Boca no le encuentra la vuelta a la ausencia de Edwin Cardona: por qué extraña tanto al conductor colombiano

Franco Tossi
·4  min de lectura
Cardona y su pegada formidable; Boca extraña la jerarquía del volante colombiano
ALFIERI MAURO

Independiente y Boca se volvieron a ver las caras en el Libertadores de América tras poco más de tres meses. Y ambos sabían que extrañarían a las respectivas figuras de aquella tarde en la que Boca se impuso 2-1 sobre la hora. Días antes, el local ya sabía que debía planificar un partido sin su goleador y capitán Silvio Romero, por dar positivo de Covid-19. La visita, por su parte, tuvo mucho tiempo de trabajo (dos semanas) para hacer algo ante la falta de Edwin Cardona, ese jugador que le da la pausa y encuentra pases cuando pocos lo ven. El primero pareció más amoldado y cómodo. Y eso que no tuvo sólo una baja: en total fueron cuatro, entre la partida de Alan Franco a la MLS, el mal resultado en el testeo de Braian Martínez y la baja de último momento de Lucas Rodríguez por una sobrecarga muscular. Ese combo armó un empate 1-1 lógico, aunque el visitante falló un penal sobre la hora en los pies de Villa.

Cardona, el gran ausente: sin el número 8, Boca no volvió a sumar de a tres en la Copa de la Liga
Cardona, el gran ausente: sin el número 8, Boca no volvió a sumar de a tres en la Copa de la Liga


Cardona, el gran ausente: sin el número 8, Boca no volvió a sumar de a tres en la Copa de la Liga

Boca sufre de insomnio ante la ausencia de su conductor colombiano. Y en ese estado, desgastado de no encontrarle la vuelta ni adentro ni afuera, pareciera moverse por el campo partido tras partido. Un día le puede salir bien y otro, mal. Los números hablan por sí solos: sin el N°8 en cancha, desde el superclásico, no obtuvo los tres puntos. Igualó ante River, cayó de local con Talleres y anoche no pudo vencer a un Independiente emparchado .

El xeneize estaba más obligado que los Diablos Rojos, que con sacar un punto entre tantas malas noticias no se sentía incómodo desde el tercer lugar de la tabla. Así se vio en el campo: si bien los dos equipos tuvieron como principio el contraataque, ante los espacios que podía generar que ambos jugaran con línea de tres zagueros, los de Miguel Ángel Russo presionaban alto con sus tres atacantes, mientras que los de Julio César Falcioni esperaban y borraron los espacios durante un largo rato. A Boca le costó mucho el partido.

Arrancaron frenéticos, es cierto. Los primeros diez minutos fueron espejados: atentos a una pelota suelta o un futbolista excedido de confianza, capitalizaron los errores y salieron despedidos al arco rival. A los 5 bien pudo producirse el gol de Boca, ante un Independiente que en el comienzo se mostró más dormido que el rival, pero Maroni puso la planta del pie para empujar una pelota a centímetros del arco que había caído desde el travesaño y no acertó. Fue la más clara para el campeón del fútbol argentino durante la primera mitad, porque después sólo fueron contraataques desperdiciados por la propia prisa.

Al Rojo también les costó porque cedió bastante la pelota, pero no se desesperó. Con remates de media distancia intentó complicar a Andrada. Su postura se afirmó una vez que se puso en ventaja, a los 24, cuando el centro de Palacios al punto del penal encontró la cabeza de Togni -titular por la lesión de Rodríguez- y venció el arco de un Andrada que salió mal y el manotazo a destiempo no logró conseguir el despeje.

Cardona, junto a Mauro Zárate; el ex Vélez entró en el segundo tiempo y propició el 1-1 con un centro a la cabeza de Zambrano
Cardona, junto a Mauro Zárate; el ex Vélez entró en el segundo tiempo y propició el 1-1 con un centro a la cabeza de Zambrano


Cardona, junto a Mauro Zárate; el ex Vélez entró en el segundo tiempo y propició el 1-1 con un centro a la cabeza de Zambrano

Hasta irse al vestuario, el local esperó y el visitante se la pasó tocando la pelota entre defensores por no lograr profundizar cuando la recibía en tres cuartos de campo adversario. A su vez, Independiente se salvó de la expulsión que merecía Insaurralde: doble pisotón adrede en el brazo y la rodilla de Villa que no advirtieron el juez Loustau, los líneas ni el cuarto árbitro, Delfino.

Russo sabía que sus hombres necesitaban reacción. Por eso, a diferencia de otros encuentros, no tardó en las modificaciones. Antes de los diez minutos del complemento, Zárate y Almendra ingresaron por Maroni y Medina, respectivamente. El ex Vélez, en la primera que tocó, lanzó el córner a la cabeza de Carlos Zambrano, que metió el frentazo con mucha facilidad para igualar la historia. El segundo entró muy bien y le dio al xeneize, al menos un rato, otra dinámica con la pelota. Desde ahí, un ida y vuelta constante y con mucha fricción, aunque sin demasiadas ocasiones.

Russo consideró que el juego estuvo muy cortado y eso no ayudó al ritmo de Boca
LA NACION/Santiago Hafford


Russo consideró que el juego estuvo muy cortado y eso no ayudó al ritmo de Boca (LA NACION/Santiago Hafford/)

Sin embargo, inesperadamente, Boca bien pudo ganarlo. Porque le bastó otro centro de Zárate y la mano de Costa para que Villa tuviera en sus pies la posibilidad del triunfo, a los cinco minutos de adición. El colombiano pateó a la derecha, fuerte, pero Sosa lo adivinó y retuvo ese punto valioso para los de Avellaneda, mientras que Boca no está lejos, pero sigue afuera de los clasificados. Tiene tiempo para reponerse y lograr el objetivo, aunque le urge la presencia de Cardona y más decisión en los demás jugadores.