Boca - River: Marcelo Gallardo en la Bombonera, un escenario en donde el técnico millonario festejó incluso perdiendo

Juan Patricio Balbi Vignolo
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"Los superclásicos son lindas experiencias para vivir. Se juega el orgullo. Aunque no defina nada, es la posibilidad de enfrentarnos con nuestro clásico. Ganar en la Bombonera es una atracción. Ganarle a Boca es un aliciente". La frase de Marcelo Gallardo es de septiembre de 2018 pero aplica perfectamente a la actualidad. Cada vez que River debe medirse con Boca, el DT tiene ese shock de adrenalina necesario con el que se autoalimenta y busca nutrir a sus jugadores con su característica mentalidad competitiva y ganadora. Gane o pierda, así lo siente. Y se genera sus propios desafíos sin dejar de disfrutar. Ese es su gran impulso para conquistar objetivos.

El inicio del 2021 mantendrá viva esa llama. En un hecho único para el fútbol profesional, esta noche se jugará el superclásico oficial más tempranero de la historia. Después de 438 días sin cruzarse, los dos equipos más grandes del país medirán sus fuerzas. Corrió mucha agua bajo el puente desde aquel 22 de octubre de 2019 en el que River perdió 1-0, pero festejó su clasificación a la final de la Copa Libertadores en la Bombonera. Y hoy, a un año, dos meses y ocho días de aquella noche primaveral, los contextos son otros.

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Aunque no podrá poner lo mejor a disposición porque tiene diversos lesionados (Milton Casco y Fabrizio Angileri) y el próximo martes iniciará la semifinal de la Copa Libertadores frente a Palmeiras en el gran objetivo del año, el cruce en La Boca podría definir el destino del Millonario en la Copa Diego Maradona. Además, será una primera impresión de cara a lo que puede ser una nueva final. A pesar de que ninguno quiere saltarse pasos, si ambos superan esta instancia copera, definirán otra Libertadores el 30 de enero en el Maracaná.

El ciclo de más de seis años de Gallardo en River está directamente vinculado con Boca. Las dos finales ganadas y las cinco eliminaciones consecutivas lo posicionaron en un completo lugar de privilegio dentro de la historia. Ahora, el destino vuelve a cruzar a ambos equipos en un momento cúlmine y el Muñeco regresa a la Bombonera, un reducto en el que no se dejó pasar por encima.

Su historial como visitante marca una constante paridad en sus ocho visitas: tiene dos victorias, cuatro empates y dos caídas con siete goles a favor, seis goles en contra y cuatro vallas invictas. La primera fue el 0-0 en las semifinales de la Copa Sudamericana 2014 que conquistó. Luego, siguieron: 0-2 en el Torneo 2015; 0-0 en los octavos de final de la Libertadores 2015 con el escándalo del gas pimienta; 0-0 en el Torneo 2016; 3-1 en el Torneo 2016/17 (Pity Martínez, Alario y Driussi); 2-0 en la Superliga 2018/19 (Pity Martínez y Scocco); 2-2 en la final de la Libertadores 2018 (Pratto e Izquierdoz en contra) en la que no pudo estar por una suspensión; y 0-1 en las semifinales de la Libertadores 2019.

En cambio, en el marcador general, saca ventaja en los 19 partidos que afrontó: ganó siete, igualó siete y cayó en cinco. La gran diferencia la hace en el plano internacional con cuatro triunfos, tres empates y una caída. En el ámbito local, tiene dos éxitos, cuatro pardas y cuatro derrotas en los campeonatos de liga y una victoria en la recordada Supercopa Argentina 2017. Recién ahora volverá a jugar un cruce por copa nacional.

Boca 0 vs. River 2, por la Superliga 2018/19

Por fuera de los números, hay una cuestión fundamental en la que Gallardo siempre hace hincapié a la hora de hablar con sus jugadores: sin dejar de lado la exigencia futbolística, mental y física que necesita un partido de este calibre, es un instante para disfrutar. "Las experiencias hay que vivirlas. Cuando fui con 18 años a la Bombonera tenía la ilusión de vivir el clásico y nadie me decía cómo iba a ser ni cómo iba a responder. Es un sentimiento propio. Nuestros jugadores están preparados para asimilar la posibilidad de jugar sin presión. Más allá de vivir el clásico con el entusiasmo que se lo vive y esa ilusión de jugar este tipo de partidos. Eso tiene que representar para ellos: un privilegio jugar estos partidos", dijo el entrenador hace dos años.

Para el DT, esa sensación de disfrute es fundamental que logre complementarse al máximo con la predisposición, el esfuerzo, el trabajo y la mentalidad competitiva. Quizás no hay nadie que quiera jugar estos partidos más que él dentro del plantel millonario. Es el capitán del barco que saborea la adrenalina. Vive por y para estos momentos, aunque conlleven un estrés superior y requieran una dosis mayor de concentración. Su energía se recarga al máximo en las instancias decisivas. Y por eso una de sus frases de cabecera es: "¿Por qué le debo tener miedo a la derrota?".

Así lo dejó en claro también hace unos días cuando fue consultado en la TV acerca de una hipotética final con Boca en la Libertadores: "No pasa por mi cabeza el hecho de arriesgar todo lo conseguido en otra final contra Boca, así no es mi manera de pensar. Existe un miedo bueno, que es el que no te paraliza. A mí no me paraliza eso, el miedo a competir. Y trato de transmitírselo a mis jugadores. No le tenemos miedo a competir. Después puede tocar ganar o perder. Si nos toca otra vez, tocará y bienvenido, pero para eso hay que estar enfocados en Palmeiras primero. Yo tengo que pensar en el partido de Copa que es más importante todavía que el de Boca, porque es una semifinal. Estamos a dos partidos de jugar otra vez una final y eso nos motiva mucho".

Aunque el foco está puesto en la Libertadores, no será un River y Boca más. Y visitar la Bombonera en un superclásico es un privilegio para pocos. Gallardo lo sabe. Y así lo vive.