El Australian Open, sin restricciones: Melbourne tiene permiso para recibir a una multitud cada día

LA NACION
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MELBOURNE (AFP) .- De 25.000 a 30.000 espectadores podrán asistir cada día al Abierto de Australia de tenis a partir del 8 de febrero, informaron los organizadores del torneo, una cifra muy alta en un momento en el que la pandemia impone que muchos acontecimientos deportivos se celebren a puertas cerradas.

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Las estrictas restricciones a los viajes impuestas por Australia en los últimos meses han permitido que la isla controle la epidemia, de modo que es uno de los pocos lugares del mundo donde muchos aficionados pueden acudir a eventos deportivos.

La cifra representa un global de unos 390.000 espectadores en dos semanas, es decir la mitad del público recibido el año pasado, afirmó el ministro de Deportes del estado de Victoria, Martin Pakula.

Unas 30.000 personas podrán ver los partidos de los ocho primeros días y el límite bajará a 25.000 a partir de los cuartos de final. Pakula espera al final del torneo "un ambiente increíble, no muy diferente del que se ha visto en todos los Abiertos de los últimos años". Y se permite comparar: "Quizá no será multitudinario como en temporadas recientes, pero será el evento internacional con público más importante en el mundo en muchos, muchos meses", declaró.

El estado de Victoria no ha registrado nuevos casos locales de Covid-19 desde hace 24 días y todos los jugadores que llegaron a Australia para participar en el torneo han cumplido con una cuarentena obligatoria de 14 días. En las próximas horas quedarán liberados los últimos 22 jugadores confinados, entre los que se encontraban el japonés Kei Nishikori y el francés Benoit Paire.

Los controles fueron severos ya que se detectaron ocho casos positivos de entre más de 1000 personas (jugadores, entrenadores o directivos) que llegaron a bordo de 17 vuelos para participar en el Abierto.

El torneo debe comenzar el 8 de febrero. "Esperamos haber sentado las bases y el ejemplo para el resto del mundo sobre la posibilidad de hacerlo", afirmó el jefe del torneo Craig Tiley, quien reconoció sin embargo que supuso un enorme desafío logístico.