Boca - River: el superclásico de verano pero que vale por los puntos en busca de la final de la Copa Diego Maradona

Ariel Ruya
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Marcelo Gallardo y Miguel Ángel Russo estarán este sábado otra vez frente a frente en un Boca-River, en la Bombonera
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El 2021 apenas abre los ojos, se despereza y de pronto se encuentra con un superclásico. Es un año que promete ser intenso, movilizador, que busca capturar la atención que el año que pasó, el de la pandemia, no pudo transmitir. más que dolor. Un Boca-River de verano, pero por los puntos en una extraña competencia. Un Boca-River en una Bombonera desierta, sin la magia de otras páginas. Un Boca-River de sábado a la noche, desde las 21.30, por la cuarta fecha de la Zona Campeonato A, que los gigantes comparten con 7 unidades y una certeza: el que gane, será el virtual triunfador del grupo y seguramente, el finalista, que se encontrará con el ganador de la otra frontera. Banfield, en la teoría.

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El último Boca-River

Un partido, un súper, suerte de plataforma para una final, que es algo así como la hipótesis de un título más, en la carrera vertiginosa, alocada, de unos y otros, para sumar más estrellas, más allá del prestigio. Un Boca-River que parece importar poco. hasta que corre el balón. Porque no solo todos quieren ganarlo (como sea): sobre todo, nadie quiere perderlo. Nada peor que escribir el prólogo de un nuevo año con una caída libre, pesada.

Algunos titulares, varios suplentes. Resulta un trampolín fascinante y peligroso de lo que vendrá, de lo que todos hablan, de lo único que importa: las semifinales de la Copa Libertadores. No sólo es la puerta de despegue de una hipotética final casera: hay un mundo de posibilidades que el próximo encuentro sea en la final del Maracaná, el 30 de enero. Este Boca-River curioso -por la fecha, el contexto, los equipos sin su mejor repertorio-, es la antesala de los choques contra los brasileños. River jugará con Palmeiras el próximo 5, a las 21.30, mientras que Boca se enfrentará con Santos un día después, a las 19.30. Las series se definirán en suelo brasileño.

Por eso, tal vez, caciques de uno y otro lado -Carlos Tevez y Enzo Pérez, por ejemplo-, que transmiten pasión por los colores, quieren ser parte de esta extraña fiesta de luces y silencio en la Bombonera: porque habría en el medio unos 10 días de inactividad, sumada a la celebración de las fiestas. Si el que pasó fue un año atípico, este lo será aún más: en apenas dos semanas, se resolverá literalmente todo. El 17 está prevista la definición de la competencia local. Un enero a fuego lento, como nunca antes.

Nacho Fernández y Carlos Tevez están en duda en duda en River y Boca, que tienen la mente puesta en la Copa Libertadores
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Todo un símbolo de lo que fue el año de la pandemia, en 2020 no hubo ni un superclásico. El último fue el 22 de octubre de 2019, en la Bombonera, en el triunfo de Boca por 1 a 0, con un tanto de Jan Hurtado. Fue un triunfo efímero para el equipo xeneize, conducido por Gustavo Alfaro: apoyado en la victoria conseguida en el Monumental por 2 a 0, el 1º de ese mes, River alcanzó la final de la Copa Libertadores.

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El último súper de un torneo local, fue el 1º de septiembre de ese año, por la Superliga, un raquítico 0 a 0 en el Monumental. Semanas después, con el reemplazo de Miguel Russo por Alfaro en el camino, Boca le arrebató el título doméstico a River en la fecha final.

Los poderosos de nuestro medio no se citan en un encuentro de verano desde el 21 de enero de 2018, un clásico -ahora, añejo- de la temporada estival. Fue en Mar del Plata, cuando River se impuso sobre Boca por 1 a 0, con un grito de Rafael Santos Borré, hoy el artillero del ciclo del Muñeco, con 44.

Posiblemente, ese encuentro haya tenido más imprescindibles de los que habrá esta noche. En enero de 2018, Boca era dirigido por Guillermo Barros Schelotto, que dispuso de un equipo con mayoría de titulares, como Nández, Tevez y Pavón. Lo mismo ocurrió con el River del Muñeco: Nacho Fernández, Pity Martínez, Enzo Pérez, entre otros.

Boca mantiene una histórica paternidad sobre River y River consiguió frente a Boca los mejores resultados de los últimos años, más allá de la finalísima de Madrid. Es un desafío interpretar qué se juega cada uno: los dos tienen sobre sus espaldas el peso de la leyenda. La obligación del triunfo es menos sustancial que el peso de la derrota. Sin embargo, es un juego de supuestos: ¿qué gigante prefiere ganarle en las narices del adversario de toda la vida y que el desgaste haya sido tan grande, que quede con la lengua afuera frente a los próximos rivales brasileños? El clásico es lo urgente, Palmeiras y Santos resultan lo importante. Aún más para ellos, que desprecian hoy el Brasileirao: Palmeiras tiene 44 puntos y está a 12 de San Pablo, el líder. Santos está peor: suma 39. Tienen la obsesión de mantener la gloria sudamericana de su lado del mostrador, luego del triunfo de Flamengo sobre River en noviembre de 2019.

Hasta dónde marcar la cancha, hasta dónde no pasarse de vueltas, con el riesgo de lesiones -River perdió media defensa en los últimos días - siempre latente. ¿Esconder la pierna en un súper? Es una pregunta ridícula, pero lo que se juega apenas tres días después, oficia de incómoda respuesta.

Es una magnífica oportunidad, eso sí, para hombres que recuperaron rodaje y optimismo en los últimos tiempos, como Ábila, Cardona y Villa, en un lado y Nacho Fernández, Carrascal o Zuculini, del otro. Dos hojas cayeron del flamante almanaque y, de pronto, se presenta un Boca-River con mucho en juego. Sobre todo, por su proyección.