‘Box to box’ con Galoppo, Belmonte, Zuculini y Almendra: el fútbol argentino tiene a sus volantes capaces de defender y atacar con la misma intensidad

Christian Leblebidjian
·9  min de lectura
Tomás Belmonte (Lanús), Giuliano Galoppo (Banfield), Agustín Almendra (Boca) y Bruno Zuculini (River), los mejores exponentes del 'box to box' en el fútbol argentino
Fotobaires

Hace un tiempo que el fútbol apunta a evolucionar a una concepción más integral del juego. Las especificidades seguirán marcadas por las características de cada futbolista, pero en cuanto más esquemas, posiciones y contextos encaje ese jugador más posibilidades de progreso tendrá en su carrera. Hace ya varios años que en la Premier League de Inglaterra se lo llama ‘box to box’ a ese mediocampista mixto que logra reunir tantas condiciones para defender como para ser muy efectivo en ataque.

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Hay jugadores que se quedan a mitad de camino, que no terminan de destacarse defensivamente ni tienen mucho “realismo ofensivo” (Bianchi dixit) con el aporte de asistencias y goles. Muchos otros cumplen sólo una de las dos facetas. Pero los mediocampistas ‘box to box’ o ‘todocampistas’ son aquellos capaces de defender al borde de su área como el más experimentado de los centrales y acabar resolviendo en el otro extremo del campo con la sangre fría de un delantero. Y, obviamente, debe tener un biotipo físico para acompañar ese desempeño desde un esfuerzo incansable. No es una tarea para cualquiera.

En 2018, mientras dirigía a Manchester United, le preguntaron a José Mourinho por esa característica tan especial: “Para mí, ser un ‘box-to-box’ significa ser bueno en un área y en la otra. Significa defender bien en un lado y tener la condición física y la resistencia de llegar al otro, donde debes ser bueno marcando o creando. Cuando pierdes el balón, tienes que llegar a la otra área. Entonces, me confunde cuando algunos dicen que el ‘box-to-box’ tiene que desentenderse de las labores defensivas. ¡Eso no es un ‘box-to-box!’”.

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El fútbol argentino cuenta en la actualidad con varios que pueden cumplir con ese rol de equipo. Pero hay cuatro que se destacan sobre el resto: Giuliano Galoppo (Banfield), Tomás Belmonte (Lanús), Bruno Zuculini (River) y Agustín Almendra (Boca) . Si bien los dos primeros hoy son titulares y se ganaron ser referentes a su corta edad (21 y 22 años, respectivamente) en gran parte por ser futbolistas con identificación y surgidos de las inferiores, el mediocampista millonario ingresa y sale, pero es valorado por Marcelo Gallardo hasta cuando no le da minutos.

River vs Godoy Cruz: 1er gol de River
Pool Argra


Gol de Bruno Zuculini a Godoy Cruz; el volante de River aporta lo suyo y en las dos áreas cada vez que le toca ingresar (Pool Argra/)

El DT de River sabe lo que puede aportar y lo tiene ahí, siempre listo para cuando el contexto lo requiera. Y así como sucedía con Esteban Cambiasso, los tres primeros tienen un don especial para el gol, para estar siempre parados en el lugar justo y en el momento indicado para convertir. Almendra también puede anotar, pero está recuperando terreno ahora en la Bombonera: tiene un estilo parecido al de Juan Sebastián Verón.

Giuliano Galoppo (1m79) debutó con la camiseta de Banfield el 11 de febrero de 2018 ante Talleres y ya suma 9 goles. En el esquema habitual de Javier Sanguinetti (4-3-3), se mueve como interior. Antes a los costados de Jorge Rodríguez (ahora en Estudiantes) y ahora de Alejandro Cabrera en esa línea de volantes que tiene como tercer elemento a Payero. El estilo intenso y de transiciones veloces para atacar y defender potencia a Galoppo, capaz de aportar anticipos y recuperaciones y también pisar el área rival y convertir por dos vías: de pelota parada, con muy buenos cabezazos, o atacando el espacio, sorprendiendo a los adversarios llegando desde atrás.

