Batallas imposibles de olvidar del clásico regio

Elías Leonardo Salazar
·3  min de lectura

En la última década Tigres y Monterrey han sido protagonistas del futbol mexicano. Bajo ese tenor no han quedado a deber cuando se han enfrentado. La naturaleza regional de su rivalidad, complementada con el nivel de pelear títulos en los últimos años, llegó a un punto álgido en el Apertura 2017 con la final entre ambos.

Previo a ese partido, que escribió un antes y un después en la historia del clásico regio, el descenso tigre en la temporada 1995-96 era el episodio de mayor trascendencia en referencia a los dos escudos. Pero no son los únicos juegos por rescatar en un duelo 

 

La bronca que terminó en porra

Temporada 1986-87. Ni tiempo le dieron a Ricardo Ferretti de sentir los colores de Monterrey. En la única temporada que vistió la camiseta rayada, Tuca anotó gol a Tigres pero se lo invalidaron a pesar de haber sido legítimo. ¿El motivo? Una riña colectiva que inició en la cancha y terminó en los vestidores.

Todo surgió cuando ‘el Abuelo’ Cruz insultó a Paco Chávez, quien no se aguantó y le contestó a golpes. Eso encendió a los jugadores rayados, que persiguieron al futbolista felino hasta la zona de vestuarios, donde minutos después Carlos Miloc celebró con una porra la actitud de Chávez y su equipo. Mientras tanto, el silbante Marco Antonio Dorantes decretó el triunfo de Tigres 2-0 por abandono de Rayados, esto debido a que todos sus elementos de campo estaban “entretenidos” en su intento por devolver los puñetazos recibidos por Cruz.

La gran tarde de Kostadinov en el berrinche de Boy

Invierno 97. Proveniente del Fenerbahce turco, el búlgaro Emil Kostadinov llegó al futbol mexicano como un fichaje bomba de Tigres. Desquitó su contratación luciéndose en el Tecnológico frente a Monterrey con dos goles, uno de ellos cortesía de Omar Ortiz con un oso garrafal.

El arbitraje de Arturo Brizio también dio de qué hablar con malas y controversiales decisiones, entre las que se destacó terminar el juego antes del tiempo reglamentario. En ese entonces técnico rayado, Tomás Boy no se quedó de brazos cruzados y se metió a la cancha en el primer tiempo para reclamarle en tono elevado su mal trabajo, lo que le mereció irse expulsado. Pero no quedó ahí, ya que al finalizar el partido ‘el Jefe’ lo acusó de corrupto. ¡Fue todo un show!

El mejor espectáculo que nunca existió pero se jugó

Verano 2000. No hay ningún 0-0 que lamente tanto un aficionado de Tigres como el que se registró contra Rayados en ese torneo después de que el clásico tuviera que repetirse por culpa de un error administrativo del club universitario. Y es que el partido originalmente había sido ganado 6-3 en el Tecnológico por los felinos.

Haber falsificado una firma y alinear a Osmar Donizete fue la causa para anular uno de los mejores partidos que han dado ambos equipos. De ida y vuelta, con llegadas en un lado y otro, Tigres fue más explosivo en su ofensiva. Bien pudo anotar tres más, sin embargo se dio el lujo de fallar varias oportunidades. Total, así hubiera metido 100 goles, en el registro estadístico no habrían existido.

La calamidad Dautt en la era Passarella

Clausura 2003. Probablemente muchos aficionados tigres tomen aliento para no enojarse al recordar a cierto personaje que fue factor determinante en el juego de ida de las semifinales. Lo de menos, incluso, es molestarse por haber caído 1-4 en el Universitario contra Rayados. La causa de furia tiene nombre: Óscar Dautt.

El arquero felino fue una pesadilla para su propia afición. Prácticamente fue señalado como el culpable de esa derrota por estar mal ubicado en su área, tener “manos de mantequilla” y regalar una pelota al no saber despejar. Dolió más porque Monterrey terminaría por ser campeón.