Boca - River. Miguel Ángel Russo se fue con bronca por el empate y criticó a Zambrano por la expulsión

Franco Tossi
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Facundo Tello le muestra la roja a Carlos Zambrano durante el superclásico entre Boca y River. Russo está convencido de que el defensor peruano pudo haberla evitado
Mauro Alfieri / LA NACION

Miguel Ángel Russo se fue masticando bronca de la Bombonera. Tuvo que jugar el superclásico sin Edwin Cardona y con Carlos Tevez limitado físicamente por molestias que sufrieron durante la semana, pero el DT de Boca sintió que su equipo era superior a River y que tuvo las mejores chances para ganar el partido. Sin embargo, así como había sucedido con Jorman Campuzano en el clásico anterior, otra expulsión, la de Carlos Zambrano, condicionó el funcionamiento de su equipo. Eso enojó mucho al técnico, que tras el partido dijo: “Estuvimos cerca de ganar el partido, pero hay detalles en los que tenemos que ser inteligentes. Es muy difícil jugar esta clase de clásicos con un jugador menos, no podés competir. Y hasta ahí lo habíamos hecho muy bien”.

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Y agregó con respecto a la expulsión de Zambrano, a los 23 minutos del segundo tiempo: “En muchos momentos del partido, Boca jugó muy bien. Pudimos haberlo definido. Nos falta inteligencia para terminar los partidos con once jugadores y saberlos manejar. Con uno menos es difícil competir. Por suerte muchas cosas positivas, pero no alcanza porque queremos ganar. Hubo muchas cosas que salieron bien, otras que mejorar. El nivel del equipo fue bueno, estuvimos cerca de ganarle a River. Hay que saber jugar con la tarjeta amarilla, y usar y manejar las manos sin que el rival se tire y nos lleve a situaciones confusas”.

Miguel Angel Russo durante el partido entre Boca Juniors y River Plate
Marcelo Endelli


Miguel Angel Russo durante el partido entre Boca Juniors y River Plate (Marcelo Endelli/)

Zambrano vio la primera amarilla del árbitro Facundo Tello a los 15 minutos del primer tiempo, también por frenar con un manotazo la arremetida de De la Cruz en la puerta del área. Y la segunda fue por cruzar a Matías Suárez otra vez con los brazos sobre un lateral.

El entrenador vivió una semana complicada. Tenía en mente repetir el equipo que le había ganado a Vélez 7-1 en Liniers, pero sufrió contratiempos por las lesiones de Edwin Cardona y Carlos Tevez. El primero quedó descartado y el segundo terminó siendo titular, aunque jugó disminuido físicamente. Así y todo, con un planteo con tres defensores centrales y apostando al contraataque, el entrenador se fue conforme con el rendimiento. Siempre sintió que Boca estuvo más cerca de ganar el clásico, aunque también sintió como decisiva la expulsión de Carlos Zambrano, inmediatamente después del empate 1-1 de River (a los 23 minutos de la segunda etapa), como condicionante para lo que faltaba de partido.

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Con respecto a la ausencia de Cardona (sufrió un desgarro en el recto de la pierna izquierda), Russo sostuvo: “Boca fue inteligente en un partido duro. El nivel que venía teniendo Cardona era muy bueno y por eso su ausencia fue importante. Queremos que se recupere bien, pero lo suplimos bien en la forma que necesitábamos. Pudimos haberlo definido el clásico cuando estábamos 1-0. Las tres o cuatro situaciones que tuvimos las teníamos que definir”.

Aquella tarjeta roja a Campuzano

Hace más de dos meses se enfrentaron también en la Bombonera. Aquel 3 de enero se produjo el primer compromiso de ambos equipos en este año. Fue 2-2, en un partido que había tenido muchos condimentos. Sin embargo, Russo se había quedado con la bronca de sufrir la expulsión de Jorman Campuzano a los 12 minutos del complemento, cuando Boca se imponía 1-0 desde el primer tiempo. ¿De qué manera? Con un codazo a la garganta de Carrascal y un manotazo a la cara de Suárez recibió la doble amarilla. Luego de esa situación, los de Marcelo Gallardo dieron vuelta el resultado y el xeneize debió conformarse tan solo con una igualdad agónica.

