Boca de selección

El torneo definirá un nuevo campeón en el fútbol argentino, otro título para sumar a sus vitrinas.

La globalización y la libertad de mercado que rige al mundo desde la década del ‘90 transformaron al fútbol de manera directa. Desde siempre los más poderosos clubes europeos desembolsaron millones para quedarse con la materia prima de Sudamérica, pero en los últimos 25 años cualquiera pone un billete arriba del otro y se lleva a los mejores. En la época de lo efímero, ni Boca ni River logran sostener en el tiempo a sus mejores jugadores, lo que concluye, indefectiblemente, en la dificultad para conformar planteles de primer nivel.

La llegada de Guillermo Barros Schelotto al Xeneize cambió este paradigma, porque más allá de que el club incorporó a algunos jugadores que ya venían siendo tenidos en cuenta para sus seleccionados (Nández y Cardona), formó -y reformó- a los futbolistas que tenía para que lleguen también a pelear por un lugar. En lugar de salir a pagar lo imposible, el cuerpo técnico trabajó para que siete futbolistas sean tenidos en cuenta por tres técnicos distintos para tres selecciones diferentes. De esos siete jugadores, seis tienen la titularidad asegurada en el once del Mellizo. Y cuatro de esos siete, a su vez, suelen ser titulares en sus seleccionados.

El entrenador acompañó a Wilmar Barrios en su adaptación al fútbol argentino y lo convirtió en el mejor volante central del país, al mismo tiempo que le aseguró un lugar en el equipo de Néstor Pékerman; consolidó a Frank Fabra en el lateral izquierdo, sin ser solo un lateral que agacha la cabeza y va para adelante, sino en uno mucho más ordenado; recuperó al mejor Fernando Gago para que vuelva a la Albiceleste tras dos años de ausencia; y consiguió que Pablo Pérez y Darío Benedetto sean considerados por primera vez para el conjunto nacional en una doble fecha definitoria.

Pero hay más, porque Jorge Sampaoli también sigue de cerca a Cristian Pavón, quien, aunque no haya sido convocado, seguramente tendrá alguna chance en los próximos amistosos de cara al Mundial para mostrarse, mientras que Rodrigo Bentancur, ya en Juventus, se transforma, cada día más, en una pieza fundamental para la Uruguay del Maestro Tabárez.

A mediados de 2018 llegará Rusia y, seguramente, será uno de los clubes con más convocados, en caso de que se mantenga esta tendencia. Que se queden después de la Copa del Mundo será el objetivo. ¿Cómo se lucha contra los poderes económicos? Esa será una pelea más de la dirigencia que del técnico. Su trabajo está hecho: poner a Boca como una referencia para las selecciones sudamericanas.