Australian Open: Dominic Thiem y Alexander Zverev, los herederos que van en busca del salto a la gloria

José Luis Domínguez
lanacion.com

El Abierto de Australia entró en zona de definiciones. Por un lado, con los grandes de siempre. Novak Djokovic le ganó en sets corridos a Roger Federer y se quedó con el primer pasaje a la final en el Melbourne Park. Por el otro lado de la llave, dos herederos buscan dar un nuevo paso en el áspero camino de tratar de desbancar al Big 3: Alexander Zverev y Dominic Thiem. Uno de ellos pisará por primera vez la definición de Australia, y tendrá del otro lado a una leyenda. El domingo alumbrará un duelo generacional.

Dentro de este aspecto, habrá que pensar en cómo considerar a Thiem. El austríaco cumplió 26 años en septiembre pasado, en una suerte de estamento intermedio: está lejos de los 38 agostos de Federer, los 33 de Nadal y los 32 de Djokovic. También parece ya vencido su carnet de "Next Generation", un grupo que la ATP creó para alinear a los posibles sucesores al frente del circuito, con un tope de edad de 21 años. Ubicado en el número 5 del mundo y afianzado en el Top 10 hace largo rato, Thiem demostró con creces ser un jugador de primer nivel. Pero también le tomó un buen tiempo el asalto a la cima. En su foja suma 16 títulos, incluido un Masters 1000 (Indian Wells) y dos en Buenos Aires; aquí vendrá en los próximos días para jugar una vez más el Argentina Open. También acumula 26 victorias sobre otros Top 10. En este Australian Open superó a Gael Monfils (10º), y en los cuartos de final, derrotó en una enorme actuación a Rafael Nadal, el número 1 del ranking, por 7-6 (7-3), 7-6 (7-4), 4-6 y 7-6 (8-6).

Entrenado por el chileno Nicolás Massú, Thiem parece haber ajustado algunos detalles para dar un paso más. No son muchos los jugadores capaces de soportar el tenis intenso y físico de Nadal, y menos durante 4 horas y 10 minutos, como lo hizo el austríaco, que celebró su quinta victoria sobre el manacorí, pero la primera en un Grand Slam. A mediano plazo, es un triunfo que Thiem puede guardar de cara a Roland Garros: en condiciones ideales, podrían cruzarse allí por tercer año seguido en la final. Nadal ganó en 2018 y 2019, con margen razonable. Pero el austríaco ha evidenciado una notoria evolución.

"Se vio un tenis de alto nivel y no jugué mal. Creo que mi derrota se debe al hecho de que Dominic jugó muy bien. Estuvo muy agresivo y también fue capaz de tirar golpes increíbles desde ángulos difíciles", destacó Nadal, al que la derrota podría costarle la salida del número 1 (Djokovic lo desplazará si es campeón). Otro mérito de Thiem: supo recomponerse después de estar break abajo en los dos primeros sets, y ratificó su enorme capacidad de defensa, incluso cuando Nadal subió varias veces a la red para tratar de cerrarlos puntos. Así logró su mejor actuación en Australia, donde sólo había llegado un par de veces a octavos (2017 y 2018). Su terreno favorito, al igual que Rafa, es el polvo de ladrillo.

En la semifinal del viernes (desde las 5.30 de la Argentina), Thiem se encontrará con Zverev, al que aventaja por 6-2 en el historial entre ambos. Sólo registran dos duelos previos en Grand Slams, con sendas victorias para el austríaco sobre la tierra naranja de París. "Creo que es la primera vez que me toca jugar una semifinal de este tipo en la que yo soy el de mayor edad ", se sorprendió Thiem.

Zverev también disfruta su mejor abierto australiano: se metió entre los cuatro mejores a expensas de Stan Wawrinka, al que superó por 1-6, 6-3, 6-4 y 6-2 A los 22 años, arriba también a su primera semifinal grande; claramente, los majors eran una deuda importante en la carrera de Zverev, y el número 7 del mundo empieza a saldar todas las expectativas que se generaron alrededor de su talento. Un enorme torneo que llega cuando acaso menos se lo esperaba: en la Copa ATP, el certamen previo, jugó muy mal, perdió sus tres partidos con holgura y fue más noticia por romper raquetas y pelearse con su padre -y también entrenador- que por su juego. Pero todo pareció cambiar cuando llegó a Melbourne. Después de superar a Wawrinka, en la entrevista al pie de campo, contó: "Él me ha convertido en el jugador que soy, por eso creo que no hay ninguna razón para cambiar".

John McEnroe le preguntó allí también por un juramento que Zverev hizo antes de empezar el torneo: donar el premio de campeón (4.120.000 dólares) si se consagra en Australia a las víctimas de los incendios forestales que azotaron hace unos días a ese país. El alemán sonrió y aceptó: "Es una promesa, y hay que cumplirla". Le faltan dos pasos de gigante, pero ya ha llegado mucho más lejos de lo que él mismo pensaba.

Australia tenía todo listo para una semifinal de la vieja guardia entre Nadal (33 años), y Wawrinka (34), pero el pase a la final se definirá entre Zverev (22) y Thiem (26). El austríaco tiene claro el panorama: "Para superar una barrera, un jugador joven tiene que grana un Grand Slam. Uno de nosotros estará en la final, pero del otro lado habrá uno del Big 3. Hay todavía un largo trecho por delante". Se verá si este Australian Open marca la hora de un recambio que se ha hecho esperar más de la cuenta.

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