Boca, después de River: 5 factores de cara a la primera semifinal de la Copa Libertadores con Santos

Pablo Lisotto
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Boca reaccionó a tiempo y el 2 a 2 alcanzado sobre el final frente a River le niveló los ánimos. Quería ganar el superclásico, pero el contexto de los goles, la expulsión de Campuzano, y cómo se fue dando el partido, lo encontró ganando un punto con el gol de Sebastián Villa. Esa capacidad de levantarse rápido ante la adversidad le infla el pecho en el comienzo de una semana donde disputará la primera semifinal con Santos, por la Copa Libertadores. Boca se medirá con el equipo brasileño este miércoles, desde las 19.15, en la Bombonera. ¿Cómo llega? ¿Qué sensaciones le dejó el clásico en los distintos aspectos que involucran al juego? Veamos:

El saludo de Tevez y Soldano a Villa, autor del 2 a 2
Fuente: LA NACION - Crédito: Mauro Alfieri

El factor anímico

Suele decirse que los empates no se celebran. Y en parte es factible que eso sea cierto. Sin embargo, lo que a Boca le permitió irse con una sonrisa de la Bombonera no fue el 2 a 2, sino la capacidad de reacción. El ímpetu de ir a buscar la igualdad después de recibir dos goles casi seguidos y en un momento que parecía controlado -casi en su totalidad- por River.

"En otra época, este partido lo perdíamos", dijo Carlos Tevez. Y tiene razón. El equipo xeneize endureció su frecuente mandíbula de cristal, en especial frente a River. Con un plus: la sensación de que el factor suerte cambió de vereda. Además, el reparto de puntos también deja mejor parado a Boca rumbo a la última fecha de la Copa Diego Maradona. Con una mejor diferencia de gol (+4 a +3), si el Xeneize saca frente a Argentinos un resultado idéntico al que logre el Millonario contra Independiente, avanzará a la final.

El riesgo físico

Cuando a los 33 minutos de la primera etapa Ramón Ábila levantó su brazo derecho y se tiró al césped pidiendo asistencia médica, las alarmas se activaron. Si bien Wanchope no es titular, sí es una importante pieza de recambio. Sobre todo si el partido con Santos requiere de su presencia física en el área para buscar el gol. Al final, el problema, en la zona del sacro, no revistió mayores inconvenientes.

La seguidilla de partidos (Boca encadenó 9 en 28 días antes de fin de año) obliga a una constante evaluación entre la competencia y los entrenamientos. Eduardo Salvio, por ejemplo, llegará al partido con Santos con 10 días de inactividad. Lo mismo le ocurrirá a Frank Fabra, Diego González y Lisandro López. En la alta competencia, ¿es mejor dar tanto descanso o desacostumbrar al deportista a ese ritmo puede ser más perjudicial? Solo Miguel Russo, su cuerpo técnico y el departamento médico tienen la respuesta. Pero está claro que estuvieron manejando las cargas y los minutos en función de las posibilidades de cada futbolista.

Virtudes y falencias

La mayor virtud de Boca fue su capacidad de reacción ante el resultado adverso. El planteo táctico elegido por Miguel Russo fue evidente: le cedió el balón a River, que fue el que más desgaste realizó. Y aún así, recién pudo igualar y ponerse en ventaja cuando tuvo un hombre de más en el campo de juego (por la roja de Campuzano).

Las falencias pasan precisamente por ahí: Jorman Campuzano debió haberse ido expulsado mucho antes, cuando le aplicó un codazo a la nuez de Adán a Carrascal. Increíblemente, solo había recibido la tarjeta amarilla. "Jugar con un uno menos este tipo de partidos es dar mucha ventaja", declaró algo fastidiado Russo. Se sabe que el DT de Boca remarca puertas adentro que quiere terminar los partidos con once. Por eso no entendió la reacción del volante colombiano, que estaba advertido de que (ante la menor reacción) podría ver la tarjeta roja.

Fuente: LA NACION - Crédito: Mauro Alfieri
Fuente: LA NACION - Crédito: Mauro Alfieri

Ganadores y perdedores

El técnico de Boca se sintió ganador. Eligió preservar a tres titulares (López, Fabra y Salvio) y le dio muy poco rodaje a otros tres: Jara, Tevez y Soldano. Y recién se vio superado cuando tuvo un futbolista menos. Además, Sebastián Villa tuvo una actuación destacada, a la que además le sumó el gol del empate, con una definición sutil y cerebral, precisamente lo que más se le cuestionaba al colombiano.

Boca y el "traigan un 9": Wanchope Ábila cumple, Carlos Tevez dignifica y Mauro Zárate insulta

Con su aporte ante el arco rival, Ramón Ábila también dejó conforme al entrenador, que sabe que si está bien físicamente es una pieza muy importante, sea o no titular.

En la columna del debe vuelve a aparecer Mauro Zárate, que malogró una nueva oportunidad, con el plus negativo de que insultó airadamente y ante las cámaras a Wanchope, por no haberle dado una asistencia. "Me re puteó", declaró el goleador, sorprendido por la actitud del ex Vélez. Zárate no pesó ofensivamente pero además se lo vio muy mal con la pelota, en los controles y los pases.

También volvió a mostrar una imagen vulnerable Esteban Andrada, que hasta el momento no tuvo buenas actuaciones frente a River desde que está en Boca.

Espiando la final

Si Boca y River dejan en el camino a Santos y Palmeiras, respectivamente, volverán a definir la Copa Libertadores. Ese hipotético cruce será el 30 de enero, en un estadio Maracaná tristemente vacío, como consecuencia de la pandemia por coronavirus.

¿Qué dejó el superclásico de anteayer que pueda ser empleado para esa supuesta final de América entre los dos clubes más grandes de la Argentina? Que entre un Boca que preservó a varios de sus titulares y un River que, acorralado, puso toda la carne al asador, hubo paridad en el juego y ventaja en el resultado. Porque Boca tuvo menos la pelota, pero contó con más chances de gol.

También quedó claro que el equipo azul y oro está más maduro y no se deja atropellar. Que varios de sus integrantes tienen hambre de gloria y sed de revancha. Y que esa conjunción puede potenciarlo, se ven las caras nuevamente a fin de mes.