Boca: Juan Román Riquelme, entre su voluntad de concretar refuerzos de jerarquía y las dificultades de un mercado argentino que le hace frustrar los sueños

Franco Tossi
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JUAN ROMAN RIQUELME EN EL PALCO DE LA BOMBONERA.
LA NACION

Desde que Juan Román Riquelme asumió como vicepresidente de Boca y como máximo responsable del Consejo de Fútbol Profesional xeneize, se la jugó por una política de refuerzos vinculada, principalmente, a dos patrones: 1) Buscar futbolistas de jerarquía, en lo posible jugadores de selección. Y 2) Tener en el radar también a aquellos que alguna vez se pusieron la camiseta azul y oro. Este último punto era una forma de ganar tiempo en cuanto a la adaptación, un atajo al rendimiento y a saber soportar las presiones de un club siempre exigente. En el segundo grupo aparecieron Pol Fernández, Javier García, Edwin Cardona, Jonathan Calleri y Gary Medel; en el primero, Paolo Guerrero, Carlos Zambrano, Marcos Rojo, Roger Martínez, Mauricio Isla y... Edinson Cavani. Algunas incorporaciones las pudo resolver satisfactoriamente, otras no.

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“Quiero colgarme del alambrado de la Bombonera como hacía el Manteca Martínez”. La frase con la que Edinson Cavani sorprendió al Mundo Boca en 2019 significó el motor de Juan Román Riquelme para contactarlo con decisión desde el año pasado e ilusionarse mutuamente. Ninguna de las dos cosas se cortó, porque el futuro seguirá pendiente de ponerle fecha a la concreción de ambos sueños. En el presente parece que no será: el tironeo y la seducción de Manchester United para que siga en su actual club se habría impuesto a la decisión del corazón de conocer qué es vestir la camiseta azul y oro. Otro apellido pesado con el que, al menos por ahora, el líder del Consejo de Fútbol se quedaría con las ganas de disfrutar.

Edinson Cavani continuará su carrera en Manchester United, renovará contrato con el club inglés. (Photo by Paul ELLIS / AFP)
PAUL ELLIS


Edinson Cavani continuará su carrera en Manchester United, renovará contrato con el club inglés. (Photo by Paul ELLIS / AFP) (PAUL ELLIS/)

Es algo normal. Aunque el pulso se empiece a acelerar cuando detrás de una llamada habla uno de los más grandes ídolos de la historia xeneize, la cabeza fría al observar el panorama económico de un país como Argentina lleva a la calma. Ni que hablar si, además, su sitio en la actualidad está en un equipo enorme de Inglaterra: una diferencia abismal desde los números. Y, por supuesto, si se trata de una figura mundial que recorrió clubes como Napoli, Paris Saint-Germain (más de siete años) y el United, donde su vigencia está fortalecida con 34 años y un pase casi asegurado a disputar la final de la Europa League.

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Cavani no deja de hacer goles y está a un paso de jugar la final de la Europa League. El francés Paul Pogba y el técnico, Ole Gunnar Solskjaer, hablaron maravillas del uruguayo y evidenciaron públicamente sus deseos de seguir acompañados por “un delantero completo como lo es él”.

El operativo en Manchester y La Boca era muy fuerte a partir de que el pase del atacante de la selección uruguaya quedaba sin dueño el 30 de junio. Aunque Riquelme habló muy seguido con él, el afecto y la convivencia que tiene cada día en Europa pudo finalmente torcer la decisión. Al menos eso es lo que se asegura tanto en Uruguay como en Inglaterra, mientras que en Boca “la ilusión continúa”. Y es una sentencia que excede a estos días: en los próximos mercados, Román lo seguirá tanteando.

Paolo Guerrero, el 9 que le interesa a Boca para reforzar su delantera con jerarquía
Paolo Guerrero, el 9 que le interesa a Boca para reforzar su delantera con jerarquía


Paolo Guerrero, el 9 que le interesó desde un principio a Riquelme para reforzar la delantera de Boca con jerarquía

Incluso, Brasil es una dura competencia para las intenciones del ex número ’10′. La tendencia boquense en los días (y meses) previos a asumir como vicepresidente segundo (hoy es el primero tras la renuncia de Mario Pergolini) era la contratación de Paolo Guerrero. El goleador peruano fue una de las principales armas de los otros frentes para intentar imponerse en las urnas, aunque días antes de las elecciones Riquelme reveló su gusto y deseo.

