Boca y su mejor semana en el año entre la Copa de la Liga y la Libertadores: se agrandó en resultados, plantel e ilusiones

Claudio Mauri
·5  min de lectura
Sebastián Villa ya venía siendo lo mejor de Boca en el ataque; en los últimos dos partidos locales se sumaron los goles de Franco Soldano.
LA NACION/Mauro Alfieri

El fútbol es inmediatez, instantaneidad, el último partido se come al anterior. Y esa secuencia ahora entró en una vorágine a causa de los calendarios sobrecargados. Boca disputó tres partidos en seis días, con un viaje intermedio que incluyó una escala en Santa Cruz de la Sierra para subir a jugar en los 3600 metros de La Paz. Regresó a Buenos Aires en la madrugada del jueves y el sábado a la tarde venció 2-0 a Huracán con nueve de los titulares que vencieron 1-0 a The Strongest.

Habitualmente escueto en sus respuestas, Miguel Ángel Russo hizo un llamado de atención con fundadas razones: “Es imposible jugar cada 48 horas. Es un castigo para los jugadores y les rompe la cabeza a los cuerpos técnicos. El estrés y el esfuerzo son muy altos. Todo es muy complicado ahora. Los viajes son muy distintos a lo que estábamos acostumbrados, se hacen más largos porque hay que dedicarle una hora y media a los hisopados. Hay que convivir con la pandemia. Entre las copas Libertadores y Sudamericana hay 13 equipos argentinos compitiendo. La mitad de los que participan en la Copa de la Superliga. Por el beneficio de los jugadores y del espectáculo debe haber un margen lógico de descanso y preparación”.

Y un día volvió Cristian Pavón, el Nº 7 que fue mundialista

La advertencia de Russo no fue la excusa de un director técnico que intentaba justificarse por un mal resultado. Boca consiguió por primera vez en 2021 tres triunfos consecutivos en medio de una seguidilla que se repetirá en las siguientes semanas entre el frente local, que ingresa en su recta decisiva, y el internacional, que acaba de empezar y no dará tregua porque hay que completar la etapa de grupos antes del comienzo de la Copa América.

La victoria ante Huracán

En medio del agotamiento que se empieza a acumular, Boca puede cerrar esta semana con un suspiro de alivio. No solo por los resultados: 3-1 a Atlético Tucumán, 1-0 a The Strongest y 2-0 a Huracán. Las victorias estuvieron acompañadas por otras señales que ayudan a despejar el clima de pesimismo e incertidumbre de hace pocas semanas.

Huracán - Boca: Soldano y Maroni, los goleadores de la victoria xeneize en Parque Patricios

A los temblores institucionales con el portazo que dio Mario Pergolini y a la opacidad de algunos manejos de la comisión de fútbol que encabeza Juan Román Riquelme, se sumaba la imagen desabrida que transmitía el equipo. Un combo que, si no era explosivo, tenía la mecha demasiado cerca del fuego.

La dinámica era negativa y la derrota ante Unión en Santa Fe incrementó las dudas sobre el margen que le quedaba a Russo para reconducir la situación. Podrán gustar o no sus equipos, pero a Russo no lo van correr con amenazas ni marcarle la cancha como si fuera un recién iniciado en el oficio de la dirección técnica. En los triunfos recientes, Boca volvió a ser un equipo de Russo: sólido y con capacidad para manejar los tiempos de un partido. No dio exhibiciones, pero fue resolutivo.

Gonzalo Maroni marcó el segundo gol tras ser habilitado por Fabra con un saque lateral
LA NACION/Mauro Alfieri


Gonzalo Maroni marcó el segundo gol tras ser habilitado por Fabra con un saque lateral (LA NACION/Mauro Alfieri/)

Russo podría haberse angustiado porque se quedó por largo tiempo sin el que era su mejor jugador, Edwin Cardona, que a la extensa recuperación de un desgarro le sumó un contagio de covid. Pero Russo supo ampliar el horizonte de un plantel que parecía acotado. Potenció recursos con varios juveniles, recuperó para la causa a jugadores que parecían fuera del club, como Agustín Almendra y Cristian Pavón, y en contra de lo quisieran muchos hinchas volvió a apostar por Franco Soldano, que en un momento delicado de Boca retribuyó la confianza del técnico al convertir por primera vez en dos partidos consecutivos. Ambos tantos, a Atlético Tucumán y Huracán, tuvieron el registro del goleador que no aparecía e impacientaba a los hinchas: su olfato e instinto lo guiaron para tomar pelotas sueltas en el área chica.

Este Boca fue el del cachetazo con violencia controlada de Fabra a Izquierdoz en medio de un partido, pero también puede ser el de la unión interna. Soldano contó que no salió solo de la situación que atravesaba: “Recibí muchas críticas de afuera, pero a mí lo que me importa es la opinión de mis compañeros, porque ven cómo me entreno. Soy un agradecido del apoyo del plantel y del cuerpo técnico, son los que me bancaron cuando las cosas no salían. En el día a día venía haciendo las cosas bien, en algún momento iban a llegar los frutos”. Emigrado Ramón Ábila a la MLS de los Estados Unidos, con Carlos Tevez (”estamos unidos para que ganar sea algo habitual”) y Mauro Zárate que no se ven encasillados como centro-delanteros, Soldano emerge como la variante que se estaba esperando, mientras el juvenil Luis Vázquez se afila con goles en la reserva.

Russo y los riesgos de un calendario sobrecargado

Al contrario de lo que ocurrió con Pol Fernández, al que marginó antes de que terminara su relación con el club, Boca al menos ahora aprovecha a otros jugadores que se irán en junio, como Julio Buffarini y Leonardo Jara. Indefinida es la situación contractual de Emmanuel Mas, que también tiene espacio en algunos partidos.

En esta semana triunfal, la baja por contagio de covid del peruano Carlos Zambrano ratificó la impresión de que la zaga central más firme y segura es la que integran Lisandro López e Izquierdoz.

Cristian Medina, uno de los juveniles que se va ganando un lugar en el medio campo
LA NACION/Mauro Alfieri


Cristian Medina, uno de los juveniles que se va ganando un lugar en el medio campo (LA NACION/Mauro Alfieri/)

Probablemente, el mayor soplo de aire fresco a Boca se la dio esa línea de volantes con Cristian Medina, Alan Varela y Almendra, todos surgidos de las inferiores, como Agustín Obando y Exequiel Zeballos, también alternativas para el medio campo. Todos con buena técnica, despliegue y sin síntomas de verse abrumados por la responsabilidad. Desde atrás hay compañeros que los empujan, como expresó Licha López: “A los chicos del medio les digo: qué más lindo que ponerse la camiseta de Boca dos o tres veces por semana. Se tienen que acostumbrar a ganar”. Tevez también valoró la nueva energía: “Los chicos nos van llevando”.

El fixture no da resuello. A Boca le esperan cinco partidos comprimidos en dos semanas entre Libertadores y Copa de la Liga: Santos, Lanús, Barcelona de Guayaquil, Patronato y Santos. Hasta hace siete días parecía que venía corto de personal y optimismo para abarcar tantos frentes. Ahora avisa que nadie subestime sus espaldas para cargar con lo que le salga al paso.