Boca debuta ante The Strongest en la Copa Libertadores, con un recambio forzado por las numerosas bajas

Franco Tossi
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Cristian Medina, uno de los jugadores de Boca con buena proyección
LA NACION/Mauro Alfieri

Boca pone primera en ese certamen que suele ser obsesión, la Copa Libertadores, la cual no logra levantarla desde hace ya casi 14 años. No parece ser una misión fácil, ya que enfrente estarán The Strongest y los 3600 metros de altura de La Paz, además de una actualidad que -si bien recuperó aire con el triunfo local frente a Atlético Tucumán- arrastra bajas importantes que lo obligarán a Miguel Ángel Russo, otra vez, a repetir la utilización de juveniles, sólo algunos de los tantos que ocupan un lugar en la lista de buena fe que el club hizo oficial.

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Desde las 19, el Xeneize comienza una nueva temporada internacional y otro intento de volver a obtener ese trofeo siempre tan anhelado. No es un grupo demasiado accesible el que el azar le designó para la zona C (también están Santos y Barcelona, de Ecuador, que sorprendió anoche por 2-0 al Peixe), por eso el primer paso puede ser importante. Especialmente si obtiene los tres puntos: en caso de caer o empatar, aún quedarán cinco jornadas, aunque la localía empezará a ser una presión para sí mismo; pero si obtiene un triunfo en un escenario complicado, como suelen ser los encuentros fuera del llano, la tranquilidad y confianza se fortalecerán.

Agustín Almendra regresó tras varios meses y se mostró en buena forma en los últimos encuentros
LA NACION/Santiago Hafford


Agustín Almendra regresó tras varios meses y se mostró en buena forma en los últimos encuentros (LA NACION/Santiago Hafford/)

Es cierto que el entrenador, que sabe cómo afrontar una competición semejante tras haber ganado la última en la historia de Boca, tenía pensado poner equipos mixtos tanto ante los tucumanos (3-1) como ante los bolivianos, a los que tenía planificado enfrentar con los ingresos de Rojo, Campuzano y Cardona, para sumarle más experiencia al equipo que ganó el sábado con una gran actuación de los chicos por los que apostó (Varela, Medina y Almendra).

No obstante, todo debió retroceder. Ese trío de futbolistas a los que pensaba darle la titularidad dio positivo de Covid-19, un diagnóstico que también padece Zambrano. Eso no es todo, porque a último momento bajaron de la delegación a Andrada: sus PCR dieron negativo, pero debido a un contacto estrecho con un positivo se decidió aislarlo, que concentre el chico Lastra (cuarto arquero) y ataje Agustín Rossi.

Agustin Rossi arquero de Boca Juniors.
Agustin Rossi arquero de Boca Juniors.


Agustin Rossi, de nuevo titular por la baja de Andrada

El coronavirus no es lo único que le pone obstáculos a Russo. Zárate se realizó estudios y está a la espera de que se determine si la lesión que sufrió ante el Decano es una distensión o un desgarro. Fabra, por su parte, está sancionado (tres fechas) tras el pisotón al cuerpo de Marinho, en la semifinal de la Copa pasada que Boca perdió en manos de Santos (0-0 de local y 0-3 en Brasil), a comienzos de este año.

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Este panorama llevaba a pensar que el técnico reflexionaría más tiempo la decisión que tenía tomada desde la semana pasada acerca de no llevar a Carlos Tevez para hacerlo descansar, entre la acumulación de partidos y el desgaste que genera La Paz. Más aún después de la presión que el capitán metió en las últimas horas: “Quiero sacar una duda, no a mí. Es un desafío jugar allá y ver si estoy para tres partidos en una semana. Me siento bien físicamente y creo que puedo. Quiero demostrarlo”. Sin embargo, Russo se mantuvo en su postura y Tevez se quedó en Buenos Aires.

De izquierda a derecha: Agustín Almendra, Cristian Medina, Agustín Obando, Exequiel Zeballos y Alan Varela, productos de las inferiores xeneizes que con Russo tienen la chance de jugar en la primera de Boca
Javier García Martino (prensa Boca)


De izquierda a derecha: Agustín Almendra, Cristian Medina, Agustín Obando, Exequiel Zeballos y Alan Varela, productos de las inferiores xeneizes que con Russo tienen la chance de jugar en la primera de Boca (Javier García Martino (prensa Boca)/)

Ocho bajas, si se quiere. Entonces, recurrir a los juveniles es nuevamente la apuesta. La que quiere el Consejo de Fútbol, liderado por Juan Román Riquelme, y la que entusiasma al cuerpo técnico, más allá de lo infrecuente que fue en Miguel Russo el hecho de apostar a jóvenes para competir en la Copa Libertadores. Obvio, más allá de la iniciativa institucional existe una necesidad producto de la pandemia. Desde el año pasado, la Conmebol amplió hasta 40 integrantes la lista de buena fe: justamente para que ante casos masivos dentro de los planteles, el show continúe. Boca decidió limitarla a 35 nombres, de los cuales 15 son juveniles.

Dos cosas llamativas dentro de la lista. Una es la presencia de Pavón, que tras no ser vendido (debido a su problema judicial y pese a su intención de irse) habló con Russo y ocupará un lugar importante en la consideración cuando se termine de recuperar de la operación de fibrosis en los tobillos. Por otro, que ningún jugador ocupe los números 7 y 9, dorsales que han sido utilizados por Edinson Cavani en Europa. ¿Un guiño más?

Miguel Angel Russo, forzado a un estreno con varios juveniles en La Paz
Marcelo Endelli


Miguel Angel Russo, forzado a un estreno con varios juveniles en La Paz (Marcelo Endelli/)

En los siete debuts por la Libertadores durante la anterior década (no participó en 2010, 2011, 2014 ni 2017), Boca sólo pudo ganar en una ocasión (a Palestino, en 2015) y cosechó seis empates: Zamora (en 2012) Toluca (2013), Deportivo Cali (2016), Alianza Lima (2018), Jorge Wilstermann (2019) y Caracas (2019). Excepto ante los mexicanos, con el resto debutó de visitante, como lo hará hoy.