Boca campeón: la figura que se fue, el DT "cortado" y el 7 que buscó revancha

Ariel Ruya
lanacion.com

Alfaro, Alexis Mac Allister y Pol Fernández, las cartas "invisibles" en la consagración de Boca

Boca perdió contra Rosario Central por 1 a 0 en Arroyito por la 16ª fecha de la Superliga y quedó segundo con 29 unidades, a una de Argentinos, en el último capítulo antes del receso. Fue el encuentro final de Gustavo Alfaro como entrenador xeneize, ya que la nueva conducción le cerró las puertas. Se presentó en el campeonato en la 1ª fecha (0-0 frente a Huracán en la Bombonera) y dejó inconclusa la faena en Rosario. Tenía la ilusión de seguir, pero... Cosechó ocho triunfos, cinco empates y tres derrotas.

Alexis Mac Allister es el refuerzo que más rápido se adaptó al mundo Boca. Se puso la camiseta y se sintió cómodo, como si vistiera la indumentaria de Argentinos, más allá de que no siempre fue ubicado en su posición natural. En la Superliga actuó en 13 encuentros, anotó un gol y realizó dos asistencias. Su mejor tarea fue en el 2 a 0 sobre Unión: marcó un gol y ofreció su repertorio, el de un tacticista con habilidad. Su rendimiento lo llevó a ser parte de la selección Sub 23 -brilló en el Preolímpico- y, cuando Brighton, el dueño de su pase, le solicitó que adelantara su arribo, no dudó. Se fue, envuelto en polémica entre su versión y la voz de la nueva dirigencia.

Juan Román Riquelme es el vicepresidente de Boca desde hace un puñado de semanas. Ídolo en la cancha, controvertido fuera de ella, hoy trabaja ante un escritorio y se sienta en un palco, detrás del fútbol profesional xeneize. Se creyó que, con su llegada, iban a incorporarse figuras por su sola presencia. No fue así. El único que se presentó al principio -tiempo después, se sumó el peruano Carlos Zambrano- fue Guillermo Fernández, sin continuidad en México. La tercera -pensaba Pol- iba a ser la vencida; el volante creció en la Ribera y no fue tenido en cuenta en sus dos pasos anteriores. No sólo volvió: fue el nombre propio de la renovación.

Todos ellos representan a los otros actores de la consagración. Son los otros protagonistas del título. Alfaro consiguió un colchón de puntos influyentes, Mac Allister fue determinante en buena parte de la campaña y Pol Fernández es el último casillero exitoso.

La conquista no es exclusivamente de su propiedad. ¿Que habría pasado si se hubiera quedado Alfaro? ¿Mac Allister habría mantenido su nivel? ¿Boca habría sido campeón sin Pol? Las hipótesis del "que habría pasado si" son secundarias hoy, en el amanecer de otra corona. Pero jugaron su partido. Fueron parte.

Ayudamos con la gente que trabajó en ese año controvertido y especial en poner a Boca de pie. Más allá de la eliminación contra River en la Copa, el plantel estaba preparado para ganarGustavo Alfaro

Tanto como Daniel Angelici, el anterior presidente, que armó la estructura que hoy dominan otros dirigentes. No logró impacto internacional y sufrió en los cruces directos con River, pero en el plano nacional dejó su marca. De algún modo, este título es también suyo, como de Nicolás Burdisso, el manager que se inclinó por Alfaro y sumó a los refuerzos de los anteriores dos mercados de pases. Si el triángulo Ameal-Riquelme-Pergolini levanta el trofeo es porque un puñado de días atrás estaban el tándem Angelici-Burdisso. Más allá de aciertos, más allá de errores.

"Tengo que reconocer que parte de esto es de Alfaro, del cuerpo técnico anterior. Es injusto decir que es todo mío", asumió Miguel Russo, que le dio otro estilo al equipo, más agresivo. "Si Alfaro seguía, Boca no salía campeón", analizó, en contraste, Alberto Márcico, uno de los símbolos que volvieron a la Bombonera.

"Fueron siete partidos a full. Nos salió bien. Agradezco a Román y a Ameal por confiar en mí. Y a la gente de Boca", subrayó Russo.

Fernández ocupó el lugar de Mac Allister. Son parecidos. Pol tuvo una virtud indispensable: entendió el juego desde el primer día, más allá de que conocía las entrañas del club. "Yo vine a Boca con este pensamiento: pelear por el título. Román me dijo que estábamos a siete partidos de lograr algo importante y de comenzar otra etapa. Y tuvo razón", contó el volante. A Alfaro no le renovaron, Mac Allister quiso irse y Pol se arriesgó al volver. Son los campeones del silencio.

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