Boca-Racing: la necesidad de arriesgar sin recibir goles, un dilema para Miguel Russo

Franco Tossi
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Llegó el día de la verdad. Boca afrontará esta noche, desde las 21.30, lo que hasta el momento es el partido de su año, al menos hasta enfrentar a River -en principio- el 2 de enero por la Copa Diego Maradona y a la espera de avanzar en la Copa Libertadores:en la Bombonera deberá revertir la serie de cuartos de final ante Racing (0-1).

El triunfo agónico ante Independiente, el domingo, fue una inyección anímica importante. De todas maneras, las dudas sobre el rendimiento colectivo e individual siguen instaladas. Dentro del cambio de cara que debe mostrar hay algo muy importante a tener en cuenta. Para evitar el sufrimiento de los penales deberá ganar por dos goles de diferencia. Y si evita que la Academia venza el arco de Esteban Andrada, la dificultad se mantendrá mínima. Ahí está el tema: Boca se transformó en un equipo que no gana por dos o más tantos casi nunca y al que le convierten casi siempre.

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"Decir que vamos a ser los mismos que en marzo, sería engañarnos", mencionó tantas veces Miguel Ángel Russo tras el parate por la pandemia. Siempre tuvo razón: si bien hubo resultados positivos en la reanudación que hicieron pensar que mantendría la línea ganadora, empezaron los tropezones. "Tenemos que recuperar la memoria, somos los campeones del fútbol argentino y eso no pasó hace mucho", dijo Franco Soldano tras su gol frente al Rojo, en un mensaje de motivación que se debe repetir en estas horas.

La cuestión es que desde septiembre, cuando se reanudó la competencia, el xeneize ha disputado 15 encuentros, entre el certamen continental y el del fútbol doméstico. En sólo cuatro de ellos consiguió la victoria por dos o más goles de diferencia: cuando superó a Libertad, en Asunción (2-0, con Leandro Somoza en el banco), al golear a Caracas en condición de local (3-0) y las dos veces que enfrentó a Newell's en el ámbito local (ambos por 2-0). ¿Cuántas había logrado en la pre-pandemia? Seis en diez compromisos: 2-0 a Atlético Tucumán, 3-0 a Godoy Cruz e Independiente Medellín, 4-0 a Central Córdoba y Colón, y 4-1 al Tomba (Copa Superliga).

El último tanto de Carlos Tevez:

A propósito de ese dato, también están los momentos de los jugadores. El segundo ciclo de Russo contabiliza 41 goles a favor, de los cuales 21 fueron hechos por Carlos Tevez (11) y Eduardo Salvio (10). Desde que Talleres, de Córdoba, pudo ser el primer equipo en vencer a este Boca (1-0, el 15 de noviembre), el equipo empezó a flaquear: el capitán sólo pudo convertir el tanto con el que le hizo el homenaje a Maradona en el Beira Río, mientras que Toto se desgarró -en Rosario- unos días antes y, al retornar, su rendimiento bajó notoriamente, al punto de que ya no pudo aportar goles. Aunque es cierto que hace tiempo que Salvio dejó de ser el artillero que era: su último festejo personal fue hace casi tres meses para vencer agónicamente a Independiente Medellín. Boca, más que nunca, necesita de sus mejores versiones para lograr hoy esa diferencia necesaria.

El último gol de Salvio

En cuanto al arco propio, la situación también cambió a partir de esa caída frente a los cordobeses. De los últimos nueve encuentros, solo mantuvo la valla invicta tres veces. En este caso, también es una rareza teniendo en cuenta que en los 14 partidos anteriores no le pudieron convertir en 10. Es decir, Boca vive últimamente propenso a recibir un gol: si eso ocurre esta noche en la Bombonera, deberá convertir tres.

La serie está abierta para los de Russo. Pero si quiere jugar la semifinal frente a Santos, deberá recordar los números del viejo Boca y no sufrir de más.

Dominio xeneize en el campo internacional

De las últimas cuatro visitas a la Bombonera, Racing se llevó tres victorias: 2 a 1 en 2014; 2 a 1 en 2017 y 1 a 0 en 2019; en 2016 fue triunfo xeneize por 4 a 2. Por torneos internacionales, el dominio de Boca es claro: hasta el partido de ida, la Academia nunca había podido derrotarlo. El equipo de la Ribera llevaba cuatro victorias y cinco empates, hasta que el cabezazo del paraguayo Lorenzo Melgarejo rompió la sequía del conjunto de Avellaneda.