aquella nota, que confirmaría que el reloj cambió de dueño en aquel gimnasio desde el que Joshua pone pimienta al futuro nuevo encuentro.

"Tenía hambre por entonces y ahora tengo más hambre. Había un Rolex en oferta esa vez, pero ahora hay una olla de oro aún más grande al final de este arco iris y quiero quitarle la cabeza de los hombros cuando suceda esa pelea. Estoy seguro de que ganaré", completó AJ, de 31 años y con un récord de 24 victorias (22 por KO) y un revés en 25 peleas profesionales.

Sobre la crisis del boxeo amateur, añadió: "Definitivamente creo que los gimnasios de boxeo se hundirán. Por eso, es importante seguir hablando de eso. El boxeo profesional ha encontrado la forma de sobrevivir, pero sin el sistema amateur, sus clubes de base, no hay Olímpicos y sin ellos, no habrá campeones mundiales en el país".

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"Sean Murphy [su ex entrenador] dice que probablemente habría estado cumpliendo una condena. Yo no era un niño malo, pero Sean dice que tenía gente mala a mi alrededor. Honestamente, si el gimnasio hubiera cerrado... Recuerdo que me echaron del equipo Olímpico en 2011 y dejé el boxeo. Comencé a volver a mi barrio, volví a fumar... Sean llamó a mi mamá y le preguntó dónde estaba y que me trajera de regreso al gimnasio. Eso demuestra lo importante que es no sólo tener los gimnasios abiertos, sino el acceso a personas de una generación mayor que puedan dar un sentido de sabiduría, pertenencia y orientación", finalizó.