Binacional: cómo es el exótico equipo que será rival de River en la Copa Libertadores

LA NACION
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Menos de una década de existencia, un nombre curioso, una vida errante por diferentes ciudades del sur peruano y una actualidad que nadie podía imaginar hace un año. Este es, en resumen, el pedigrí de la Escuela Municipal Deportivo Binacional, denominación completa de uno de los rivales de River en el Grupo D de la Copa Libertadores.

Después de su primera experiencia este año en la Copa Sudamericana, será el debut histórico en la Libertadores para el equipo del DT Roberto Mosquera. El colombiano a cargo de Binacional es el mismo técnico que puso en aprietos a River en 2015 con Juan Aurich (dos empates 1-1 en la etapa de grupo) y que también lo enfrentó en la Libertadores 2017 con Jorge Wilstermann, en aquella serie en la que el Millonario revirtió un 0-3 en la altura de Cochabamba con el inolvidable 8-0 en el Monumental.

En junio pasado, Bi Nacional -entonces a cargo de Julio Arce- se llevó el torneo Apertura, lo que le valió la clasificación para la etapa de grupos de la Copa Libertadores de 2020. Pero hace unos días redondeó un año brillante al adjudicarse el Campeonato Nacional 2019 por un global de 4-3 ante Alianza Lima, el vencedor del Clausura.

Más allá de la alegría de la vuelta olímpica, nadie dejó de recordar al volante del plantel Juan Pablo Vergara, que falleció el pasado 2 de diciembre, después de sufrir un accidente automovilístico, cuando se dirigía a los entrenamientos de su equipo. Por eso es que durante el encuentro decisivo, los jugadores finalistas portaron una cinta de capitán con su nombre y el número de camiseta, además del homenaje que se les hizo a la esposa y al hijo del volante.

La máxima figura de Binacional es el mediocampista Andy Polar, de 22 años, que fue tentado por Vasco da Gama;.con la selección peruana Sub-23 participó este año en los Juegos Panamericanos de Lima. TY con 23 goles en esta temporada, el colombiano Donald Millán, de 33 años, es el máximo anotador del equipo.

Una historia particular

Si los vericuetos del fútbol argentino tienden a ser insondables, los de su par peruano no se quedan atrás. Con solo dos categorías profesionales (Primera y Segunda), el resto de la actividad se atomiza por todo el país a través de infinidad de equipos que participan en torneos regionales, provinciales o departamentales.

Algunos de ellos son históricos y tradicionales. Muchos otros aparecen y desaparecen como por arte de magia. "La creación de equipos es una constante movida en ocasiones por intereses económicos no siempre transparentes", comenta David León Bardi, periodista limeño, ex director de la revista El DT, y aclara: "Aunque no me consta que haya nada raro en el caso de Binacional". Así surgen clubes de nombres extraños sostenidos por empresas privadas, asociaciones de comerciantes o corporaciones municipales (sin ir más lejos, la experiencia en Primera del Pirata F.C., fundado en 2015 y en cuyo escudo original aparecía Johnny Depp vestido como Jack Sparrow, el personaje de Piratas del Caribe).

Binacional es un buen ejemplo de esta realidad. La institución situada en el departamento de Puno, al sur del país, nació en 2010 a partir de la iniciativa de Juan Carlos Aquino, presidente del club hasta la fecha. Aquino era por entonces alcalde de Desaguadero, pequeña ciudad que se levanta junto al Lago Titicaca y que está definida por una particularidad: se encuentra dividida en dos partes, una peruana y una boliviana, unidas por un puente. El dato explica el porqué de la peculiar denominación del equipo.

No es el único elemento extraño que enmarca al exótico rival que tendrá el equipo de Marcelo Gallardo. En 2016, ya convertido en el representante más competitivo de la región puneña, comenzó un peregrinaje que todavía prosigue. Aquel año, Aquino decidió trasladar el club a Arequipa, la segunda urbe más poblada del país, y para poder participar en la liga local absorbió a otra entidad, la Escuela Municipal de Paucarpata. Fue allí, en Arequipa, donde recibió a Independiente en la Copa Sudamericana (cayó 2-1). A partir de ese momento, el crecimiento fue notable.

Cada año, los ganadores de los torneos departamentales acceden a la etapa nacional de la Copa Perú, cuyo campeón sube directamente a Primera División. En ese mismo 2016 Binacional llegó hasta la ronda final pero no pudo ascender. En 2017 se dio el gusto y su octavo puesto en la tabla general de 2018 le abrió las puertas de la Copa Sudamericana.

Sin embargo, la sede del equipo nunca dejó de ser un problema. El hecho de pertenecer a Puno y jugar en Arequipa le restaba apoyo popular, por lo que se tomó la decisión de regresar a la región de origen, aunque le costó encontrar una sede fija. En 2018, Binacional hizo su presentación en un estadio de Puno, disputó sus partidos del Apertura en Moquegua y más tarde se mudaría al estadio Guillermo Briceño Rosamedina, en Juliaca, ciudad situada a 3.824 metros sobre el nivel del mar. Ahí permanece hasta la fecha.

En este punto aparece la altitud, donde se apoya buena parte de su exitosa marcha entre los grandes. Sin embargo, el club debe terminar con las obras de luz artificial requeridas por la Conmebol en el Briceño, si es que pretende recibir a River y hacerse fuerte de local.

"La altura de Juliaca es la principal arma de Binacional", analiza Bardi, La campaña que lo condujo a obtener su primer título de la Liga Peruana está directamente relacionada con que jugó casi todos sus partidos en ciudades por encima de los 2.500 metros. En efecto, El Poderoso del Sur -tal como se lo conoce- aprovecha cada elemento para hacerse fuerte. "Pero no hay que engañarse, se trata de un equipo técnicamente muy limitado y sin grandes figuras", finaliza Bardi.

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