Boca se siente en deuda: ¿Qué le falta para volver a ganarle a River?

Pablo Lisotto
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Tesone Pool Argra

Boca atraviesa un ciclo positivo frente a River. Desde que cambió la dirigencia, el equipo no solamente no perdió en los dos superclásicos que hubo hasta el momento, sino que también le arrebató la Superliga en los últimos minutos de la última fecha y lo marginó de la definición de la Copa Maradona, que también quedó en las vitrinas de Brandsen 805. Pero le falta algo: ganar.

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Hay que viajar hasta el 5 de noviembre de 2017 para encontrar la última alegría xeneize frente a los de Núñez. Aquella tarde, el Monumental se silenció dos veces. La primera, con un extraordinario tiro libre que Edwin Cardona colgó de un ángulo. La segunda, cuando en medio del fervor generado por el golazo de Ponzio desde afuera del área, el uruguayo Nahitan Nandez conectó de primera un centro de Pablo Pérez e infló la red. De eso pasaron 1227 días.

¿Qué es entonces lo que le falta al equipo de la Ribera para volver a celebrar frente al rival de toda la vida?

En lo que respecta a lo futbolístico, si se analizan los desarrollos de los dos partidos que protagonizaron desde que comenzó 2021 (ambos en la Bombonera y ambos empates) no hubo un claro dominador. En cambio, se repartieron ese rol con el correr de los minutos. A comienzos de enero arrancó mejor Boca, River pasó al frente y el Xeneize lo igualó sobre el final. Este domingo fue exactamente al revés, tanto en juego como en el reparto de goles.

Nahitan Nández festeja su gol durante el superclásico contra River Plate el 5 de noviembre de 2017
ARCHIVO / FABIAN MARELLI / LA NACION


Nahitan Nández festeja su gol durante el superclásico contra River Plate el 5 de noviembre de 2017 (ARCHIVO / FABIAN MARELLI / LA NACION/)

Los imponderables del juego y la falta de inteligencia también atentan contra esa última puntada que no termina de dar el Xeneize. El 2 de enero, Campuzano se fue expulsado a los 13 minutos del complemento y el equipo jugó con un hombre menos hasta que a los 35 Enzo Pérez también vio la roja. En ese lapso de ventaja numérica, River le dio vuelta el resultado.

El domingo fue Zambrano el que otra vez dejó al equipo con 10 jugadores, a los 24 del segundo tiempo. Fue un desequilibrio que River esta vez no pudo aprovechar y que duró menos porque a los 34 minutos Casco también se fue a las duchas, pero que claramente afectó al funcionamiento de los dirigidos por Russo, que recién habían recibido el gol del empate.

De hecho, para acomodar la defensa, el DT decidió la salida de un volante ofensivo (Maroni) para que ingrese Marcos Rojo y ya nada fue igual en la zona de creación azul y oro.

Gol de tiro libre de Cardona para Boca en el Monumental, el 5 de noviembre de 2017
Archivo / Daniel Jayo / LA NACION


Gol de tiro libre de Cardona para Boca en el Monumental, el 5 de noviembre de 2017 (Archivo / Daniel Jayo / LA NACION/)

Existe otro factor que condiciona el poder de fuego boquense. Sin un Nº 9 con peso ofensivo en el área, las situaciones de gol se reducen a la generación de juego que se geste por otras vías. En el caso de Boca, y contra River, pasó por la inteligencia a la hora de ejecutar las pelotas paradas y, llamativamente, con desbordes que terminan en centros a… un Nº 9 de área que la empuje a la red. En el 2 a 2 de comienzos de año sí funcionó esa fórmula. Un impecable centro desde la izquierda de Emmanuel Mas le permitió a Ramón Ábila estirarse para conectar la pelota con su botín diestro y marcar el 1 a 0. Pero Wanchope no logra dejar atrás sus lesiones constantes y no hay en el plantel un reemplazo de sus características.

Es cierto también que Cardona, el mejor futbolista que Boca tiene en la actualidad, no logró recuperarse de una sobrecarga muscular en su cuádriceps derecho. Y que Tevez debió infiltrarse el tobillo izquierdo para olvidarse por unas horas de su molestia. Ambas situaciones, unidas, también atentaron contra la posibilidad de que el equipo xeneize pudiera presentar la mejor versión posible ante River.

Boca no pudo contar con su mejor futbolista: Cardona
Mauro Alfieri


Boca no pudo contar con su mejor futbolista: Cardona (Mauro Alfieri/)

Al mismo tiempo, no deja de sorprender que teniendo uno de los planteles más cotizados del fútbol argentino el club de la Ribera no pueda tener variantes que garanticen un nivel alto de vuelo futbolístico. Ni la ausencia de Cardona ni el hecho de tener entre algodones al Apache le abrieron la puerta a, por caso, Mauro Zárate, un hombre que cada día que pasa está cada vez más lejos de la consideración del DT.

Por último, la zona defensiva. Es evidente que Boca no es el mismo desde que Russo decidió romper el triángulo que habían conformado Andrada, Lisandro López e Izquierdoz. La incorporación de Zambrano, su rápida titularidad y sus flojos desempeños se convirtieron en un misil para ese sector clave de la última línea. El peruano no termina de acomodarse al juego aceitado que tenían aquellos tres, e incluso su juego brusco provoca que el equipo esté al borde de quedarse con un hombre menos. Esos e ve reflejado en una llamativa inseguridad de Andrada (sobre todo en el juego aéreo) y falta de coordinación.

El 18 de enero de 1976 nace Marcelo Gallardo, futbolista y actual entrenador de River Plate
El 18 de enero de 1976 nace Marcelo Gallardo, futbolista y actual entrenador de River Plate


A fuerza de éxitos frente a Boca, Marcelo Gallardo construyó un aura de lógico respeto

Es cierto que ese rival difícil de vencer llamado Marcelo Gallardo no nació hace un año, sino en 2014. Y gracias a los éxitos cosechados, sobre todo en los hasta ahora cinco mano a mano que los enfrentó, construyó un aura de lógico respeto.

Pero Boca está ahí. Cerquita. Casi a punto de volver a disfrutar contra River. Estuvo a solo un gol en octubre de 2019, cuando aquel 1 a 0 por la vuelta de las semifinales de la Libertadores no alcanzó. Esa noche, en el ambiente de la Bombonera se sintió que algo había sido diferente, aun a pesar de la tristeza por la eliminación.

Tal vez, en breve, se crucen otra vez en los octavos de final de la Copa Argentina. Será una nueva gran ocasión que, hipotéticamente, tendrá el equipo xeneize para dar vuelta la rueda y, de nuevo, volver a sonreír en el Superclásico.