Boca y el "traigan un 9": Wanchope Ábila cumple, Carlos Tevez dignifica y Mauro Zárate insulta

Pablo Lisotto
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"Traigan un 9". El reclamo en forma de broma que los hinchas de Boca convirtieron primero en bandera, más tarde en meme y luego en sticker de Whatsapp fue silenciado, una vez más, por Ramón Ábila. Ubicado en una posición en la cual siempre coquetea con el off-side, Wanchope recibió la asistencia perfecta de Mas casi en el área chica y se llenó la boca de gol para establecer el 1 a 0 a los 9 minutos del superclásico con River.

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El tanto de anoche de Wanchope se encadena a los dos que le marcó seis días antes a Huracán. Y es, al mismo tiempo, un mimo para él y su familia, luego de un cierre de año más triste que nunca por el suicidio de Gastón Ábila, hermano del goleador, víctima de depresión.

Poco tiempo después de esa gran desahogo, un problema físico activó las alarmas a los 33 minutos. El delantero levantó su brazo derecho y se tomó la zona del pubis. Solo sus ganas le permitieron completar dentro del campo de juego la primera etapa, para luego tratarse y poder seguir en el complemento.

Ábila hoy es suplente. Aunque en 79 partido oficiales marcó 35 goles (0.44 de promedio), el titular es Franco Soldano. Que cumple un rol diferente, en el que libera a Carlos Tevez pero al mismo tiempo se aleja de la red rival. En 20 encuentros de 2020 señaló apenas dos veces.

La dupla ofensiva que eligió Russo frente a River se completó con Mauro Zárate. El caso del exVélez es curioso. Desde que en julio de 2018 llegó al club de la Ribera a pedido de Guillermo Barros Schelotto (que buscaba complicarle la titularidad a Tevez), siempre reclamó oportunidades. Y si algo no le faltó fue precisamente eso. Pero las desaprovechó.

Zárate desaprovechó otra oportunidad
Fuente: LA NACION - Crédito: Mauro Alfieri

En ese segundo semestre jugó 20 partidos y anotó 4 goles. Ya sin el Mellizo, Gustavo Alfaro apostó por él y el inicio de 2019 fue bueno. Pero todo se fue diluyendo entre fastidios, caras largas y rumores de falta de profesionalismo y de inventar lesiones para evitar ir al banco de suplentes cuando el entrenador elegía a otros compañeros. Fue su mejor año en el club: en total fueron 43 encuentros y 13 tantos.

El arribo de Miguel Russo, el entrenador que lo hizo debutar e Vélez, supuso más chances para el delantero. Pero las pocas veces que jugó no ofreció las garantías buscadas y volvió a quedar marginado en las preferencias. Cerró 2020 con una estadística muy pobre: 10 partidos jugados y ningún gol anotado.

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Un partido importante. Eso reclamó desde siempre Zárate. Y el de anoche frente a River, con las semifinales de la Copa Libertadores en el horizonte, fue eso. Pero cada vez que recibió el balón casi siempre optó por el lucimiento personal. Salvo en unas pocas ocasiones. En una, abrió la pelota para Mas y todo terminó con el gol de Wanchope.

El cierre de su noche fue a puro insulto. A los 10 minutos del segundo tiempo, le recriminó a Ábila que no le pasara la pelota en una acción que lo dejaba solo frente al arco vacío. Un minuto más tarde, ambos se fueron reemplazados y el cruce de agravios y disculpas de un lado y de otro continuaron del otro lado de la línea de cal.

"¡Me reputeó!"; declaró Wanchope, todavía sorprendido por la reacción de su compañero. Y aclaró: "La verdad es que no lo vi. Entre que vi al línea para ver si estaba habilitado y encaré, ya estaba Armani adelante mío. Si lo hubiera visto se la hubiera pasado. No soy egoista".

La exquisita definición de Villa para el 2 a 2
Fuente: LA NACION - Crédito: Mauro Alfieri

Mientras tanto, Sebastián Villa, el hombre al que más se le criticó sus fallas a la hora de definir, estableció el 2 a 2 con un toque sutil por arriba del cuerpo de Armani, después de un pase perfecto de Tevez. Más allá del gol, el delantero colombiano fue una de las grandes figuras del Superclásico.

Los partidos pasan y las chances se reducen. Y mientras uno, Wanchope, las aprovecha y le aporta goles al equipo y a su cuenta personal, el otro, Zárate, ve como el tren se va, los vagones se terminan y él no se sube.