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El volante, en una entrevista con el periodista italiano Gianluca Di Marzio, mencionó hace unos días a “Gundogan, De Bruyne, Vidal, De Jong y Barella” como sus modelos a seguir en su puesto, un reflejo del despliegue y aporte defensivo y ofensivo que él le da a Banfield. “Siempre veo mucho fútbol, tanto italiano como español e inglés. Pero la Serie A siempre me gustó. No hay muchos mediocampistas que marquen goles y defiendan a la vez. Trato de hacerlo de la mejor manera posible”, explicó Galoppo, que en las Inferiores jugaba como enganche. “Empecé como creador de juego, pero es un rol que ya no existe. Así que retrocedí un poco en el campo. Me gusta atacar y hacer goles”.

Giuliano Galoppo
Banfield


Giuliano Galoppo festeja uno de sus goles con la camiseta de Banfield ante Rosario Central, en Arroyito (Banfield/)

Javier Sanguinetti, su DT, lo elogia: “Lo de Giuliano no es novedad, tiene una capacidad enorme para llegar a la definición, es uno de los mejores jugadores del torneo”. Su padre es Marcelino Galoppo, ex defensor de Talleres, Racing de Córdoba, Quilmes y Huracán, y un ejemplo para su hijo. Marcelino lo definió de la siguiente manera en una entrevista con Olé: “Destaco su fortaleza mental y su entendimiento del juego. Con su capacidad de lectura y de juego me va a superar ampliamente, no sólo en los goles sino en todos los aspectos. Si él es consciente y equilibrado en todo lo que está viviendo, no tengo dudas de que tiene capacidades para hacer una gran carrera”.

En la tenacidad para marcar y jugar, y en su poder aéreo para atacar y defender, Galoppo se parece mucho con Tomás Belmonte. Toto (1m78) suma más de 80 partidos en un Lanús con recorrido internacional (perdió la final de la Sudamericana 2020 con Defensa y Justicia) y presencia en mundiales juveniles con la selección. Tomás Belmonte es un producto made in Lanús, surgido de las inferiores pero también con una gran identificación dentro del equipo que lidera hoy Luis Zubeldía.

Tomas Belmonte, de Lanus, festeja su segundo gol ante Bolivar.
Agustin Marcarian


Tomas Belmonte, de Lanus, festeja su segundo gol ante Bolivar. (Agustin Marcarian/)

Belmonte iba a quedaba libre en 2015, pero el DT Ezequiel Carboni pidió que permaneciera en el club porque quería probarlo. “Empecé a jugar, a tomar ritmo y a ganar minutos”, recuerda el volante sobre el entrenador que le reabrió la puerta. Bajo su tutela, varios de los juveniles que hoy forman parte de la estructura de Zubeldía se consagraron campeones invictos en la sexta división. Carboni fue también el que hizo debutar a Belmonte en la primera, frente a Patronato, en 2017.

Belmonte suele ser el eje central en un esquema de Zubeldía que puede variar del 4-2-3-1 al 4-3-3 o 4-4-2. Y la mayoría de los partidos los compartió con Facundo Quignón como doble 5. Belmonte aportó cinco de los 25 goles que consiguió el equipo en la aventura sudamericana y en el actual campeonato ya les marcó a Defensa y Justicia y Patronato.

Debutó en la Primera de Lanús ante Patronato: “Fue muy lindo, era todo un sueño para mí. Me acuerdo que me tocó entrar contra Patronato en enero del 2018, fue una sensación única. Después los partidos pasaron, pero eso no me lo voy a olvidar nunca en mi vida”, había dicho en abril de 2020 en una nota realizada por el Instagram de Lanús.

Belmonte arrancó como mediocampista central desde inferiores. De todos modos, puede desempeñarse en cualquier puesto de la mitad de la cancha. “Siempre jugué en el medio. De cinco, de ocho o volante por izquierda. Si me das a elegir, prefiero jugar como interno por la derecha porque tengo más llegada al arco rival y eso me gusta”, resaltó.

