Boca - River: de Capaldo y Armani a Zambrano y Casco, ganadores y perdedores del Superclásico

Pablo Lisotto
·4  min de lectura
Nicolás Capaldo gana el duelo; el lateral de Boca cumplió una buena actuación en el Superclásico
Mauro Alfieri / LA NACION

Nadie sabe cuánto hubiera modificado esa última jugada en favor de River y que terminó beneficiando a Boca. Que pareció extraída de Match Point, la película de Woody Allen en la que el cineasta estadounidense grafica con una pelota de tenis la importancia del factor suerte (o mala suerte). Lo que sí queda claro es que de ambos lados hubo ganadores y perdedores, dentro de un partido que terminó empatado.

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Del lado de Boca hubo algo que sobresalió. El equipo logró sobreponerse a la ausencia de Cardona que, al menos en la previa, lo condicionaba en lo vinculado a la creación de jugadas. Más allá de una primera media hora demasiado expectante, los dirigidos por Russo encontraron otras herramientas para llegar y lastimar a River.

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Además, fue muy bueno el trabajo de Capaldo por derecha. Firme en la marca y con actitud cada vez que decidió irse al ataque. A él le cometieron el penal. A Medina jamás le pesó el hecho de estar jugando su primer superclásico. Izquierdoz ratificó que es amo y señor de la última línea. Lisandro López volvió a tener un buen desempeño. Y Carlos Tevez no solo no evidenció rastros de la molestia que le impidió completar las últimas prácticas de la semana, sino que se ubicó en una posición donde dosificó su energía con lucidez.

Fabra extrañó a Cardona en Boca y Suárez no influyó en el juego ofensivo de River
Mauro Alfieri / LA NACION


Fabra extrañó a Cardona en Boca y Suárez no influyó en el juego ofensivo de River (Mauro Alfieri / LA NACION/)

Russo se jugó un pleno con el debut de la línea de tres. Y salvo esos primeros 30 minutos, el equipo se acomodó bien a ese experimento.

El gran perdedor en Boca fue Carlos Zambrano. El peruano se fue otra vez expulsado y el entrenador exhibió su malestar en la conferencia de prensa por eso. Repite errores y eso complica al resto. Fabra y Villa fueron los que más sufrieron la falta de Cardona, aun cuando el delantero marcó el penal y con su potencia física complicó a la defensa millonaria. Y a Gonzalo Maroni, de buen primer tiempo, lo sacó de la cancha el cambio obligado por la roja a Zambrano.

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En la vereda de enfrente hubo una figura destacada. De no ser por Franco Armani, los tres puntos se hubieran quedado en Brandsen 805. El arquero tuvo dos intervenciones de superhéroe. La primera, frente a un remate de Tevez casi en el área chica. La segunda, con tres tapadas en una. Primero al Apache, luego a Villa y finalmente a Maroni. Determinante en el resultado.

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En la última línea, Maidana fue de lo mejor y va camino a consolidarse y Angileri, sin descollar, terminó completando un buen partido dentro de una semana difícil (tiene a su padre internado y no pudo entrenarse con normalidad).

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El otro punto alto fue Palavecino. No solo por ser el autor del gol sino porque también era su estreno ante Boca. Fue de lo más dinámico y revulsivo de un River que, a diferencia de lo que habitualmente exhibe, fue inconexo, impreciso y poco lúcido. “¡Qué pelotudos que somos!”, gritó al aire Gallardo ante la expulsión de Casco. Precisamente el lateral fue uno de los focos más bajos del conjunto de Núñez. Su trabajo fue muy flojo y, encima, vio la tarjeta roja.

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Dentro de un partido bajo en lo que respecta a la gestación futbolística de River, De la Cruz y Suárez no tuvieron una buena tarea en comparación con lo que venían mostrando. Mucho menos Carrascal, el primer cambio.

Por último, Paulo Díaz volvió a salir en la foto de una acción negativa para su equipo al cometerle un penal infantil a Capaldo. No jugó mal, pero sus errores lo condicionan.

En lo referido a la Copa de la Liga, el empate en sí no beneficia a ninguno de los dos equipos. Disputadas cinco fechas, River (7 puntos) quedó a 8 de Colón, líder de la Zona A, mientras que a Boca (9) se le volvió a escapar Vélez (12).