Boca no logra imponerse en su casa y frente a River se acostumbró a ganarse expulsiones infantiles

Franco Tossi
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Facundo Tello le muestra la roja a Carlos Zambrano durante el superclásico por un codazo a Matías Suárez.
Mauro Alfieri / LA NACION

A Miguel Ángel Russo no le cierran dos estadísticas : las expulsiones que sufre como DT de Boca ante River (sumada al historial xeneize reciente) y la poca eficacia que su equipo está consiguiendo como local en la Bombonera. Ese combo le genera un dolor de cabeza mientras busca encontrar el mejor equipo para ser protagonista en la Copa de la Liga y la próxima Copa Libertadores.

Al DT no le agrada para nada terminar un partido con un jugador echado. Menos aún en contextos complicados como el del domingo, un superclásico que, si bien Boca tuvo oportunidades para sentenciar una victoria, también terminó sufriendo y llevándose un punto que cerca estuvo de ser derrota. Entre los motivos, la expulsión infantil de Carlos Zambrano en un momento sensible del encuentro. No obstante, las tarjetas rojas en futbolistas xeneizes ante River se va haciendo costumbre. Y excede el actual ciclo.

La expulsión de Campuzano en el primer clásico del 2021

Es que en los últimos 13 superclásicos, desde 2016, en seis de ellos hubo un hombre de azul y oro que se retiró del campo antes de que se cumpliera el tiempo reglamentario. Con Russo en la dirección técnica es el segundo enfrentamiento con River, ambos en la Bombonera y en este año, también con la igualdad en los marcadores. Incluso, hay otros partidos de la actual etapa que contabilizan antecedentes de expulsiones y fastidios del entrenador, pero su plantel parece no aprender de las malas experiencias ni escuchar lo que se habla en la semana.

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De hecho, ya en el primer amistoso preparatorio que le dio inicio a este ciclo apareció el primer disgusto y aviso en la posterior conferencia de prensa. Ramón Ábila había ingresado ante Universtario, de Perú, pero sólo duró 13 minutos en el campo por el exceso verbal que tuvo ante Néstor Pitana: “Hablamos antes de que no me gusta que me expulsen jugadores y volveremos a hablar con Wanchope como corresponde. No es bueno que terminemos con diez. La idea es arrancar y mirar de acá para adelante, no mirar para atrás”, dijo en enero de 2020, pero esas situaciones siguen sucediendo. “Ya con la expulsión jugamos a otra cosa que no queremos”, analizó con más bronca la expulsión de Carlos Izquierdoz ante Independiente, a los 21 minutos de comenzado el duelo, en el debut oficial de su equipo en ese inolvidable sprint final de la Superliga que terminó obteniendo.

La tarjeta roja a Zambrano ante River

Así y todo, el 3 de enero y ayer se vio las caras con el elenco millonario y sufrió una expulsión en cada encuentro. En el primero, Boca se imponía por el gol de Wanchope hasta que Jorman Campuzano, en su primera vivencia -bastante alterada- en un superclásico, primero metió un codazo en la garganta de Jorge Carrascal y, en el segundo tiempo, un manotazo al rostro de Matías Suárez que significaron dos amarillas evitables. Anoche sucedió algo similar. Boca llevaba correctamente las riendas del encuentro pese a que River había encontrado la igualdad promediando el complemento. Apenas un minuto pasó entre el gol de Palavecino y el codazo de Zambrano a la cara de Suárez: doble amonestación (la primera había sido por el brazo al cuello de De la Cruz que impidió el mano a mano del uruguayo con Andrada) y Boca jugó con un hombre menos los últimos 27 minutos.