Agustín Almendra en el partido que Boca jugó ante Defensores de Belgrano, por la Copa Argentina; el volante está recuperando terreno
LA NACION/Santiago Hafford


Agustín Almendra en el partido que Boca jugó ante Defensores de Belgrano, por la Copa Argentina; el volante está recuperando terreno (LA NACION/Santiago Hafford/)

Agustín Almendra sería un buen ejemplo desde su técnica, visión de juego y acierto en la toma de decisiones en el campo de juego, aunque su conflicto contractual le quitó terreno en Boca. Perdió muchos meses justo cuando venía de ser el mejor jugador xeneize en la segunda semifinal de la Copa Libertadores 2019 ante River. Quizás esté a tiempo de recuperarlo, ya que Miguel Angel Russo y el Consejo de Fútbol de Boca lo tienen en cuenta en la actualidad.

Pero no le escapa a un estilo combativo, tiene recuperación y también una gran pegada: contra Defensa y Justicia demostró que es un “distinto” cuando vio adelantado a Unsain y casi le hace un gol desde detrás de la mitad de la cancha.

Bruno Zuculini es un caso complejo de descifrar dentro de las decisiones de Gallardo. Cuando nadie lo tiene en cuenta, el exRacing aparece como alternativa y sorprende siendo decisivo, aportando recuperaciones y pisando constantemente el área rival. Incluso con un plus con respecto a Galoppo o Belmonte: aunque juegue diez minutos, garantiza una situación de gol, como en el último superclásico ante Boca. Pero cuando se descuenta de que seguiría como titular por continuidad y buenos rendimientos, el DT millonario lo vuelve a ubicar en el banco y quizás ya no ingrese como el primer recambio. Es otro de los futbolistas con mentalidad global para pensar tanto en recuperar la pelota como en atacar. En una entrevista con LA NACION, reconocía:

–¿Qué diferencias hay entre Zuculini 2018 y el modelo 2019?

–Crecí, agarré confianza, tuve más participación y entendí qué era lo que tenía que hacer. En un equipo que ataca tanto, con entre siete y ocho jugadores en ataque, mi rol es defender para volver a atacar. Es lo que pretendo hacer y entrenar: estar tácticamente ordenado para recuperar y jugar.

–¿Dónde y cómo te sentís más cómodo?

–Me siento cómodo de todas las maneras. En base a quién tengo al lado, cambia mi rol. Pero las cosas están muy claras y el equipo entiende tácticamente qué hacer, no varía mucho. Yo tengo que estar delante de la defensa, bien ubicado para robar en campo rival y generar un ataque.

–Y tener un estado físico al 100%…

–Claro. En mi posición tengo que estar cerca de todos, correr para relevar a un compañero, cubrir un espacio o presionar alto. Siempre voy a dar todo de mí porque es lo que sé hacer y son las herramientas que tengo para destacarme. Quizás a Borré le da satisfacción meter un gol o a Juanfer dar una asistencia, a mí me da satisfacción recuperar la pelota en campo rival para atacar.

Esta última definición (“a mí me da satisfacción recuperar la pelota en campo rival para atacar”) quizás sea la mejor síntesis que explica por qué este biotipo de jugador es tan requerido por los entrenadores. Zuculini, Galoppo, Belmonte y Almendra no son los únicos con estas características en el fútbol argentino, pero en la actualidad pueden ser los mejores exponentes de un estilo colectivo que cada vez se despega más de las acciones individuales.

Otros mediocampistas ‘box to box’

Dentro del fútbol argentino, hay casos de jugadores que podrían destacarse en el rubro: Renzo Tesuri (Godoy Cruz), Federico Navarro (Talleres), Pablo Galdames (Vélez), Fausto Vera (Argentinos), Guillermo Acosta (Atlético Tucumán), Lucas Romero (Independiente), Emanuel Cecchini (Gimnasia), Jesús Soraire (Arsenal), Cristian Bernardi (Colón), Francisco Grahl (Aldosivi) y el experimentado Pablo Pérez (Newell’s). Nicolás Capaldo, con características más vinculadas con el doble 5 más adelantado que con el “5 táctico”, responde al biotipo físico y de voluntad, aunque Miguel Russo lo estuvo ubicando en Boca últimamente como lateral derecho.