Miguel Angel Russo en el entretiempo de Boca Juniors y River Plate.
Mauro Alfieri / LA NACION


Miguel Angel Russo en el entretiempo de Boca Juniors y River Plate. (Mauro Alfieri / LA NACION/)

Este domingo no fue muy diferente en ese sentido. El local volvía a comenzar arriba en el marcador gracias al penal convertido por Sebastián Villa. El equipo parecía seguro, sin fallas, sólido. Hasta que llegó el empate de Palavecino, a los 22 minutos del complemento. Era momento para volver a centrarse, no derrumbarse en lo anímico y volver a llevar adelante la fórmula que lo había puesto victorioso parcialmente. No obstante, todo lo contrario: un minuto después del gol millonario, Carlos Zambrano recibió la segunda amarilla por un codazo a Suárez tras haber sido amonestado en el primer tiempo por una acción similar, cuando con el brazo en la garganta le impidió a De la Cruz llegar al mano a mano con Andrada. Desde ahí, a lidiar con un hombre menos y reacomodar la línea de cinco defensores. Toda una complicación contra un adversario que suele ser dinámico.

Al mismo tiempo, pese a ese enojo que siempre desnuda ante los micrófonos, también se fue con una cuota de conformismo. Es que, por un lado, sintió que la novedosa línea de tres zagueros resultó para incomodar al conjunto de Núñez y la puede imaginar para circunstancias semejantes como para empezar a patentar un nuevo estilo: “Entendimos que el esquema con tres centrales era la forma más adecuada para suplir a Cardona. La libertad de los carrileros, Capaldo y Fabra, fue importante. Cuando lo necesitemos, lo iremos aceitando. Lo importante es tener variantes”.

Por último, destacó el rendimiento del chico Cristian Medina, uno de los que mejor se asentó en el encuentro. “Es muy jovencito. Estoy contento con él. Es el momento de utilizarlo y que se vaya haciendo jugador. Irá creciendo al lado de los grandes, y en estos partidos más”, comenzó elogiándolo Miguel. Aunque también aportó lo que le falta al volante de 18 años: “Tiene que tener esa pizca de picardía que te da la experiencia. Tiene que aprender las mañas de la primera división. No es algo fácil apostar por los chicos”.

Paulo Díaz disputa la pelota con Carlos Tévez durante el superclásico entre Boca Juniors y River Plate.
Mauro Alfieri / LA NACION


Paulo Díaz disputa la pelota con Carlos Tévez durante el superclásico entre Boca Juniors y River Plate. (Mauro Alfieri / LA NACION/)

Miguel Ángel Russo se retiró de la Bombonera con sensaciones mezcladas. La alegría de haber innovado y su buen resultado, pero amargado una vez más por las innecesarias expulsiones a las que se someten algunos de sus jugadores en momentos inoportunos.

“Toda la equivocación es de nosotros”

Carlos Tevez también se refirió a la roja de Zambrano y, como Russo, se fue con bronca tras el 1-1: “Toda es equivocación de nosotros. Los últimos dos clásicos, por no tener la cabeza fría, cometimos errores no forzados que lo empatamos y ellos lo empataron cuando no tenían mérito de hacerlo. No podés perder la cabeza de una forma u otra. Lo venimos repitiendo. Esto a veces a uno le pasa y son momentos. No fue un buen resultado, lo teníamos para ganarlo y no pudimos ganar”.

Y sobre su situación física, explicó: “Tuve que jugar infiltrado con el tobillo hinchado, pero son partidos que uno disfruta y quiere estar. Si no era River el rival, no arriesgaba el tobillo. Me sentí bien y cómodo. Ahora quiero pasar esta semana que será dura por el dolor y ponerme bien para el fin de semana que viene”.

Con respecto a la línea de 5 defensores que implementó Russo, el capitán de Boca expresó: “La línea de 5, en lo personal, me gusta. En Juventus jugamos con línea de 5, pero con los delanteros más juntos, acá Villa y Maroni corrieron atrás. El juego es que el rival salga y salir de contra. Russo lo ha planteado muy bien”.