“Paolo es uno de los mejores ‘9’ de Sudamérica. Él me llamó para un partido a beneficio, entonces le pregunté si le gustaría jugar en nuestro club y me dijo que sí. Cuando las dos partes tienen ganas, las cosas pueden salir bien. Tenemos claro a quiénes queremos”. No obstante, cuando el ídolo lo contactó, la cosa no llegó a buen puerto: optó por quedarse en Inter, de Porto Alegre, donde su salario es mucho más alto con respecto al que podría percibir en Boca.

Medel, en acción, el viernes ante Estudiantes
Medel, en acción, el viernes ante Estudiantes


Gary Medel, en acción con la camiseta de Boca ante Estudiantes; uno de los jugadores que Riquelme quiso repatriar

Meses siguientes se iniciaron las charlas con Gary Medel para que se concretara su segundo ciclo en el xeneize. Ex compañeros en 2009/2010, no encontraron todavía el momento. Siempre tuvo contrato con Bologna, de Italia, el cual vence el año que viene, además de su voluntad de permanecer todavía en el viejo continente. “Con él hablo una vez por semana. Sí, me propuso volver y yo estaría encantado”, aseguró en aquel entonces el zaguero de la selección chilena.

Sin embargo, Medel también fue la llave para acercarse a Mauricio Isla, otro chileno que desveló al Consejo durante 2020 cuando su contrato con el Fenerbahce turco se terminaba. El equipo de Miguel Ángel Russo estaba necesitado de un lateral derecho de jerarquía, pero el hombre que fue bicampeón de la Copa América con Chile optó por... Flamengo, de Brasil.

El chileno Mauricio Isla (izq.) Y el argentino Ever Banega miran el balón durante la final de la Copa América Centenario en East Rutherford, Nueva Jersey, Estados Unidos, el 26 de junio de 2016.
AFP / ALFREDO ESTRELLA


El chileno Mauricio Isla (izq.) Y el argentino Ever Banega miran el balón durante la final de la Copa América Centenario en East Rutherford, Nueva Jersey, Estados Unidos, el 26 de junio de 2016. (AFP / ALFREDO ESTRELLA/)

“Claro que me gustaría ir a Boca. Tiene mucha historia y a cualquiera le encantaría jugar en la Bombonera”, respondió una consulta en Instagram. A las semanas, le dio el sí al que por entonces era el campeón de la Copa Libertadores: “Cuando tuve la propuesta, no lo pensé. Fue una decisión de uno o dos días”.

Marcos Rojo sí es un nombre de peso que saldó a favor. Justamente, pudo liberarse de Manchester United a fin del año pasado y recalar en la institución de la que sería hincha. Ya lleva seis partidos disputados, aunque su puesta a punto parece requerir paciencia: si bien pasó algunos días con Coid-19 también estaría atravesando un desgarro, esa molestia que lo sacó en el entretiempo del partido con Unión.

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Fueron meses de charlas telefónicas entre Riquelme y el subcampeón del mundo con el seleccionado nacional hasta terminar de convencerlo. A su vez, su llegada fue la carnada que quisieron que muerda Cavani, con el que compartieron seis meses en Inglaterra. “Ya le prometí que lo voy a llevar a pescar como a él le gusta”, reveló hace semanas en el canal de Boca para demostrar el entusiasmo de contar con él.

El tercer patrón en cuanto a la política de refuerzos con Riquelme al mando fue la de analizar “oportunidades”, chances de refuerzos en los que Boca no tuviera que desembolsar grandes sumas de dinero. Futbolistas que puedan llegar libres, con el pase en su poder, o abonando un bajo costo, como los casos de Diego Pulpo González o Javier García. De todas formas, para el puesto de “9″, saben Riquelme, Cascini, Delgado y Bermúdez que deberán hacer una apuesta fuerte desde lo económico. De lo contrario, difícilmente puedan conseguirlo.

Por el momento, parece que no se concretará lo de Cavani. Por Roger Martínez le pidieron a Boca desde México 10 millones de dólares. Ya lo dijo Riquelme: si el deseo no termina siendo el mismo, todo se trunca. Y el uruguayo quiere seguir rompiendo las redes europeas. Quizás aparezcan nuevos nombres.

De todas formas, las noticias parecen no desesperar al Consejo de Fútbol de Boca, que mantiene la calma para incorporar y, mientras tanto, les da espacio a los juveniles del club.