Miguel Ángel Russo dejó en claro varias veces que no quiere expulsados, pero no logra serenar a sus futbolistas.
Marcelo Endelli


Miguel Ángel Russo dejó en claro varias veces que no quiere expulsados, pero no logra serenar a sus futbolistas. (Marcelo Endelli/)

No obstante, estas incidencias trascienden este último año y tres meses de Russo en el banco. La racha comenzó el 24 de abril de 2016. Darío Herrera echó a Pablo Pérez, a los 11 minutos, por una patada insólita al estómago de Eder Álvarez Balanta en una jugada revoltosa en el área xeneize. Tres clásicos después, el 5 de noviembre de 2017, se produjo una injusta cuando Néstor Pitana expulsó erróneamente a Edwin Cardona en el Monumental: observó un codazo sobre Enzo Pérez cuando, en realidad, el colombiano sólo había apoyado su brazo sobre el pecho para cuidar su posición ganada.

La temprana expulsión de Pablo Pérez contra el Millonario

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Imposible de olvidar la del 9 de diciembre de 2018, en la revancha de la final de la Copa Libertadores en Madrid. Se jugaban dos minutos del tiempo suplementario cuando Wilmar Barrios, con una amarilla encima, fue imprudente al disputar una pelota con Exequiel Palacios y lo terminó golpeando fuerte con un pisotón. El uruguayo Andrés Cunha no dudó en mostrarle la segunda tarjeta que lo terminó sacando del campo del Santiago Bernabéu. Desde ahí se activó la pesadilla que terminó en el 3-1 en contra. El 1 de octubre del año siguiente, el expulsado fue Nicolás Capaldo en la primera semifinal copera. Toda su impotencia, entre el resultado adverso (0-2) y el gol increíble que erró en el primer tiempo, la juntó con su inexperiencia y le pegó un duro planchazo a Enzo Pérez sobre el final del encuentro.

Wilmar Barrios, expulsado en Madrid

Claro que el empate definitivo del domingo activó el descargo tanto de Miguel Russo como del capitán Carlos Tevez. “Debemos terminar siempre con once. No somos inteligentes en los pequeños detalles. No sabemos jugar con amarillas ni usar los brazos y manos sin que el rival aproveche una situación confusa”, lanzó el técnico, mientras que Carlitos aportó algo similar: “Nos empatan por equivocaciones nuestras. En los últimos dos clásicos, por no tener la cabeza fría, cometimos errores no forzados. No podemos perder la cabeza. Lo dijimos y lo venimos repitiendo, pero a veces pasa. Son momentos”.

Carlos Tevez jugó otro gran superclásico, pero se fue enojado por las situaciones falladas y la expulsión de Carlos Zambrano.
Mauro Alfieri / LA NACION


Carlos Tevez jugó otro gran superclásico, pero se fue enojado por las situaciones falladas y la expulsión de Carlos Zambrano. (Mauro Alfieri / LA NACION/)

Con el 1-1, Boca sigue estirando la racha adversa como local. Continúa perdiendo puntos en una Bombonera que sufre con la ausencia de sus hinchas debido a una pandemia que todavía permanece entre nosotros. Ya son 23 los puntos perdidos en los últimos 14 encuentros (42 puntos), los que se disputaron en Brandsen 805 tras el receso de cinco meses.

Boca - River, por la Copa de la Liga. Miguel Angel Russo, con un planteo ADN de Sabella, le ganó el duelo táctico a Marcelo Gallardo

En la actual Copa de la Liga no pasa de las igualdades: lleva tres encuentros, ante Gimnasia (2-2), Sarmiento (1-1) y River, y ahora se viene Talleres, con el que buscará deshacer una actualidad que arrastra desde el retorno a las competencias. Además, otros cuatro empates (1-1 frente a Arsenal, 2-2 con River, 0-0 con Santos y 0-0 ante Libertad de Paraguay), tres caídas (0-1 con Inter de Porto Alegre, 0-1 con Talleres y 1-2 ante Lanús) y apenas cuatro triunfos: Caracas (3-0), Newell’s (2-0), Racing (2-0) y Huracán (3-0).

Boca no para de lidiar. Entre tontas expulsiones que lo alejan de victorias y la mala racha jugando en su casa, el templo que antes del coronavirus era un fuerte que acostumbraba a ganar puntos en buena cantidad.