El Boca que no imaginaba Gustavo Alfaro: con menos que lo que tenía

Franco Tossi
lanacion.com

Fueron 52 días. Ese es el tiempo que transcurrió desde la derrota de Boca frente a Tigre en la final de la Copa de la Superliga hasta el tan esperado encuentro de hoy en Curitiba, en la ida ante Athletico Paranaense (21.30) por los octavos de final de la Copa Libertadores. Tiempo suficiente para llegar a la cita continental con, al menos, un avance de lo proyectado por Gustavo Alfaro: potenciar la recuperación de la mentalidad ganadora conseguida en el primer semestre con mayor calidad y, por ende, más fútbol. Y eso se resumía a una sola palabra: refuerzos. Probablemente, en la entrada de sus vacaciones el técnico se regodeaba con un buen mercado de pases, pero la situación terminó al revés: jugará en Brasil con menos de lo que tenía.

"Para incorporar necesitamos vender", le decía a LA NACION una fuente institucional en el amanecer del receso. Evidentemente, esa premisa se mantuvo en la Ribera en todo momento: el mercado europeo se abrió tiempo después, por lo que las salidas de Nahitan Nández (a Cagliari, por 20.000.000 de dólares) y Darío Benedetto (a Olympique Marsella, por 16 millones de euros) se cerraron en las últimas horas. En consecuencia, los refuerzos que pudo disfrutar con algo de tiempo sólo fueron del fútbol local, con los arribos de Alexis Mac Allister (a préstamo) y del atacante venezolano Jan Carlos Hurtado, que no deja de ser una apuesta sin la jerarquía demandada. Sobre la hora se produjeron las de mayor peso: Eduardo Salvio, desde Benfica, y Danielle De Rossi, en una llegada histórica y en condición de libre del experimentado italiano.

¿Cómo quedó Alfaro ante esta situación? Bastante estancado. Y quizá perjudicado en la antesala a un compromiso tan importante, en un escenario en el que sus hombres la pasaron mal hace casi cuatro meses durante la etapade grupos: fue goleado (3-0) en el Arena Da Baixada.

En primer lugar, porque se producen las salidas anteriormente marcadas de dos futbolistas titulares, casi inamovibles. La del uruguayo duele menos por tres motivos: ya había resultado casi milagroso que no se fuera hace medio año, se queda hasta la revancha (esta noche será titular) y su vacío lo ocuparán con Salvio. Aunque no deja de ser una pérdida fuerte para el DT: "Si se queda, es el mejor refuerzo", decía en enero y seguramente lo debe haber repetido en las últimas semanas. La que sí es un dolor de cabeza es la salida de Benedetto, por lo imprevisible: confiaban en que seguiría hasta diciembre. Para ocupar su lugar está Ramón Ábila, que en el ciclo convirtió más goles en menos partidos como titular. Pero la de Pipa igual es una baja sensible.

Por otro lado, cuando Alfaro mira al plantel sigue achinando sus ojos tratando de encontrar a ese volante por izquierda de oficio que fue su prioridad desde que asumió. Pero que continúa sin aparecer. A comienzos de año, los dirigentes, con el director deportivo Nicolás Burdisso a la cabeza, no pudieron cumplirle el deseo de comprar a Marcos Acuña. Por estos días se repitió la situación, aunque con Maximiliano Meza en el centro de la escena: era la gran obsesión de Alfaro para luchar por la presente Libertadores. Si bien no tiene las mismas características que Acuña, el entrenador lo conoce bien de la época que compartieron en Gimnasia, de La Plata, y sabe que en ese sector del mediocampo podía sacarle mucho provecho. Sin embargo, la condición de pagar sus respectivas cláusulas de rescisión hizo que se catalogaran como "imposibles" la concreción de esos anhelos por los dos mundialistas en Rusia 2018.

Quizás ahí está uno de los motivos por los cuales hoy Mac Allister será titular en ese sector: siendo diestro, puede acomodarse mejor que Emanuel Reynoso para rematar desde media distancia, como bien podría hacerlo Meza. Pero la realidad es que, pese a haber sido el primer refuerzo de este mercado, la contratación de Alexis no era una urgencia: Bebelo había estado a la altura hasta su esguince de rodilla, siendo el que más juego le dio en el pasado semestre a un equipo que marcó diferencias más con la actitud que con otra cosa. Dos creadores que emparchan ese puesto que nunca le reforzaron al técnico.

Más allá de lo espectacular que pueda ser la llegada de De Rossi, desde hace semanas el propio Alfaro expuso que no es una contratación que haga mejor el trabajo hecho por Boca en el mercado. No entra en discusión que el romano, campeón del mundo en 2006, tiene jerarquía, experiencia (35 años) y da un salto de calidad enorme. Pero hay una realidad: "Yo no pedí que venga", se sinceró el técnico. Entonces, parece tratarse de un movimiento de Burdisso que cumple los sueños de un amigo (armaron una gran relación en Roma) antes que los deseos serios del entrenador que él mismo contrató. Y si necesitaban un volante así, es difícil pensar que a Alfaro le agrade la situación de contar con él recién para el eventual acceso a cuartos de final: quería a alguien para esta misma noche.

A todo aquello hay que agregarle la mala fortuna, que hace más débil a Boca: ya sabían que Carlos Izquierdoz no jugaría en Curitiba por suspensión, pero sufrieron la baja (desgarro) de Lisandro López, pilar en la zaga. Por tanto, jugará la dupla central suplente: Junior Alonso, que da garantías, pero no hizo pretemporada por jugar la Copa América con Paraguay, y Paolo Goltz, que estaba más afuera que adentro del club y de la consideración.

Las posibles alineaciones para el partido de ida en Curitiba

Paranaense: Santos; Jonathan, Robson Bambú, Léo Pereira y Marcio Azevedo; Lucho González y Bruno Guimarães; Nikão, Rony y Marcelo Cirino; Marco Ruben. DT: Tiago Nunes Boca: Esteban Andrada; Marcelo Weigandt, Paolo Goltz, Junior Alonso y Emmanuel Mas; Nahitan Nandez, Nicolas Capaldo, Iván Marcone y Alexis Mac Allister; Mauro Zárate y Ramón Ábila. DT: Gustavo Alfaro.Hora: 21.30.Árbitro: Daniel Fedorczuk, de Uruguay.Estadio: Arena Da Baixada.TV: Fox Sports.

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