Banfield decide jugar sin alambrados: el por qué de una medida con estilo europeo

Patricio Insua
lanacion.com

A medida que la pasión desbordó sus límites corriéndose hacia el terreno de la violencia, tantas veces concreta como casi siempre latente en busca de cualquier excusa para dispararse, las canchas del fútbol argentino terminaron encorsetándose. Tejidos metálicos, vallas, tabiques, vidrios blindados y fosas separaron cada vez más el hábitat de los futbolistas y con el del público: el campo de juego y las tribunas. Contra esa lógica, Banfield decidió quitar el alambrado de uno de los sectores destinado a sus hinchas, una novedad que entrará en vigencia con el inicio de la nueva edición de la Superliga y se estrenará en la segunda fecha, cuando el conjunto dirigido por Hernán Crespo recibirá a Estudiantes de La Plata.

"Es un proyecto que manejábamos desde hace tiempo, incluso por iniciativa de socios y socias que utilizan esa parte del estadio. Primero habíamos pensado en colocar un acrílico, pero después decidimos arriesgarnos a sacar todo, con lo cual no habrá ninguna división. Nos asesoramos con el personal de seguridad del club y con los responsables a nivel provincial y nacional para avanzar con la obra, que ya está casi lista. Sabemos que va a funcionar, es un espacio familiar en el que nunca hubo ningún problema; y también está claro cuáles son las restricciones y el comportamiento que deberán tener los que se ubiquen ahí. Estamos seguros de que damos un paso positivo y que es algo que puede extenderse a otros clubes para mejorar nuestros estadios. Sacamos mucho más que un alambrado, sacamos la idea de que el fútbol es violento", le manifestó Lucía Barbuto, presidenta del club, a LA NACIÓN.

La tribuna Eliseo Víctor Mouriño, homenaje al futbolista surgido del Taladro que brilló a finales de los 40 y principio de los 50 vestido de verde y blanco hasta llegar a ser capitán de la selección argentina, es la que hace de fondo en la televisación de los partidos en el estadio Florencio Sola y la que ahora luce una nueva fisonomía. La mejora no será solo despejar el campo visual, sino que también están colocándose butacas para que los socios y socias, exclusivamente, vean los partidos sentados, sin ningún costo extra al de la cuota mensual. Además, se hará un uso pleno de toda la traza de la tribuna que con esa modificación será reconvertida en platea, ya que sacaron la reja con la que antes se formaba un pulmón en los partidos con dos parcialidades. La platea de dos bandejas frente a la Mouriño tampoco tiene alambrados, pero sus primeras ubicaciones están a una altura superior a los dos metros y mayor distancia con el campo de juego.

Carlos Vaccaro, vicepresidente segundo del club, puntualizó que habrá "cerca de 3000 ubicaciones y se contrató una nueva empresa de seguridad privada como un refuerzo para controlar ese lugar. Es una experiencia novedosa, de mayor proximidad, con más confort y mejores servicios", explicó el dirigente. Además, adelantó que la tribuna popular cabecera Osvaldo Fani también pasará a estar habilitada para el público de Banfield y no ya reservada para la excepcional concurrencia de hinchas visitantes.

"Me pareció una muy buena idea cuando me la comentaron los dirigentes, pese a que de entrada te surge la duda de si es aplicable en el fútbol argentino. Es una iniciativa positiva y desde la estética va a quedar muy lindo. Entiendo que es gran paso y esperemos que sea una prueba positiva que pueda extenderse a más clubes, en la demostración de que estamos madurando como sociedad", se esperanzó Renato Civelli. Además, Nicolás Bertolo contó sus sensaciones tras haber estado sentado donde lo harán los hinchas: "Es un lugar cómodo y perfecto para ver el partido, porque estás ahí nomás de la cancha sin nada en el medio. Hay que adaptarlo a nuestra manera de ser, porque ahora ahí no van a estar las banderas, que sabemos lo que significan para los hinchas. Está bueno que sea así para la gente y también para nosotros, los jugadores. Es un paso fantástico y esperemos que se pueda extender. Uno de los sueños que no pude cumplir fue jugar en la Premier League y la obra da una imagen parecida a la de las canchas inglesas".

El año pasado River decidió quitar los alambrados que había en las zonas bajas de las cabeceras Sívori y Centenario del Monumental. Vélez también hizo lo propio al remover los que existían en la Platea Sur Alta del Amalfitani. Sin embargo, la determinación de Banfield es mucho más ambiciosa, ya que se trata de un espacio a la altura del campo de juego y que tendrá como única contención una pared de aproximadamente un metro y medio delante de la cual se colocó una baranda.

Lo hecho por Banfield tiene un antecedente que se le podría asemejar. En el año 2004 el estadio Presidente Perón, en Avellaneda, había sido protagonista del Plan Piloto Espectador Responsable -impulsado por el extinto Comité Provincial de Seguridad Deportiva (Coprosede)- por el cual Racing había colocado 120 plateas lindantes a los límites del campo de juego, sin ninguna separación entre hinchas y futbolistas. Aquel proyecto tuvo inicio y final sin continuidad.

La nueva casa de Estudiantes, en su histórica ubicación platense de 1 y 57, no tendrá el campo de juego cercado. Los últimos tramos de la obra muestran en ese sentido un aspecto similar a la modificación parcial encarada por Banfield. Juan Sebastián Verón, presidente del Pincha, manifestó que la decisión implicó un trabajo dentro del club para que la gente internalice una conducta que implica avanzar hacia una "nueva-vieja" manera de vincularse con el fútbol y los colores propios pero también los ajenos.

Los estadios argentinos suelen ser ambientes hostiles. Proscripción de hinchas visitantes, encuentros vedados para quienes no sean socios, policías de a miles, hombres de seguridad privada en centenares, molinetes de varias barras, portones de hierro. Y alambrados. Tejidos que fueron elevándose cada vez más, adosándoles incluso púas por si no fuera suficiente. Ahora el intento será enrollarlos en el olvido y recuperar la cercanía de otros tiempos.

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