El Bayern y el fin de la era Hoeness

Agencia EFE

Berlín, 14 nov (EFE).- El nombre de Uli Hoeness está asociado inevitablemente a la era moderna del FC Bayern y a la mayoría de los éxitos del club. En realidad, a casi todos. Si hace excepción de los dos primeros títulos de campeón alemán, de 1932 y 1969, no hay nada que haya ganado el Bayern que no esté de una un otra forma asociado el nombre de Uli Hoeness.

Hoeness, que deja este viernes la presidencia del Bayern, fichó con el club bávaro en 1970 y formó parte de aquel equipo que cautivó a Alemania y a Europa durante la primera mitad de los años setenta.

Tres Bundesligas consecutivas, entre 1971 y 1974, y tres Copas de Europa también consecutivas entre 1974 y 1976 son la tarjeta de visita de aquel equipo legendario.

En la final de 1975, contra el Leeds United, Hoeness sufrió una lesión de rodilla que a la postre hizo que su carrera fuera breve.

En 1979, a los 27 años, dejó las canchas para convertirse en "manager" del club, un cargo que equivaldría al de secretario técnico pero que, por la manera como lo interpretó Hoeness, en su caso estaría más cercano al de director deportivo.

Ya antes, y todavía como jugador, había mediado para conseguir un contrato de patrocinio con la empresa Magirus-Deutz que hizo posible el regreso al club de Paul Breitner que, después de pasar por el Real Madrid, había recalado en el Eintracht Braunschweig.

Desde su nuevo cargo, Hoeness se convertiría en el arquitecto del Bayern moderno.

Cuando Hoeness empezó su gestión como funcionario el Bayern estaba lejos de ser un equipo que dominase a su antojo la Bundesliga.

Desde 1976, el Bayern no ganaba ningún título. La última Bundesliga la había ganado en 1974. La sequía acabaría en 1980, cuando el Bayern volvió a ser campeón alemán.

En lo que quedaba de siglo, el Bayern conquistó diez veces la ensaladera, con lo que se convirtió en el equipo con más títulos de campeón alemán, superando al FC Núremberg. En 2001 el Bayern ganó la Liga de Campeones.

Hoeness, además, estabilizó económicamente al club y llevó a Múnich a jugadores que se convertirían en emblemáticos como Lothar Matthäus, Oliver Kahn, Giovani Elber o Stefan Effenberg.

Todo lo que es hoy el Bayern, desde las estructuras administrativas y deportivas hasta el estadio en que juega el club, la Allianz Arena, está ligado al nombre de Hoeness.

En 2009 Hoeness se convirtió en presidente del club, cargo que dejó temporalmente entre 2014 y 2016 para purgar una condena de cárcel por evasión de impuestos. En 2016 volvió a su cargo.

Desde 2013, cuando ganó el triple, el Bayern ha encadenado siete títulos de campeón alemán consecutivos. Entre tanto hay viejos rivales, como el Núremberg, el Hamburgo o el Kaiserslautern, que están en categorías inferiores.

Sin duda, la hegemonía del Bayern tiene que ver con su potencial económico pero, cuando Hoeness es confrontado con ello, recuerda que "el dinero que tiene el Bayern lo hemos ganado con el fútbol".

Desde 2001 -y en ello también está la mano de Hoeness- la división de fútbol del Bayern es una sociedad por acciones en la que actualmente el club tiene una participación del 75% mientras que el otro 25% se lo reparten Adidas, la aseguradora Allianz y el fabricante de automóviles Audi.

Esa sociedad accionarial está presidida por un Consejo Directivo, al frente del cual está Karlheinz Rummenigge, que tiene un organismo de control, el Consejo de Vigilancia, presidido por el presidente del club, hasta ahora por Hoeness.

Hoeness, en todo caso, era más que un controlador. Ahora, con su retirada de la presidencia, tal vez haya un cambio de acentos. Como presidente del club será sucedido por el ex-CEO de Adidas Herbert Hainer.

Pero lo más importante es que el exportero Oliver Kahn entrará al Consejo Directivo en enero y que Rummennige quiere prepararlo para que se convierta en su sucesor con lo que es probable que, tras el fin de la era Hoeness, siga en el Bayern una era Kahn.

Rodrigo Zuleta

(c) Agencia EFE

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