Boca: los choques internos y la posición incómoda para el DT Russo y el presidente Ameal

Franco Tossi
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Van transcurriendo las horas y la calma empieza lentamente a retornar a Boca. La tensión, igualmente, se respira todavía. El botón de alerta está al alcance de la mano para volver a ser tocado en cualquier momento. El conflicto es claro y estará activo incluso cuando predomine el silencio: el Consejo de Fútbol está enfrentado con una buena parte del plantel, ya que no todos los jugadores están de acuerdo con la rebelión, aunque el tsunami los arrastra. Y esa situación todavía no está resuelta.

Pero, claro, hay dos personas que no entran profundamente en esa fractura y que tienen la importancia suficiente como para pensar en cómo deben estar viviendo estos días tan convulsionados: se trata del entrenador Miguel Ángel Russo y nada menos que el presidente Jorge Amor Ameal.

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Sin duda que si hay uno de los dos que está más pegado a la crisis, ese es Russo. Porque está en una incómoda situación, en el medio dos partes que esperan reacciones suyas en lo futbolístico, para poder aspirar a volver a ganar la Copa Libertadores y de esa manera salir de este atolladero.

Por eso es el foco de estudio.De su semblante, de sus expresiones para conocer en qué vereda está parado en medio de semejante alboroto.

El jueves por la noche se reunió en el Hotel Intercontinental, con el capitán Carlos Tevez -el hombre que lidera el grupo y el más enfrentado al Consejo de Fútbol-, el subcapitán Carlos Izquierdoz y Lisandro López. Ramón Wanchope Ábila podría haber participado, pero prefirió no hacerlo.

El pedido a Russo y la respuesta

¿De qué se trató la reunión? Los futbolistas le contaron al DT que se habían reunido en la concentración ese mismo mediodía; y que hablaron de la necesidad de un encuentro con Juan Román Riquelme y sus ayudantes (Jorge Bermúdez, Raúl Cascini y Marcelo Delgado) para trasladarles el inconformismo por los manejos que hubo, entre otros casos, con Pol Fernández y Julio Buffarini, a la hora de no renovar sus contratos.

Está instalada, en muchos ámbitos, la idea de que el poder real no le corresponde a Ameal. Que Riquelme es el verdadero presidente de la institución.

"Si tienen un problema con el Consejo, lo hablan con ellos. Yo solamente quiero trabajar", habría sido la respuesta de Russo, en una charla discreta y con total respeto. El entrenador no quiere posicionarse ni en un lado ni en el otro, aunque sabe muy bien que él, al igual que sus dirigidos, responde a aquellos que están en el más alto rango y que apostaron en su vuelta para la dirección técnica.

Carlos Tevez quiere que Russo sea el canal para "acercarse" a la nueva dirigencia, compuesta por algunos de sus excompañeros e intentar suavizar asperezas.

El entrenador, de 64 años, no tiene intenciones de ocupar ese rol. Por ese motivo, por el momento, el encuentro que desean muchos futbolistas con el Consejo de Fútbol, no se concretó todavía. Nadie se acercó a pedírselo personalmente a Riquelme y ni a sus compañeros.

Russo no está cómodo. Quizás, encontró cierta calma cuando recibió un llamado telefónico de Riquelme, posterior a la visita de los jugadores. Le brindó tranquilidad tanto por el conflicto como por los rumores que trascendieron acerca de una supuesta intención del Consejo de encontrar a un nuevo entrenador.

Riquelme le aseguró que no hay tal búsqueda y que continuará en el cargo. Le respetan su pasado en el club (por el título de la Copa Libertadores 2007) y su presente, por los títulos en la Superliga y la Copa Diego Maradona.

No obstante, Russo también arrastra una gran molestia. No le gustó que desde el plantel y la dirigencia se hayan filtrado tantas cosas en los últimos días. Considera que deberían haberse conversado puertas adentro.

Por un lado, la reunión de sus jugadores y lo que se charló, más algunas entrevistas periodísticas. Por otro, el audio de Jorge Bermúdez dejando en evidencia otra vez la mala relación que tienen con Tevez. Cosas que se supone son evitables y que no colaboran para establecer la armonía necesaria. Y la que naturalmente debería tener un equipo que viene de obtener dos de los tres títulos que tuvo en juego desde que asumió en diciembre de 2019.

La posición del presidente

Por otro lado está Jorge Ameal. Está instalada, en muchos ámbitos, la idea de que el poder real no le corresponde. Que Riquelme es el verdadero presidente de la institución. Por el tamaño de su figura y porque su presencia en las elecciones, lógicamente, fue la que más peso puso en la balanza para vencer al oficialismo. Entonces, ¿cuánta influencia tiene, cómo se involucra y qué le genera lo que está ocurriendo?

Juan Román Riquelme y Jorge Amor Ameal
Fuente: Archivo

Allegados a Ameal dicen que está golpeado. Porque él también tuvo una aparición pública y sus declaraciones fueron en un tono de absoluta serenidad. Sobre la foto que se hizo viral de Tevez con Daniel Angelici, en Pinamar, que volvió a activar la tensión del clima político interno, dijo: "No me molestan las fotos, a mí me interesa lo que Carlitos está haciendo con nosotros. Todos estamos muy bien y esa foto no cambia nada", sentenció. Pero después, el clima se enrareció.

Ameal todavía se mantiene al margen. Por ahora prefiere charlar con sus pares de comisión directiva y que todo quede ahí. "Acordamos entre todos que solamente sea él el que, si tiene ganas, hable sobre toda la situación ante la prensa", dijo uno de los hombres que lo acompaña en la gestión.

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Una posición bastante diferente a la del vicepresidente, Mario Pergolini, que publicó en sus redes sociales un video en el que toma la situación con sarcasmos. La grabación la hizo en la mañana del ayer, al llegar a la la Bombonera: "Vine a ver si hay problemas... Parece que no. Voy a tener que buscar en la tele para ver problemas", dijo. Para algunos se trató de algo innecesario. Otros no le dieron importancia.

El plantel todavía necesita respuestas. Russo, en el medio espera que el mal trago pase. Ameal, más distanciado, espera que Boca encuentre paz antes de que empiece el torneo.