Boca campeón: las razones del renacimiento de Carlos Tevez y su nuevo protagonismo

Pablo Lisotto
lanacion.com

Carlos Tevez es feliz. Otra vez. A los 36 años vuelve sentirse útil dentro de un campo de juego. En un desenlace de la Superliga dramático, el Apache marcó el gol del campeonato y volvió a coronarse con Boca. Es su vuelta olímpica N° 28 y es el argentino con más consagraciones, después de Lionel Messi.

Pero por sobre todas las cosas concretó el objetivo que le propuso a fin de año el vicepresidente segundo Juan Román Riquelme: "Volver a disfrutar jugando a la pelota". El resurgimiento viene construyéndose desde que arrancó esta nueva era. Hace una semana había roto sus propias marcas, al establecer su mejor arranque de año como goleador de Boca. No solo desde que regresó en julio de 2015, tras su exitosa década por las mejores ligas de Europa, ni desde su rescate de la ignota Superliga china en enero de 2018. Su promedio de gol supera cualquier marca anterior suya.

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La coronación potencia sus números, es cierto. Pero todo eso es menor, en comparación con lo que valora por estas horas Tevez: ser otra vez protagonista. Volver a sentir en su cuerpo esa electricidad que en los últimos dos años sólo había experimentado unos segundos antes de ingresar como reemplazo en la primera final de la Libertadores frente a River.

Las razones del gran presente del ídolo pueden ser varias. Pero hay dos fundamentales. El principal es el compromiso y la mentalidad del jugador. El año pasado ya había modificado su plan alimenticio y había exhibido su mejor momento físico desde que volvió de China. Sin embargo, desde lo futbolístico no lograba marcar la diferencia.

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Los datos lo dejaron en evidencia: desde que regresó de China hasta diciembre 2018 había anotado 16 goles en 77 partidos, con un promedio de gol de 0.22 por partido. Por el contrario, en lo que va de 2020 lleva seis conquistas en siete juegos, lo que cuadruplica su coeficiente de gol por encuentro y lo lleva a 0,85. Más claro: mientras entre 2018 y 2019 marcó un gol cada 257 minutos, este año hay un festejo del Apache cada 99 minutos

El otro factor clave es la dupla conformada por Russo y Riquelme. Tevez siente que el actual DT xeneize le habla de frente. Entonces, ni padece una convivencia obligada, como ocurrió con los mellizos Barros Schelotto, ni siente que su figura está elevada al nivel de prócer o abanderado de la institución, como le hizo creer Gustavo Alfaro. Riquelme, en tanto, tocó sus fibras más sensibles. Y Tevez reaccionó en consecuencia. "A los jugadores que nos han dado tanto hay que tratarlos con cariño. Yo lo que deseo es que Carlos recupere la alegría. Él tiene que jugar a la pelota, no al fútbol, como lo hacía de chiquito", lo mimó Román antes de las elecciones.

"A Carlos lo cuento como punta, donde jugó toda su carrera", le decía Russo a LA NACION, en una reciente entrevista. Lejos de endiosarlo, el DT lo trató desde un primer momento como uno más: "Es jugador del club, tiene una gran trayectoria, es ídolo y tiene contrato. Le tengo el mayor de los respetos", dijo con firmeza, el día de su presentación.

La respuesta, y los elogios, no se hicieron esperar. Luego del debut triunfal en un amistoso ante Universitario de Perú en San Juan, el Apache destacó las virtudes de su nuevo entrenador: "Russo nunca me dijo nada que no fuera real, y esa es la mejor manera de empezar una relación. Nos da tranquilidad. Es totalmente diferente. Es claro en los conceptos y la verdad que quiere ver a un Boca que juegue bien al fútbol".

El Apache siente que atraviesa su mejor momento en los últimos tres años. Y gracias a su lucidez, su experiencia y sus goles, Boca encadenó seis victorias consecutivas, en un sprint final perfecto, que se quedó con la Superliga de atropellada, dejando en el camino nada menos que a River. Por todo eso, Carlos Tevez es feliz. Otra vez.

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