El barrio de California donde el avión se aparca en la puerta de casa

M. J. Arias
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El barrio de Cameron Airpark Estates, en Sacramento (California, Estados Unidos), es el paraíso de cualquier aficionado a la aviación con avión propio. Allí las viviendas tienen un aparcamiento adecuado para dejarlo en la misma puerta de casa y las calles están acondicionadas para llegar al aeropuerto usando el avión como si de un automóvil se tratase. Lleva décadas en funcionamiento y su éxito es tal que solo tiene, a día de hoy, una casa a la venta, como señalan en Insider.

En este barrio de California sus vecinos aparcan en el avión en la puerta de casa. (Foto: Google Maps)
En este barrio de California sus vecinos aparcan en el avión en la puerta de casa. (Foto: Google Maps)

La historia de este vecindario se remonta a la Segunda Guerra Mundial, cuando después de la contienda en Estados Unidos comenzaron a proliferar esos barrios que tanto se han visto en el cine y las series que llegan desde el otro lado del Atlántico. Calles anchas y casas grandes unifamiliares con enormes jardines delante y detrás. Algunos, clónicos, con todas las viviendas iguales. Otros, con mucha más personalidad. Pero todos con algo en común: la necesidad de usar el coche casi para todo.

Cameron Airpark Estates pertenece al segundo grupo, al de los barrios residenciales con carácter y personalidad propia. No en vano, se trata de una comunidad creada en torno a la pasión por los aviones de sus residentes. Cuentan en el citado medio que fue inaugurado en 1963, en los alrededores del aeropuerto de Cameron Park. A día de hoy su parque residencial consta de 124 casas, de las cuales 20 están vacías y solo una está a la venta.

Precisamente la que se vende, según se puede consultar en el portal inmobiliario encargado de la venta, cuesta 1,5 millones de dólares (1,26 millones de euros). La vivienda, además de un terreno enorme que la rodea y ocho plazas de garaje, ofrece cuatro dormitorios, cinco baños y una sala de estar con chimenea.

El precio de la vivienda da una idea (no cabría esperar otra cosa teniendo en cuenta que sus residentes tienen avionetas en propiedad) del alto poder adquisitivo de sus vecinos. Además, según ha contado uno de ellos a Insider, conseguir formar parte de la comunidad no es sencillo debido a la reducida oferta. 

Daniel Kurywchak, presidente de Friends of Cameron Park Airport, ha confesado a dicho medio que “básicamente tienes que esperar a que alguien muera”. Él lleva viviendo allí cinco años. El mismo día que se enteró de que una propiedad había quedado libre y salía a la venta hizo una oferta por ella. 

Cameron Airpark Estates no es el único barrio de estas características ya que existen más de 600 en todo el mundo, Pero sitios especializados señalan que sí es uno de los mejores. Entre sus características particulares, además de los hangares en casa, está el hecho de que las calles están acondicionadas para que puedan circular aviones y coches y cruzarse sin problemas. De hecho, más de un vecino ha contado que usa su avioneta para ir al trabajo. Desayunan, se suben a ella y conducen hasta el aeropuerto cercano. 

Burl Skaggs, un piloto aficionado que se mudó en 2003, cuenta que hasta que se jubiló y durante 7 años, lo hizo. “En lugar de un viaje de dos horas y media o tres horas, hacía un viaje en avión de 35 a 40 minutos”, ha comentado. Coger un vuelo comercial también es mucho más lento, ya que hay que llegar hasta el aeropuerto y pasar los controles de seguridad.

Además de las carreteras con un ancho superior a la media nacional, también se han adaptado los carteles de señalización. Lo que se hizo fue hacerlos más bajos para que así las alas de los aviones no los cercenasen. Lo mismo ocurre con los buzones de correos. Por otro lado, el callejero tiene inspiración aeronáutica y los nombres de las calles han sido elegidos ad hoc

Algo que comentan quienes viven allí es el buen ambiente que se respira en el vecindario en general en una comunidad que comparte una pasión y una afición común. Aunque no es oro todo lo que reluce y también tienen sus roces. Al parecer, esos hangares en casa han atraído a vecinos más interesados en el coleccionismo de vehículos terrestres más que aéreos. Propietarios que pueden ser menos tolerantes con el ruido de los vuelos.

Para evitar esas disputas y problemas de convivencia, el gerente del aeropuerto de Cameron Park, Kevin Cooksy, comenta que los implicados hacen un esfuerzo por estar a bien con todos y que tiene ordenanzas estrictas sobre el ruido y los horarios en aras de una buena convivencia.

En un paseo virtual por el barrio a través de Google Street View se pueden ver esas avionetas aparcadas en la puerta de casa, pero también alguna que otra caravana y alguna barca.

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