Boca - Patronato: que 40 años no son nada

Juan Carlos Lorenzo era el técnico de un conjunto en el que se destacaban Hugo Orlando Gatti, Pancho Sa, Abel Alves, Roberto Mouzo, Mario Zanabria y Hugo Perotti. El escenario era una Bombonera que distaba mucho de los lujos que ostenta ahora. Era el noveno partido de la Zona B del Torneo Nacional de 1978 y el Boca necesitaba ganar casi de manera obligada. Y el rival era Patronato.

Explicar cómo se disputaba el campeonato por ese entones es demasiado extenso, entonces basta con decir que el equipo que conducía Raul Andrés Reula (gloria del club como jugador, que también tuvo un paso por Independiente) se ganó su lugar siendo uno de los cuatro campeones regionales de aquel año, convirtiéndose así en el primer club entrerriano en disputar en la máxima categoría que ofrecía por aquel momento la AFA.

Así fue que reculó en el mismo grupo que el Xeneize y el 8 de noviembre del '78, los del Toto, que venían de clasificarse por segunda vez consecutiva a la final de la Copa Libertadores, visitaban Paraná. Sin sus figuras, por obvias razones, ganaron 2-0 con goles de Tesare y el Chueco Alves. Ese día, además, fue el segundo partido en Primera División de un joven Ricardo Gareca.

Pero como se jugaban partidos de ida y vuelta, el Rojinegro tendría su revancha. Apenas un mes después, el 2 de diciembre, visitó el estadio del, ahora sí, bicampeón de América. Los de Lorenzo le habían ganado la final a América de Cali, se volvían a consagrar campeones tan solo una semana antes y el DT volvía a prescindir de sus figuras. Murdy ponía el 1-0 con un lindo gol de tiro libre y enmudecía a La Bombonera, pero Salguero primero y Husillos daban vuelta el resultaod y sentenciaban el 2-1 final.

Boca necesitaba aquel triunfo para meterse en la Fase Clasificatoria de ese campeonato, ya que con la cabeza en la Copa Libertadores lo había descuidado. Sin embargo, no lo logró. Tampoco importó demasiado, ya que el objetivo había sido cumplido. Esta vez, el enfrentamiento se da en circunstancias bastante diferentes, aunque una cosa se mantiene igual: los de Guillermo Barros Schelotto quieren sumar de a tres, no para alcanzar la punta, sino para sostenerla lo más lejos posible.

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