Un nuevo Boca: con la vuelta de Pavón, la jerarquía de Tevez y la personalidad de los chicos del mediocampo, está más cerca de la identidad que busca

Franco Tossi
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Arranca Pavón y le gana a la marca de Braga; el cordobés volvió a ser titular y mostró que puede ser desequilibrante
Mauro Alfieri / POOL ARGRA

Miguel Ángel Russo salta y revolea los brazos con puños cerrados y gritos de gol con los que, quizás, se sacó la bronca del 0-3 que Santos le propinó en la semifinal de la pasada Copa Libertadores para eliminarlo. Ahora le tocó ganar a él y a sus jugadores, por 2-0, y posicionarse como puntero del grupo C (6 puntos de 6) y complicar más a los brasileños (cero unidades). También, porque Boca entró a la senda del triunfo (el cuarto consecutivo) y de la mano de Carlos Tevez, los juveniles y la vuelta de Cristian Pavón, la identidad tan buscada puede estar más cercana.

Cuatro minutos y medio tardó Boca en respirar del agobio que le presentó el Peixe en el comienzo. El visitante salió a mostrar las credenciales de subcampeón, aunque luego todo se emparejó a partir de lo luchado que fue el primer tiempo. En ese período, Pavón fue lo mejor -con poco- del local. Sin estar estático por la derecha, se mostró inteligente para pivotar, arrastrar marcas y liberar espacios en el frente de ataque.

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De hecho, la única ocasión clara que tuvo el local en la primera parte fue gracias a su maniobra. Le llegó un pelotazo al espacio desprendido por Varela, de un gran encuentro, gambeteó dos veces en el área y sacudió una pelota que tapó bien el arquero Joao Paulo, a los 42 minutos.

Los chicos siguen haciendo de las suyas. Bien parados, turnándose para presionar de a uno a los centrales, y manejando muy bien la pelota, más allá de algunas imprecisiones, Medina, Varela y Almendra tuvieron un gran desempeño. No fueron tímidos ante un rival pesado y, cuando pudieron, dañaron a espaldas de los volantes con dinámica y pases filtrados.

Todos aportan algo para poder empezar a marcar un estilo más completo. Hace pocos partidos, el técnico dio en la tecla y encontró algo de aquello mediante esas titularidades, quizás forzadas por imponderables y flojos mercados de pases. Ahora, la oportunidad de tener a Pavón también es importante.

La celebración de todos: Boca se cobró desquite de Santos, su verdugo en la semifinal pasada
Mauro Alfieri / POOL ARGRA


La celebración de todos: Boca se cobró desquite de Santos, su verdugo en la semifinal pasada (Mauro Alfieri / POOL ARGRA/)

El entrenador sentía la necesidad de contar con él hace tiempo. Russo insistió, ahora lo tiene -tras operarse de la fibrosis en los tobillos- y lo aprovecha. Con él, parece querer rescatar algo esencial de la formación que conquistó la Superliga 2020, que perdió post receso de pandemia y que se dificultó aún más por una grave lesión.

Y es la verticalidad. La voracidad de dos extremos que reciban rápido y desequilibren por los costados. En el pasado, Villa y Salvio supieron representar al pie de la letra esa intención. Luego, los niveles decayeron. Y, por último, el ex hombre de Benfica se rompió el ligamento cruzado y le restan varios meses de recuperación.

Tevez, decisivo: autor del primer gol y dio la asistencia para el segundo, a cargo de Villa
Mauro Alfieri / POOL ARGRA


Tevez, decisivo: autor del primer gol y dio la asistencia para el segundo, a cargo de Villa (Mauro Alfieri / POOL ARGRA/)

Por eso el cordobés es considerado un refuerzo. Boca también necesita experiencia. Y esa es la que tiene el hombre de 25 años. Fue figura cuando Boca cayó en la semifinal de 2016 frente a Independiente del Valle y uno de los pilares en 2018, cuando perdió la final con River, en Madrid. Tras aquello, pidió irse. Y ahora parece que tendrá un protagonismo esencial.

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De alguna manera, también se busca un funcionamiento completo en la ofensiva para que Carlos Tevez vuelva a ser el artillero de hace un año. ¿De qué forma puede lograrlo? Los chicos, con la pelota; los extremos veloces, con el abastecimiento para cederle los goles. Porque los números eran certeros: en los últimos 17 encuentros había convertido sólo dos goles, mientras que en los 16 anteriores había hecho 11.

Domina Cristian Medina, uno de los puntos altos en el éxito de Boca
Mauro Alfieri / POOL ARGRA


Domina Cristian Medina, uno de los puntos altos en el éxito de Boca (Mauro Alfieri / POOL ARGRA/)

Anoche, Tevez mejoró con el correr de los minutos, al igual que el funcionamiento general. No se sintió cómodo en el primer lapso, pero en el segundo manejó -junto a los jóvenes- la serenidad de un equipo que se puso en ventaja rápido. No a través del desborde de los extremos, algo que se seguirá trabajando. Pasado el primer minuto del complemento, el ’10′ empujó en el segundo palo la segunda jugada de un córner y abrió el marcador.

Fue su gol 93 con la camiseta azul y oro y el número 22 en la Copa Libertadores: está a uno de igualar a Martín Palermo y a tres de Juan Román Riquelme.

Alan Varela, otro de los puntos altos del Xeneize; generó el segundo gol con un quite y certero pase al claro
Mauro Alfieri / POOL ARGRA


Alan Varela, otro de los puntos altos del Xeneize; generó el segundo gol con un quite y certero pase al claro (Mauro Alfieri / POOL ARGRA/)

En tanto, Varela se hizo patrón en la mitad de la cancha, al igual que Medina. Personalidad les sobró y eso ratifica que sus presencias le pueden ganar a las urgencias. El primero, de hecho, fue el que inició la jugada del segundo tanto que sentenció la difícil historia. Porque le quitó la pelota a Marinho y Boca, a través de Villa, sacó el contragolpe letal: a los 24 minutos, el colombiano se la dio a Tevez y éste esperó el momento justo para dejarlo mano a mano y que defina exitosamente.

Boca dejó la crisis atrás y sonríe en los dos frentes por una versión mucho más clara.