Boca - River: a un día del superclásico, Gallardo sigue jugando al misterio

LA NACION
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Con el objetivo de que tenga rodaje, el chileno Paulo Díaz podría ocupar el lateral izquierdo de la defensa de River ante Boca, allí no estarán ni Milton Casco ni Fabrizio Angileri.
Fuente: Archivo - Crédito: Mauro Alfieri

La práctica de este viernes de River no despejó ninguna duda. La incógnita sobre la formación titular de los millonarios para jugar el sábado a las 21.30 en la Bombonera el primer superclásico en 15 meses no tiene respuesta. No hubo equipo y ni siquiera reparto de pecheras para hacer pelota parada, uno de los indicios que siempre logran identificar titulares de suplentes. Sí es un hecho la escasez de futbolistas aptos en la defensa: apenas tres (Gonzalo Montiel, Robert Rojas y Javier Pinola), más el chileno Paulo Díaz, al que le falta ritmo de fútbol. Pero no es la primera vez que Gallardo juega al misterio.

La inminencia del partido con Palmeiras, que se juega el martes por la ida de las semifinales de la Copa Libertadores, hace que el entrenador de River piense en dosificar energías. Y evitar una inoportuna lesión en un futbolista titular para el encuentro ante los brasileños, por ejemplo. No quiere que se repitan las bajas por lesión de Milton Casco y Fabrizio Angileri, los dos laterales izquierdos que tiene en el plantel.

Gallardo también sabe que el superclásico, si bien es un partido ante el rival de toda la vida, no define nada. Y que incluso la Copa Diego Maradona es secundaria a la hora de compararse con la Libertadores, el gran anhelo de todos. Por eso, nadie lo cuestionará si decide jugar en el coliseo xeneize con una formación plagada de juveniles.

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El único equipo que paró en la semana, de hecho, incluía a una línea de fondo con Elías López, Santiago Sosa, Augusto Aguirre y el paraguayo Jorge Moreira, ya desafectado de la lista de concentrados. En ese lugar, y marcando la punta izquierda, podría estar el chileno Díaz. El arquero de esa práctica (la única de fútbol en la antesala del choque ante Boca) fue Enrique Bologna. Pero nadie descarta, aún, a Franco Armani.

El entrenador de River tampoco desconoce que poner en cancha una mezcla de titulares y suplentes con mayoría de juveniles trasladará la presión a Boca, obligado a ganar por ser local y por tener mayor jerarquía individual. De todas maneras, el DT millonario también es consciente de que de mitad de cancha hacia adelante no tiene las limitaciones que sí posee en la última línea.

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Si quisiera, el Muñeco podría armar dos equipos de ataque. El único que probó en la semana, inmerso en un sistema 4-4-2 incluyó a Ignacio Fernández, Bruno Zuculini, Enzo Pérez y Benjamín Rollheiser por la izquierda. En lugar de la tradicional dupla que conforman Rafael Santos Borré y Matías Suárez jugaron Lucas Beltrán y Federico Girotti. El día de la práctica formal de fútbol no estuvo Julián Álvarez, un presunto titular mañana en la cancha de Boca.

No es una novedad que Gallardo juegue a las escondidas antes de un partido. Mucho menos ante uno como este que concita toda la atención de la patria futbolera. Y con un par de atenuantes: los futbolistas no disponibles en defensa y la cercanía del partido con Palmeiras por la Copa Libertadores. Más allá de los nombres que elija para jugar mañana e incluso de la experiencia de quienes comiencen el superclásico, algo está claro: Gallardo no abandonará su gen competitivo.